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Una mezcla de ilusión y picardía

El Real Murcia aprovecha dos errores graves del rival en la primera mitad para arrancar la Liga con una victoria ante el Mérida en Nueva Condomina

22.08.2016 | 10:19
Una mezcla de ilusión y picardía

Como en el fútbol se puede ganar de muchas maneras, el guión del partido le puso ayer una prueba al Real Murcia solo apta para los más pillos. Y en esta tesitura, los más pícaros fueron los jugadores granas, que lograron la victoria en su estreno liguero gracias al acierto de aprovechar dos fallos graves de la defensa del Mérida que en ambas ocasiones les costó un gol en contra a los romanos. Y es que si el Murcia de Paco García lleva un mes cosechando elogios por la forma tan atrevida de jugar y por no renunciar nunca a la posesión de la pelota, los tres puntos de ayer tuvieron más que ver con aspectos relacionados directamente con algo que parece tan simple como aprovechar al máximo las facilidades que te ofrezca tu adversario. Metidos en el juego, un acertado robo de Javi Saura en una zona peligrosa se encargó de transformarlo en gol el propio canterano grana a los ocho minutos de partido, mientras que el defensa Golobart. El exjugador del Racing de Ferrol destacó en una defensa que era idéntica a la del curso pasado con José Manuel Aira en el banquillo, salvo por la entrada de Golobart. Sobregrau, José Ruiz y Pumar ser han ganado la confianza de Paco García, como mínimo, para arrancar el campeonato como titulares.

En el primer partido del curso a nadie le gusta inaugurar el casillero de derrotas, por lo que ningún equipo saltó al campo con excesiva carga de ímpetu, más bien con un excesivo conservadurismo. Al margen de los dos goles del Murcia, los granas solo tuvieron otra ocasión peligrosa en los noventa minutos, por medio de un cabezazo de Roberto Alarcón que detuvo bien Salcedo. Aquí tampoco aprobó el Mérida de José Miguel Campos, que solo fue capaz de probar con más o menos oficio la prestaciones de Diego Ribas bajo la portería grana con disparos lejanos que no inquietaron a nadie.

Si la historia decía que los inicios suelen ser complicados para el Murcia, a los ocho minutos Javi Saura se encargó de encarrilar el preciado botín de los tres puntos para su equipo. El centrocampista de Molina de Segura, tras robar un balón a un defensor rival que no esperaba la presión del canterano, se quedó solo delante del portero romano y con una esperanzadora sangre fría inauguró el marcador de la Nueva Condomina. No se relajó el Real Murcia al marcar tan pronto, algo que le vino muy bien para mantener atemorizado a un Mérida que mostró demasiada cautela hasta para meter la pierna en unas acciones individuales que casi siempre ganaban los murcianos. Así, el peso del juego grana no estuvo en el centro del campo y fueron los jugadores de banda, Alarcón y Titi, los que lograron desquiciar un poco a un Mérida que, en cualquier caso, apostó por parapetarse y salir a la contra, salvo en los diez últimos minutos, con el partido prácticamente resuelto.

Por lo tanto, si además de que el Murcia se encontraba bien y por delante en el marcador, la defensa del Mérida estuvo excesivamente imprecisa, la mezcla tuvo como resultado que el defensa Golobart no diera el balón por perdido en una montonera de jugadores en el área visitante entre la que el zaguero catalán acertó a rematar el balón para poner tierra de por medio en el marcador. Antes del descanso llegó el gran cabezazo de Roberto Alarcón que obligó a lucirse a Salcedo.

El paso por los vestuarios provocó cambios en la escuadra dirigida por José Miguel Campos, aunque no tuvieron un efecto milagroso ni mucho menos. Paco García, el entrenador murcianista, tardó un poco más en realizar los cambios, que no fueron significativos pero sí que propiciaron algo que nadie esperaba desde el banquillo. Javi Saura se fue ovacionado a diez minutos del final dado entrada a Armando, un centrocampista de corte mucho más defensivo que pasaba a formar pareja con Jon Iru.

Y el resultado fue que con dos pivotes defensivos, el Murcia sufrió más que durante los ochenta minutos restantes, en parte por el apretón final del Mérida y gracias también a que aparecieron pasillos que los visitantes intentaron aprovechar de mil maneras, aunque sin éxito, ya que el guardameta Diego Ribas solo tuvo que sacar su carta de presentación en una acción en el minuto 83 en el que un centro de un adversario se fue envenenando hasta que requirió de la intervención del cancerbero grana. El portero que parece que va a gozar de la titularidad también tuvo que dar lo máximo en un par de disparos lejanos de Morgado que no agobiaron a nadie, pero que tampoco eran del agrado de una afición grana que ayer vio cómo faltaron en las gradas unos 2.500 abonados que, entre las vacaciones de unos y que el choque fue televisado, apostaron por ver el encuentro desde el sofá, con el aire acondicionado a pleno rendimiento para mitigar el bochorno que se instaló ayer en la capital.

A pesar de los amistosos de pretemporada y el primer partido de Liga, sigue siendo pronto para calibrar con exactitud el potencial de una plantilla que está obligada a luchar por el ascenso.

Al nuevo Murcia de Paco García también habrá que verlo en escena lejos de la Nueva Condomina, por ejemplo la próxima jornada en casa del Villanovense, ya que un equipo que tenga aspiraciones importantes debe mostrarse como tal, tanto ante su público, como cuando tenga que salir fuera de la Región.

Los tres puntos, además de ser un gran espaldarazo de moral para comenzar el campeonato, también son importantes debido a que el Mérida es uno de esos equipos que ha confeccionado su plantilla a base de talonario y, en teoría, cuenta con un presupuesto más elevado que el de la plantilla murcianista.

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