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La Opinión de Murcia

Crítica

Un bonito final en el Villegas para la temporada de danza

El Ballet Nacional de la Ópera de Eslovenia interpreta una versión del clásico 'El Corsario' a cargo del coreógrafo cartagenero José Carlos Martínez

Imagen de una representación pasada de 'El Corsario' del Ballet Nacional de la Ópera de Eslovenia. Darja Stravs Tisu

El Auditorio Víctor Villegas volvió a abrir sus puertas para finalizar la temporada de danza por todo lo alto, con una obra del imaginario clásico, El Corsario, de la mano del Ballet Nacional de la Ópera de Eslovenia. La particularidad de esta versión, reconocida en su estreno con el Premio Danza & Danza a la Mejor Producción Clásica de 2020 en Italia, es que José Carlos Martínez, afamado y prestigioso bailarín, coreógrafo y director nacido en Cartagena, ha sido el encargado de modernizar la obra.

La utilización del espacio, los portés y las relaciones entre los bailarines y las bailarinas en los definidos roles que normalmente se mantienen en los ballets son algunos de los aspectos en los que José Carlos ha incidido para transformar y acercar la coreografía original de Marius Petipa. En especial hay que destacar la importancia que cobran los bailarines, quedando patente su superioridad técnica, sobre todo en el primer acto, en el que nos hicieron disfrutar con una gran variedad de saltos ejecutados a la perfección, que mantuvieron en vilo al público hasta finalizar en un estallido de aplausos, incluso antes de que terminasen las escenas.

El turno del ensalzamiento técnico de las féminas llegó con el segundo acto, donde no solo hay que destacar las piezas centrales del sueño del Pachá, sino también el trío protagonizado por las esclavas Chie Kato, Erica Pinzan y Yaman Kelemet en el Harem, de una ejecución exquisita, y la inclusión de Andrea del Pilar Martínez y Claudia Hernández (jóvenes bailarinas murcianas que disfrutaron de esta oportunidad por ser ganadoras del Premio Tiempo de Danza en la modalidad de danza clásica), convirtiendo este trío en un breve quinteto.

Junto a estas bailarinas murcianas también actuaron Elena Martínez, Julia Pardo, Elena Gil, Adriana Sánchez, Francisco Giner, Rubén López, Joaquín Alcántara, Paco Cerón, Sergi Cussó y Javier Losa, bailarines profesionales o que están terminando la carrera en el Conservatorio Profesional de Danza de Murcia.

Nina Noc y Kenta Yamamoto, los protagonistas de la historia y solistas del Ballet Nacional de la Ópera de Eslovenia, destacaron a lo largo de la representación, demostrando una ejecución, tanto técnica como interpretativa, de alto nivel, pese a ciertos desequilibrios minimizados por los aplausos del público. Además, y a pesar de ser una gran obra, de poseer unos bailarines maravillosos y un vestuario firmado por Iñaki Cobos con un corte exquisito, ocurrieron algunos fallos técnicos que enturbiaron la velada. Hubo equivocaciones en las luces, en la música y en los cambios de escenografía, unos más visibles que otros, pero que el público obvió en la ovación que durante casi 15 minutos utilizó para vitorear tanto a los bailarines como al coreógrafo.

Una obra de danza clásica para el recuerdo y un bonito final de temporada. Poder disfrutar de las coreografías de José Carlos Martínez siempre es un privilegio.

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