20 de octubre de 2018
20.10.2018
La Opinión de Murcia
Anécdota

Ni viento en popa ni a toda vela

Una compañía de viajes cambia unilateralmente los destinos a dos parejas de recién casados de Cieza y Molina y a otros 180 españoles más que participaron en un crucero por las islas griegas

20.10.2018 | 18:45
Los jóvenes afectados vivieron una odisea en su crucero.

Pablo se casó con Aida y Pedro con Miriam a mediados de septiembre y después de la celebración, en Molina de Segura y en Cieza, respectivamente, prepararon su luna de miel con un crucero por las islas griegas. Todo parecía ir viento en popa y a toda vela hasta que la operadora, a instancias de la compañía de la agencia donde contrataron el viaje se puso en contacto con ellos. Fue el primer traspié de lo que luego se convirtió en una auténtica odisea cargada de muchos sinsabores que prácticamente tiraron por la borda, y nunca mejor dicho, la ilusión de estos jóvenes recién casados.

La telefonista les dijo que el desembarco en Corfú, la isla del Mar Jónico famosa por sus kilométricas fortalezas, se iba a cambiar por una visita a la ciudad de Argostoli. En principio, esposo y esposa no dieron demasiada importancia al hecho a pesar de que, el cambio se produjo a escasos días del zarpar. Pero eso iba ser solo la punta del iceberg de una cadena de despropósitos que los dos matrimonios no van a olvidar mientras vivan.

A poco más de una semana de emprender el crucero, Pablo y Aida se llevaron otra desagradable sorpresa al comprobar, en una visita consultiva a la agencia donde habían contratado el viaje, que tampoco se iba a atracar en la ciudad de Venecia, que esta vez sí era uno de los principales alicientes para esta pareja de recién casados.

Les dijeron que habían cambiado el destino porque el día del desembarco había programada una manifestación de naturalistas en la romántica ciudad del Mar Adriático. Pensaron entonces en cancelar el crucero, pero ya no había vuelta atrás, porque si decidían no ir, se quedaban sin los más de 3.000 euros que ya habían pagado. De forma paralela, circunstancias similares les estaban ocurriendo a Pedro y Miriam y a 180 españoles más que eligieron este mismo crucero.

De los cuatro jóvenes murcianos, Miriam es la menos resignada. "Me siento engañada por esta agencia y hasta humillada, porque hasta parece que a los que peor trataban era a nosotros, los españoles". Detalla Miriam que ya en el barco, "a los camareros les hablábamos y no nos hacían caso, el pan estaba duro y hasta las sábanas de las camas no las cambiaban de un viajero a otro".

La joven de Molina lamenta que "no solo no vimos Venecia, tampoco pudimos visitar Santorini o Mikonos y nos cambiaron los destinos por otras ciudades mucho menos turísticas y casi sin aliciente", explica Pablo, que no ha dudado, junto a los demás afectados, en poner la correspondiente denuncia en la Oficina Municipal de Información al Consumidor y que está dispuesto a ir al juzgado de guardia si es necesario. El resto ha hecho lo mismo.

El molinense Pedro no deja de señalar que, a pesar de todo, se lo pasó bien, aunque denuncia que en el barco "no había ni libro de reclamaciones y que los desayunos se acababan a las diez de la mañana a pesar de que nos dijeron que teníamos comida y bebida gratis las 24 horas del día. Había también una piscina supuestamente climatizada en el barco, pero el agua estaba fría y no nos pudimos bañar".

Los afectados piden que les devuelvan la diferencia del dinero que pagaron, ya que, según explican, "fuimos a unos destinos mucho menos turísticos que los que habíamos contratado, la calidad de la comida era pésima y la mayoría de servicios que nos prometieron no pudimos disfrutarlos".

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