Micología

Cuidado con las setas

La muerte hace unos días de un hombre por comer hongos venenosos en Vigo alerta del peligro de estas especies

01.11.2015 | 12:37

En la Región de Murcia hay variedades venenosas y tóxicas en el Noroeste, Sierra Espuña, el Valle-Sierra de Carrascoy, Yéchar, así como en parques y jardines

El otoño es la estación por antonomasia de la búsqueda y recogida de setas. En la Región no hay grandes extensiones de terreno donde encontrarlas por lo que los aficionados y expertos se trasladan principalmente a los montes del Noroeste, donde mayor concentración de hongos de todo tipo hay; y también a la Sierra de Carrascoy-El Valle, Sierra Espuña y zonas de Yéchar.

El fallecimiento hace unos días de un hombre en Vigo por comer setas venenosas ha alertado del peligro de la ingesta de estas especies vegetales si no se conoce bien su tipología. Ante la duda, recomiendan los expertos y sanitarios, mejor no tomarla.

En una misma zona, junto a las especies comestibles se pueden encontrar las tóxicas y venenosas. Como se dice entre los aficionados y estudiosos, estas últimas «se pueden comer, pero una sola vez».



En la Región las especies no comestibles más habituales son de la variedad de las lepiotas seguidas de las amanitas -menos frecuentes-, y sus efectos tóxicos pueden aparecer entre las tres y las diez horas después de su ingestión. Una intoxicación por estas setas puede provocar un fallo hepático que derive en la muerte.

La profesora de Botánica del departamento de Biología Vegetal de la Universidad de Murcia Mª Asunción Morte explica que dentro de las lepiotas hay tres especies: la cristata –que se encuentra en la sierra de Carrascoy–; la helveola –en Carrascoy, El Valle, y zonas de Yéchar–; y la brunneoincarnata –que crecen en suelos muy nitrificados, como pastizales, parques y jardines–.

«Son las más letales y en nuestro departamento hemos tenido conocimiento de intoxicaciones por su ingesta, e incluso de muertes, en la Región, pero fue hace años», apuntó Morte.

En el caso de las amanitas, la bióloga explicó que no son muy frecuentes en los montes murcianos, especialmente la más mortal de España, la phalloides –que es la que presumiblemente causó el fallecimiento del vecino de Vigo–. «Esta especie es típica de los suelos silíceos, que apenas hay en la Región», manifestó.

La que sí es frecuente en Sierra Espuña es la amanita pantherina, una seta que es tóxica pero no letal, añadió la experta.

Especies venenosas


Amanita pantherina
Llamada así porque en el sombrero tiene pintas, es una especie muy tóxica, que comida en grandes cantidades puede provocar efectos graves en el organismo.



Amanita phalloides
También conocida como cicuta verde, es una especie de hongo venenosa, muy parecido a algunos que son comestibles, por lo que se han dado casos de envenenamiento.



Clitocybe dealbata
Se puede confundir con una seta, la senderuela, comestible y de gran calidad. Puede provocar vómitos, diarrea débil, sudor abundante y disminución del ritmo cardiaco.



Inocybe geophylla
De sabor dulce, esta seta es notablemente tóxica y provoca sudoración y cuadros severos gastrointestinales.



Lepiota brunneoincarnata
Es un hongo venenoso mortal cuyos efectos se incuban de 6 a 24 horas, y tiene dos fases, la intestinal y la visceral.



Lepiota helveola
Altamente tóxica, por su contenido en amanitina, una de las toxinas más letales, tiene un aspecto escamado en el sombrero.



Pero no todas las amanitas son perjudicales, ya que, por ejemplo la cesárea «es una delicatessen que recibe su nombre porque es un manjar digno del césar; lamentablemente no se encuentra en Murcia, sino en encinares de Ávila», indicó Morte.

Otras especies a evitar por su toxicidad son la inocybe geophylla, que es una seta pequeña; y la clitocybe dealbata, que «es muy blanca y apetecible y se encuentra al borde de caminos», explicó la bióloga. Su ingesta provoca vómitos y diarrea.

Mª Asunción Morte alertó también sobre un tipo de falso níscalo, el lactarius chysorrheus, que no es comestible y provoca diarrea. Es blanco por abajo y también el látex es blanco, en lugar de tener el característico color anaranjado de este tipo de hongos.

«Hace unos días, vino al departamento una mujer con su hija para preguntarnos por una seta, porque dudaban de si se podía comer. Se trataba de un falso níscalo, por lo que, por ser prudentes, se libraron de fuertes picores en la boca y de diarrea», destacó la bióloga que se mostró «encantada» de las precauciones que tomaron.

Las que se comen
En el apartado de setas comestibles, Morte destacó algunas, las más frecuentes, como la suillus mediterraneensis –o bojín– , muy común en Sierra Espuña; la morchela cónica o colmenilla, que se encuentra en el Noroeste; así como la tricholoma terreum, conocida como negrilla, o la pleurotus eryngii, o seta de cardo, «de muy buen sabor».

Pero sobre todo, destaca el níscalo y sus distintas variedades, los más aprecidos y buscados por los aficionados a las setas: el lactarius deliciosus -anaranjado–, y el sanguifluus -más rojizo–.

Además, estas especies son las primeras de la temporada en salir, aprovechando las primeras lluvias de finales de agosto y septiembre, explicó el presidente de la Oficina Comarcal Agraria del Noroeste, Pedro Guirao. El resto de las setas se recolectan más entrado el otoño, días después de las primeras lluvias importantes de la estación. Si no se seca antes el terreno por falta de precipitaciones, la campaña se prolonga hasta que llegan las primeras heladas.

Especies comestibles


Lactarius deliciosus o níscalo
Muy común en España, crece en pinares y bosques mixtos. Reconocible por su color anaranjado es muy apreciado en gastronomía.



Pleurotus eryngii o seta de cardo
Una de las especies de setas más conocidas y sabrosas. Presenta gran variedad de tonos pardos, desde el crema hasta el marrón oscuro.



Suillus mediterraneensis
También conocido como bojín, es bastante abundante en la Región, y aunque comestible, es escasamente apreciado en la cocina.



«En toda la comarca del Noroeste hay mucha afición y también suelen ser personas que saben lo que buscan y lo que no quieren, por lo que, si no me falla la memoria, no ha habido intoxicaciones en mucho tiempo», señaló Guirao.

Además, apuntó que hay muchas más especies comestibles de las que la gente suele coger; pero ante la duda las dejan en el terreno. «Cada vez hay más precaución», se congratuló, añadiendo que lo habitual es que se recojan para consumo familiar, y, en segundo plano, para vender.

Este año, la escasez de lluvias ha llevado a que la temporada de níscalos haya sido bastante escasa, y apenas se encuentran ya, salvo en alguna zona de umbría o más húmeda.



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