23 de julio de 2018
23.07.2018
La Mar de Músicas

Homenaje al folclore colombiano

Totó La Momposina recibe esta noche el Premio La Mar de Músicas después de su concierto en El Batel

22.07.2018 | 22:27
Homenaje al folclore colombiano

Se llama Sonia Bazanta Vides, pero todo el mundo la conoce como Totó La Momposina. Lleva más de medio siglo subida a un escenario, llevando a todos los rincones el sabor de la música caribeña, aderezada con sonidos de otros rincones del mundo. Esta noche llega a Cartagena, donde recibirá el Premio La Mar de Músicas 2018, un reconocimiento a toda su trayectoria. Pero antes, la artista colombiana (Bolívar, 1940), cantará ante el Auditorio El Batel. Un concierto producido exclusivamente para este festival y que solo el público de la ciudad portuaria podrá deleitar. Junto a ella, actuarán como artistas invitadas la guineana Djanka Diabate y la tibetana Yungchen Lhamo.

A lo largo de sus 50 años como artista, Totó La Momposina ha sido cantante, bailarina y maestra de la cultura musical colombiana y del Mar Caribe. Le ha dado tiempo a estudiar historia de la danza en una universidad tan icónica como la de París, mientras cantaba en sus ratos libres por la capital francesa. Unos años más tarde, en 1982 acompañó al escritor Gabriel García Márquez a recibir el Premio Nobel de Literatura. Ambos rompieron el protocolo de la academia sueca, y por primera vez hubo música en la ceremonia. Para ensalzar la cultura de un pueblo colombiano que durante décadas ha sido víctima del terrorismo, la delincuencia y el narcotráfico, García Márquez y Totó La Momposina hicieron sonar los tambores y las gaitas de la cumbia para acompañar la inconfundible voz de la cantante colombiana.

Totó La Momposina es uno de los símbolos de la riqueza de la música de Colombia, un país en el que hay más de 100 ritmos en sus diversas regiones. Porros, cumbias, zambaplos, abozaos, merengues, afros y sextetos palenqueremos son algunos de los la cantante premiada esta noche incluye en sus discos.

El pasado mes de abril, el concejal de Cultura del Ayuntamiento, David Martínez, que este año se le concedería el premio, «por dedicar toda una vida a la difusión internacional de la música de la costa caribeña de Colombia, por ser una innovadora inquieta y por continuar incansablemente promoviendo la música de su tierra natal impulsada por la pasión y la alegría».

La colombiana recibirá por primera vez un premio que ya han tenido el placer de recibir artistas como Oumou Sangaré, Susana Baca, Checik Lo, Pablo Milanés, Omara Portuondo y Gino Paoli.

En esta vigesimocuarta edición del festival cartagenero, le llega el turno a ella en un concierto único en España que comenzará en el Auditorio El Batel a las 23:00 horas.

Nacida para hacer música

Considerada como una maestra en el mundo de la cumbia colombiana, la cantante Totó La Momposina declara que ella vino al mundo «para hacer música», y dice que eso es lo que le da fuerzas para seguir. «Hemos venido al mundo a aprender para poder entender qué significa la humanidad», asegura. Según su filosofía, cada persona tiene una vida porque han sido «enviados aquí para hacer su tarea». La cantante atribuye su éxito entre el público a que «les recuerda a otros tiempos», a que su voz les lleva a un mundo ancestral. Por ello, para ella es fundamental mantener «sus raíces y proyectarlas al futuro». «Si se olvidan las raíces se deja de tener valores», manifiesta. De hecho, lamenta que en algunos lugares su estilo de música se esté olvidando.

De cara al concierto de esta noche, La Momposina espera un gran recibimiento del público cartagenero: «Soy optimista porque me sigo sorprendiendo de la buena acogida que tenemos en ciudades grandes». Para ella es un «honor» recibir un premio como el de La Mar de Músicas, y lo toma con un reconocimiento a «muchos años de trabajo y esfuerzo por mantener la cultura de la música».

«Mis herederos musicales verán como lo gestionan porque tienen una ardua misión», adelanta la artista que actuará esta noche. Según ella, tomó la enseñanzas de su abuelo a la hora de no tener miedo cuando se sube al escenario, y ahí sigue, 54 años después de la primera vez, dispuesta a ser homenajeada en Cartagena.

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