El momento de forma actual del Fútbol Club Cartagena está marcado por la irregularidad, un aspecto del que quiere huir todo equipo de Segunda División. Después de atravesar la peor racha de resultados de los últimos siete años, el equipo se repuso en un tramo de competición muy complicado que le enfrentó a varios de los rivales más fuertes de la categoría. Tras sorprender positivamente, el cuadro albinegro ha vuelto a caer en una mala dinámica mostrando un rendimiento desigual. Los dos últimos encuentros, en los que el equipo ha encajado ocho goles, han vuelto a poner de manifiesto ese problema que debe solucionar el conjunto de Luis Carrión cuanto antes. No obstante, y aunque pudiera parecerlo, la línea defensiva no parece la clave de la sangría.

El Cartagena ha sido, durante toda la temporada, un equipo de contrastes. No solo jornada a jornada, sino también durante los partidos. En multitud de ocasiones, los albinegros han mezclado tramos de gran fútbol con momentos de desconexión que le han ido dando y quitando puntos consecuentemente. Ese aspecto se ha trasladado al calendario, donde los del Cartagonova han unido una larga etapa de buenos resultados -desde el inicio hasta la jornada 18- con otra en la que no ganaron durante ocho encuentros. El ciclo parece haberse repetido a menor escala en las últimas seis jornadas, donde el equipo de la ciudad trimilenaria ha dejado actuaciones soberbias para dar paso a goleadas sonrojantes.

Ipurúa fue el punto de inflexión en el reciente cambio de dinámica para bien. El gol de Jairo a los dos minutos y el de Borja Valle antes de cumplir el quinto encaminaron una victoria vital que cerró De Blasis en el 70. El 0 a 3 precedió a la victoria en casa por 2 a 1 ante el Real Oviedo, ésta al empate a cero contra el Alavés y, por último, otro 0 a 3 a la Ponferradina redondeó la cuenta. Los tres triunfos y el empate provocaron una cosecha de 10 puntos sobre 12 en el momento de más urgencia y en todos ellos hubo un aspecto común: la fortaleza defensiva.

Borja Valle, ayer en el Colegio San Ginés. | FC CARTAGENA

Los de Luis Carrión sólo encajaron un gol en cuatro jornadas a pesar de los cambios en defensa. El equipo mantuvo el mismo nivel con Calero, Olivas, Datkovic y Martos de inicio, dando entrada a Pedro Alcalá y desplazando a Datkovic al lateral en varias ocasiones y con las ausencias del croata y Kiko en el centro de la zaga ante la Ponferradina, donde actuaron Pedro y Pablo Vázquez. Sin embargo, fue ante el Andorra cuando la fortaleza se derrumbó. La misma zaga que había contenido a los ataques de Eibar, Oviedo, Alavés y Ponferradina recibía 3 goles en 45 minutos. A la jornada siguiente la pesadilla se repitió con una manita en Villarreal para sumar un total de ocho goles en dos jornadas. La defensa parecía culpable, pero los datos demuestran que el doble pivote no estaba ayudando.

Pêpê y Musto han puesto el equilibrio del equipo desde la llegada del portugués, pero ante dos de los equipos con mayor porcentaje de posesión de la liga perdieron el rumbo. Pêpê firmó dos actuaciones con poco protagonismo e insuficientes robos de balón -2 ante el Villarreal y ninguno contra el Andorra-. En ese contexto tampoco brilló en ataque y no creó ni una ocasión de peligro, siendo sustituido en ambas ocasiones a la hora de partido. Musto siguió sus pasos, con sólo una recuperación en cada partido y pocas apariciones con el balón en los pies.

Con un jugador robusto y otro más creativo, el doble pivote de Carrión es el paso de la defensa al ataque a través de la posesión. Sin la mejor versión de esa zona del campo, el plan no funciona y se ha demostrado en los dos encuentros con más dificultad por tener el balón. Sin Damián Musto por la roja directa que vio en La Cerámica, la medular albinegra cambiará obligatoriamente. Mikel Rico puede asumirsu papel y en él estarán puestos todos los ojos para ver si es capaz de solventar el problema y devolveral Cartagena una fortaleza que ha perdido por el centro del campo.

Los albinegros Marc Martínez y Borja Valle visitan el Llano del Beal

En el día de ayer, el FC Cartagena realizó un nuevo acto que acerca el fútbol y la afición por el equipo a los más pequeños. El club cartagenero llevó al capitán Marc Martínez y al delantero Borja Valle al colegio San Ginés de la Jara del Llano del Beal para compartir una mañana con niños de todas las edades. El entusiasmo de los pequeños, muchos enfundados en la camiseta del FC Cartagena, se dejó notar a través de las numerosas pancartas dedicadas a los jugadores y las preguntas que tuvieron ocasión de hacer a los futbolistas.

Este acto, como otros muchos que ha ido haciendo la entidad cartagenera a lo largo de la temporada, se enmarca dentro del plan para hacer crecer a la afición albinegra desde el interés hacia el club en distintas partes de la comarca de Cartagena. En este plan también está prevista la invitación de los escolares al estadio a través de la ‘grada compromiso’, que ha llenado durante todo el curso el anillo bajo del Cartagonova.

Ya son muchos los jugadores que se han acercado a los colegios y asociaciones en los últimos meses para potenciar la afición al equipo albinegro como Mikel Rico y Óscar Ureña en Apanda o Luca Sangalli y Miguelón, en el Colegio La Vaguada de Cartagena.