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Los héroes del celuloide nunca mueren

Quentin Tarantino debuta como novelista con ‘Érase una vez en Hollywood’ (Reservoir Books), una adaptación del guión que él mismo escribió para su noveno largometraje. Un homenaje a una época dorada y pasada de la industria del espectáculo

Los héroes del celuloide nunca mueren

Los héroes del celuloide nunca mueren

José Luis G. Gómez

Existen pocos géneros literarios tan denostados como las novelizaciones de guiones de películas, cuyos trabajos son tratados poco más que como simples productos de marketing. Así que no es de extrañar que Quentin Tarantino (Knoxville, Tennessee, 1967) no solo sea un gran aficionado y defensor de esos libros, sino que además debute como novelista con Érase una vez en Hollywood (Reservoir Books, 2021), una enriquecedora y entretenida adaptación de su propio guión para su noveno largometraje. El director estadounidense no solo es uno de los pocos autores genuinos del Hollywood contemporáneo, también destaca por su labor como paladín y arqueólogo de la subcultura pop, de los mass media y de las bagatelas culturales de la industria del espectáculo, por lo que esta recuperación de un género tan vilipendiado es una maniobra perfecta en el contexto de su trayectoria.

Por supuesto, Tarantino tiene una lista de sus novelizaciones favoritas, algunas de las cuales sitúa por encima de los filmes que adaptan.

Es así con Uno Rojo, División de Choque (1980), en la que Samuel Fuller mejoró su guión -según el criterio del autor de Kill Bill- o con 9/30/55 y El ojo mentiroso, ambas debidas a John Minahan, el profesional favorito de Tarantino en este oscuro campo literario.

Existen muchos más ejemplos, no olvidemos que las novelizaciones han alimentado el hambre cinéfila de muchos aficionados durante décadas, y si alguien es un experto en esto ese es el autor de Érase una vez en Hollywood. Y con todo ese conocimiento, sumado a su habilidad para jugar y enriquecer los géneros que subvierte, lo que Tarantino entrega es una obra consciente, brillante y nostálgica.

Los héroes del celuloide nunca mueren

Los héroes del celuloide nunca mueren

Escrita siguiendo un plan preciso, así lo ha reconocido el propio Tarantino, esta versión en papel se distancia lo suficiente de la original como para justificar su existencia. «La idea era contar la historia de una manera distinta», ha reconocido el escritor, al tiempo que destacaba que «tenía mucho material». Aquí, el personaje de Cliff Booth, doble de acción de una estrella que se apaga, el actor Rick Dalton, aparece como un ser más complejo y violento gracias a una serie de flashbacks que no aparecen en el filme. Y sabemos mucho más del futuro de Dalton de lo que supimos al salir de la sala de cine. Tarantino también disfruta con la novela del oeste que incluye mezclada entre varios capítulos: se trata del episodio de la serie que rueda Dalton en los días en los que transcurre la acción principal, y que Tarantino presenta como uno de esos relatos pulp que Elmore Leonard escribía para pagarse el alquiler. Por suerte, hay más regalos similares en estas casi 400 páginas.

Este libro, menos violento y triste que su original cinematográfico, es una fiesta extraordinaria y nostálgica que vuelve a servir de homenaje a unos personajes y una época muy queridos para Tarantino, incluso se invita a sí mismo y a su padrastro, aquí convertidos en pequeñas piezas de este enorme tapiz de referencias cruzadas.