05 de enero de 2020
05.01.2020
Gastrosalud

A examen los test para alergias e intolerancias alimentarias

La comunidad científica se cierra en banda contra la moda de las nuevas pruebas para detectar intolerancias a través de la voz, el pelo o la fuerza muscular

05.01.2020 | 04:00
A examen los test para alergias e intolerancias alimentarias

Todas sin evidencia científica y que, pese a no ser peligrosas en sí mismas, sí lo es retrasar el diagnóstico en el paciente.

Las alergias y las intolerancias alimentarias parecen estar de moda. Ya desde hace un par de décadas los profesionales sanitarios vienen advirtiendo de la importancia de escuchar tu cuerpo y los síntomas que éste manifiesta en pro de una buena y eficaz actuación para la detección de diversas patologías. Sin embargo, a la vez que los facultativos intentan diagnosticar de forma certera tras exhaustivas pruebas médicas distintos problemas digestivos, han surgido de forma alarmante test para las diversas alergias e intolerancias, presumiblemente eficaces, pero sin ningún valor científico que evidencie sus resultados. Desde el Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Andalucía (CODINAN), se está tratando de poner freno a los pseudos test junto con la Sociedad Andaluza de Patología Digestiva (SAPD). Así, ambas organizaciones han lanzado un documento de posicionamiento en el que denuncian los tests y pruebas pseudocientíficas que actualmente se aplican en nuestro país para tratar temas tan importantes como la alergia al gluten, o la intolerancia a la lactosa y fructosa, entre otras patologías. «No acudir a profesionales sanitarios para tratar un problema que podría ser algo patológico pone en riesgo la salud del paciente, le puede ocasionar problemas psicológicos y sociales por las dietas restrictivas, además de menoscabar la economía de su bolsillo y de la Seguridad Social, ya que cuando éste acude al médico el problema se ha agravado y no se resuelve tan fácilmente, lo que encarece el diagnóstico», asevera Ana Márquez, dietista-nutricionista y vocal del colegio profesional. Por su parte, la presidenta de SAPD y doctora especialista en aparato digestivo Ángeles Pérez Aisa asegura: «Al observar la cantidad de pacientes que vienen a nuestras consultas tras realizarse pruebas de este tipo, vimos la necesidad de que la comunidad científica se posicionara al respecto», comenta Pérez. Así, se decidió unir lazos para denunciar dicha situación e intentar concienciar a la población de los riesgos de no acudir a un profesional sanitario.

Según el documento publicado por ambas entidades, en las últimas décadas han aumentado los casos de alergias alimentarias rozando el 5% de los adultos, y casi el 10% de la población infantil. En cuanto a las alergias más comunes en Europa se encuentran la leche de vaca, el huevo, la soja, el trigo, los frutos secos, las frutas, el pescado y los mariscos. Siendo más frecuente en niños las alergias a los productos de origen animal y en los adultos, a las frutas y frutos secos. Sin embargo, cabe señalar que no es lo mismo una intolerancia que una alergia. La reacción alérgica son respuestas anormales del sistema inmunitario a algunos componentes de los alimentos que ingerimos. Mientras que la intolerancia es una sensibilidad a un alimento pero que no provoca la activación del sistema inmunológico y por tanto sus mecanismos. Ambas son más frecuentes de lo que pensamos.

Problemas más comunes

Intolerancia a la lactosa: en nuestro intestino la enzima lactasa es la que descompone la lactosa en galactosa y fructosa. Si no tenemos unos niveles de esta enzima óptimos nuestro cuerpo no metaboliza ni absorbe estos azúcares. Así, aparecen molestias en la persona que ingiere productos con este componente.

Intolerancia a la fructosa: se trata de una malabsorción de la fructosa. Al no absorberse, ésta pasa al intestino, y no a la sangre, donde la flora intestinal actúa sobre ella. Así la persona siente malestar cuando la come.

Alergia al gluten: se puede ser celíaco cuando tu organismo no admite gluten, es decir, provoca celiaquía. La persona celiaca está genéticamente predispuesta y es una enfermedad sistémica, con base inmunológica, provocada por una intolerancia permanente al gluten. Sin embargo, también se puede hablar de sensibilidad al gluten-no celiaquía, nueva patología que se está investigando al tener los pacientes síntomas similares a los celíacos pero sin ser alérgicos.

Para poder detectar tanto las intolerancias como las alergias existen diversos métodos, aunque no todos están científicamente comprobados ni validados por estudios que refrenden sus resultados.

A esto hay que añadir que según denuncian ambas organizaciones muchos de estos test no se realizan bajo una adecuada atención o en lugares poco recomendados como peluquerías o farmacias y cuyos costes ascienden a una media de 300 euros por prueba. Saber distinguirlos, es para Ana Márquez, dietista-nutricionista y para la facultativa de aparato digestivo Ángeles Pérez, imprescindible para evitar problemas más severos. Éstos son los que ambas entidades entiende como validos o no válidos.

TEST SIN EVIDENCIA CIENTÍFICA

Test de histaminosis o intolerancia a histamina: Existen varios test para valorar la intolerancia a la histamina, aunque ningunos de ellos ha alcanzado suficiente evidencia científica. Los únicos que son efectivos deben hacerlos facultativos.

Test de inmunoglobulina g (igg) frente a alimentos: Se basa en la presencia en suero de anticuerpos tipo IgG e IgG4 específicos frente a alimentos y requiere únicamente una extracción de sangre, que afirman determinar intolerancias a múltiples alimentos y aditivos. Se ofrece sin prescripción médica y son publicitados como detectores de intolerancias alimentarias que causan o contribuyen al desarrollo de síntomas como fatiga crónica, congestión nasal, cefalea, hiperactividad, síndrome de intestino irritable, artritis, etc.

Test Vega: Basado en registrar las variaciones de las corrientes eléctricas en el cuerpo cuando se sitúa un alérgeno encapsulado en un circuito cerrado entre la mano del paciente (electrodo negativo) y, habitualmente, un punto de acupuntura en los dedos (electrodo positivo).

ALCAT test: Consiste en valorar la variación en la forma de los leucocitos de una muestra de sangre al microscopio tras la incubación con extractos alimentarios.

Iridología: Refiere la práctica de diagnosticar afecciones a través de la examinación de los patrones de iris. Lo que habitualmente se llama manchas.

Kinesiología: Basado en que la exposición a diferentes alérgenos provoca una variación o reducción en la fuerza muscular que es lo que se mide.

Test de la voz: Supone que los diferentes órganos se comunican entre ellos a través de ondas de sonido por la vibración que éstos provocan.

Test del pulso: Afirma que un aumento en la frecuencia del pulso al tomar un determinado alimento puede indicar una intolerancia al mismo.

Análisis del pelo: Se analiza una pequeña cantidad de pelo y se compara con una base de datos para identificar la intolerancia o la hipersensibilidad.

TEST CON EVIDENCIA CIENTÍFICA

Prueba intraepidérmica o prick test: Es el test más rápido, sensible y coste-efectivo. Consiste en la inoculación en la epidermis de una pequeña cantidad diluida del alérgeno a estudiar. Después, se valora si aparece reacción cutánea en forma de habón o bulto que pica tras su exposición.

Determinación sérica de IgE específica: Al igual que las pruebas intraepidérmicas, tiene una elevada sensibilidad, pero con baja especificidad. Una prueba negativa en prick o IgE específica excluye prácticamente la aparición de síntomas durante una prueba de exposición controlada o provocación.

Test de exposición controlada o provocación: Consiste en la administración oral del alimento sospechoso bajo supervisión médica y con medidas de seguridad que permitan una reanimación cardiopulmonar en caso de necesidad, y valorar la respuesta al mismo.

Pruebas epicutáneas: Sólo están indicadas en casos de dermatitis de contacto alérgico, aunque algunos estudios han demostrado utilidad en el diagnóstico de la alergia alimentaria.

No tener un diagnóstico certero puede provocar múltiples problemas tanto físicos como anímicos. Acudir a estos test que proporcionan resultados engañosos puede dar lugar a tratamientos innecesarios o perjudiciales para la salud derivando en restricción o eliminación de alimentos que pueden acarrear problemas graves de desnutrición, deficiencias nutricionales o incluso provocar una intolerancia que no existía. por ello, se advierte de que las dietas deben estar supervisadas por especialistas ya que el no ingerir una dieta adecuada puede causar, además, déficit vitamínico o trastornos psicológicos. comer de forma monótona puede impedir una normal vida social, generando el aislamiento del paciente.

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