La vida en un post-it

Biblioteca

08.01.2016 | 04:00
Biblioteca

La primera vez que entré a la biblioteca de mi pueblo no fue en busca de un libro, sino de una historia. Allí murió en extrañas circunstancias una chica llamada Lolita Cuenca, la primera telefonista que llegó a Molina de Segura. Según contaban, cuarenta años después, su fantasma continuaba merodeando por el interior del edificio. Recuerdo que los niños pegábamos la nariz a las paredes, porque aún se olía a sangre... Y la verdad, se olía a algo raro. Qué pena que, hace diez años, el Ayuntamiento derribara el edificio para levantar uno nuevo en su lugar, sin respetar el que un fantasma habitaba en su interior.

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