Palabras

En la paz y la libertad, Txiki Benegas

26.08.2015 | 04:00
En la paz y la libertad, Txiki Benegas

Nuestra amistad viene de muy lejos. Conocernos bien: cuando ETA asesinó a nuestro amigo Enrique Casas. Yo estaba en Madrid y cuando me enteré, le llamé y me dijo que estaba en el funeral de Enrique Casas. No lo pensé y me fui al sepelio. Hablamos mucho aquellos días. Después: Madrid, Murcia y Almería, donde llegamos a veranear casi juntos, viéndonos todos los días y durante un mes en Agua Amarga. Escoltado, entonces, por tres o cuatro escoltas, era complicado quedar a comer con él. Recuerdo en una ocasión y en Madrid que tuvimos que cambiar tres veces de restaurante hasta que a Pepe, el jefe de los escoltas de Txiki, más de 40 años con él, le pareció bien y más seguro el último local al que fuimos.

Con 67 años, el diputado más veterano del Congreso, había nacido en Caracas (Venezuela) en 1948, durante el exilio de su familia tras la Guerra Civil. Fue Txki negociador incansable en temas de Estado (Constitución española, Estatuto de Gernika, Pacto de Ajuria Enea, así como en algunas de las leyes más avanzadas de este país). Era, sobre todo, un ciudadano luchador por la libertad. Contra Franco y contra ETA (que le obligó a vivir escoltado desde 1977).

En enero de 1977, un grupo de extrema derecha, que firmaba Comando Benito Mussolini de Orden Nuevo, envió una nota, amenazándolo de muerte. La nota, que fue depositada el día 3 de aquel enero en el buzón de residencia de Benegas, en San Sebastián, decía textualmente: «José María Benegas, sabemos que eres un cerdo marxista, y además separatista, pero todo esto se va a terminar en cuanto empecemos a actuar como un escuadrón de la muerte. Ahora, te tocó a ti el turno. Te damos una semana para que abandones la nación. Si no obedeces morirás. Comando Benito Mussolini de Orden Nuevo».

Fue Txiki también quien estuvo en muchos intentos de negociación con ETA. El primero en la etapa de Martín Villa, en la que participó indirectamente. También en el 82, pero no se avanzó nada hasta la Mesa de Argel. El problema es que no llegaban a discutir nada del fondo, sino la metodología. Durante la etapa de Corcuera fue también negociadora. Luego vino Toni Asunción, al que no le gustaba la vía, porque pensaba que era mejor la de las cárceles.

Socialista irrepetible y referente de una generación a la que debemos la consecución de la época de mayor progreso y libertad en este país ha escrito una docena de libros de ensayo y de investigación política, así como un libro de versos y dibujos de amigos de su tierra y pintores relevantes, en el que pude colaborar, en los últimos tiempos hemos hablado mucho de la dificultad de la paz, aunque su criterio era que la paz es expansiva.

Y con esa idea de Txiki, y el recuerdo de nuestra amistad y afecto personal quiero saludar con un abrazo a su familia y a sus amigos murcianos, que también los tiene, en la seguridad de que al hacerlo confirmo que durante muchos años de sufrimiento de aquella dictadura y después de ETA, este socialista cumplió como nadie y desde la perseverancia de que se confirmaba poco a poco su teoría de la paz y del encuentro dialogado entre los hombres. Los vascos lo saben tan bien como lo sabía él, por perseverante en la lucha por la libertad y entre unos y otros enemigos de ella.
Un abrazo, TXIKI.

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