08 de abril de 2018
08.04.2018
Tradición

Una reliquia que está de aniversario

El Manto de la Virgen de la Amargura del Paso Blanco, obra histórica del bordado lorquino, celebra hoy que hace 90 años que se estrenó

08.04.2018 | 04:00
Se trata del mayor trabajo realizado en sedas y tiene unas dimensiones de casi 7 metros de longitud y 3,5 de ancho en la parte inferior

El manto que veneran los ´blancos´ durante la Semana Santa lorquina podría ser una obra conjunta de Emilio Felices y de José Cánovas. Ambos consiguieron un trabajo excepcional, pues aparte de su realización perfecta en el arte del bordado en punto de tapiz, tiene un colorido tan vivo, tan actual y tan real, que parece bordado en relieve, dando la sensación que todas su figuras van efectivamente caminando.

Este 8 de abril se cumplen 90 años del estreno del Manto de la Santísima Virgen de la Amargura, que supone el mayor trabajo realizado en sedas en toda la historia del bordado lorquino.

Sobre el manto existen una serie de hechos, los cuales no se han podido esclarecer con exactitud. Se tienen noticias que en el año 1910 el Coro de Damas decidió realizar un nuevo manto para la Virgen de la Amargura, el proyecto y realización del mismo se le encargó a D. Emilio Felices, quien lo concibió de la siguiente manera: en su perímetro llevaría bordada una cenefa en oro de hojas de acanto y otra inmediatamente interior a esta, imitando volutas de madera talladas en color caoba que engarzaban trece medallones de distintos tamaños, los mayores en la parte baja del manto, subiendo en disminución por ambos lados hasta media altura sin llegar a juntarse.

Estos medallones representaban otros tantos Pasos del Vía Crucis, que junto con el grupo del Santo Entierro de Jesús completaban el total de la Vía Dolorosa. En la parte superior del manto, un ángel con túnica de color rosa, en posición horizontal, y velado por unos celajes de nubes, arroja flores y pétalos de rosas al grupo del entierro.

Se tienen noticias que el Sr. Felices tenía un acuerdo con el Coro de Damas, por el cual no se hacía ninguna modificación en el proyecto sin el consentimiento del autor.

Se encargó una pieza de raso de seda natural en tonalidad azul a unos talleres de Lyon, y sobre este tejido se inició el bordado del manto tal y como lo había concebido el Sr. Felices.

En algún momento, sin concretar el año, éste abandonó la dirección de la obra por presumibles discrepancias con la Junta Directiva de Coro. Al parecer estas fueron debidas a que algunos de los medallones bordados ya para el manto no gustaban del todo al Coro de Damas, y se dice que dichos medallones fueron vendidos para obtener fondos a una empresa francesa de tapices llamada los 'Gobelinos'.

A partir de este momento, y con el abandono del Sr. Felices, se encargó que prosiguiese con el trabajo a D. Jose Cánovas Hernández (1890-1961), familiar de dos de las fundadoras del Coro de Damas, a quien se le atribuye la paternidad de la obra tal y como la disfrutamos hoy.

Por lo expuesto anteriormente y por informes de la familia del Sr. Felices, creemos que la parte central del manto que representa el Santo Entierro con la figura de Jesús exánime, San Juan, Jose de Arimatea y José de Nicodemus que llevan en la Sagrada Sabana o Sudario, el cuerpo inerte del Salvador y a los que acompañan a la Virgen y Maria Magdalena, y la cenefa bordada en oro puede ser obra de D. Emilio Felices, siendo el resto, el Ángel con la Eucaristía, tal y como lo concibió el genial pintor italiano Tiepolo, así como todas las nubes y resto de ángeles que componen el mismo, obra del Señor Cánovas.

El manto puede ser obra conjunta de Felices-Cánovas, consiguiendo un trabajo excepcional, pues aparte de su realización perfecta en el difícil y milagroso arte del bordado en punto de tapiz, o punto corto, y su felicísima inspiración, tiene un colorido tan vivo, tan actual y tan real, que parece bordado en relieve, dando la sensación que todas su figuras van efectivamente caminando.

Es el mayor trabajo realizado en sedas y tiene unas dimensiones de 6,90 metros de longitud por 3,50 metros de ancho en su parte inferior.

El mismo se estrenó el 8 de abril de 1928, siendo presidente del Paso Blanco, D. Jose María Campoy Gómez y presidenta del Coro de Damas D. Teresa Cachá de Juan de Pallarés, Domingo de Resurrección, por haberse suspendido la procesión del Viernes Santo por la lluvia.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine