Con gusto

Reinas Magas

08.01.2016 | 04:00
Reinas Magas

Bastó que la Societat Coral El Micalet, de Valencia, organizase una Cabalgata de las Reinas Magas para que la concejala del PP Beatriz Simón la tachara de «espectáculo burlesco y provocador», aunque yo me he leído los discursos de las magas y no hay una sola alusión, ni burlesca, ni mucho menos escarnecedora, a las creencias católicas que, deduzco, es lo que le preocupa a la regidora. A lo peor la regidora que exige reparación de la ofensa, reaccionó por contagio o imitación, pues Esperanza Aguirre ya dijo de una ocurrencia similar en Madrid: que era «una parida» y que sus autores «no se atreverían a desvirtuar el Ramadán».

No creo que ambas señoras echen en falta un catolicismo que responda a posibles provocaciones como esos yihadistas que hallan ofensas al islam hasta en los tebeos, pero por si acaso apunto que yo hice, dos veces, ayunos de una semana (y tres o cuatro ayunos de un día) de acuerdo con el sistema de un naturista alemán cuyo nombre no recuerdo. Y eso no significa que me burle del Ramadán o de la Cuaresma. Puede que en su cabecita loca se haya asentado la presunción de que lo que no es católico es anticatólico, pensamiento totalitario que el mismo papa Francisco desautorizó al admitir que los Magos podían ser Magas.

¿No habíamos quedado en que libertad, igualdad y fraternidad son valores de cualquier régimen constitucional? Sí, pero siempre que no se vean mucho, como las mariconadas.

En fin, no vean ofensas donde no las hay: los ritos pueden significar mucho para unos y absolutamente nada para otros. Y esa cabalgata estaba inspirada en la Valencia republicana que, en efecto, se convirtió en refugio seguro para los niños de zonas de guerra: una obra de misericordia, eso es.

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