19 de marzo de 2020
19.03.2020
Poema

Antonio Lucas: "Estamos desnudos ante la sastrería de la estupidez, la frivolidad, la urgencia y el ruido"

El poeta Antonio Lucas, hijo del pintor ciezano Pepe Lucas, vive en Madrid y acaba de publicar su sexto poemario

18.03.2020 | 21:17
Antonio Lucas: "Estamos desnudos ante la sastrería de la estupidez, la frivolidad, la urgencia y el ruido"

Director del suplemento cultural de El Mundo e hijo del pintor ciezano Pepe Lucas, acaba de publicar su sexto poemario, Los desnudos, un trabajo que se ha quedado suspendido en el «limbo» por culpa del coronavirus, como todo lo que tiene que ver con la cultura...

El poeta y periodista Antonio Lucas vive en el centro de Madrid, y desde allí «escucha» el «tremendo» silencio que ha impuesto en la calle el confinamiento por el coronavirus. «El encierro es una terrible soledad», asegura el hijo del pintor ciezano Pepe Lucas en una entrevista con motivo de la publicación de su sexto poemario. Director de La Esfera de Papel, suplemento cultural de El Mundo, acaba de lanzar al mercado Los desnudos, el libro con el que fue galardonado con el XXII Premio de Poesía Generación del 27, treinta y tres piezas que muestran que es «un poeta en busca de sí mismo», según sus propias palabras. Sin embargo, su mente hoy está en otro sitio; como la de los demás...


En su vida, Lucas (Madrid, 1975) ha pasado otras dos experiencias de encierro, confiesa: en el Monasterio de Silos y en un barco pesquero, y pronostica que, «dentro de dos semanas, todos estaremos cansados; quien tenga la fortuna de no contagiarse tendrá un rebote psicológico muy fuerte provocado por esa sensación de vida perimetrada, acotada». Su visión, está claro, no es la más optimista, pero es que reconoce que él es «de los que tienen miedo»: «Soy hipocondríaco, me asusto por la parte física pero también por el horizonte. Tantos millones de personas que le han puesto un precinto a su futuro y no saben cuándo van a poder recuperar eso que considerábamos hasta hace una semana la vida».

El coronavirus, afirma, ha sido como «darle al pause a la vida, al stand by. Todo ha quedado detenido -señala- y me provoca una gran inquietud pensar en cómo nos vamos a recuperar. Después de superar la aventura que fue 2008 -por la crisis- y de tanta fatiga, ahora esto... Debemos crear una red para auparnos entre todos; creer en nosotros y dar una lección de civismo e igualitarismo, la plata de la democracia», propone.

Una sensación de intemperie

En cuanto a su libro, los 'desnudos' hacen alusión a los seres humanos en general, dice. «Tiene que ver con cierta intemperie, con cierto momento desapacible para quienes creemos que el mundo podía ser de otro modo, un mundo que se ha ido degradando donde la cultura y la emoción importa cada vez menos...», lamenta. «Estamos desnudos ante la sastrería de la estupidez, la frivolidad, la urgencia y el ruido», aclara Lucas, para añadir que él «dividiría el mundo entre aquellos que han hecho del mundo un espacio cada vez más naïf, menos reposado, y los que van en busca de respuestas y de preguntas. La poesía es una forma constante de no dejar descansar el por qué».

El poeta de ascendencia murciana ha dividido su libro en varias etapas: Lo inmediato, que arranca con un poema dedicado a su nueva casa; Tatuajes, dedicado a autores y autoras que se han «tatuado en los ojos», y La noche manuscrita, poemas de amor que tienen como destinataria a su mujer, la escritora y periodista de TVE Lara Siscar. A ellos se une Tres islas griegas, las que recorrió la pareja durante un mes, y Fragmentos de la edad, poemas sobre la amistad, España, su gato..., «las cosas a las que con cierta edad le prestas atención. 'Los poemas son la mejor biografía de un poeta', decía Octavio Paz», rememora.

En los versos de Los desnudos utiliza con frecuencia las anáforas -repeticiones- porque, explica, lo escrito «tiene mucho que ver con las canciones y con la música y algunos metros antiguos; la insistencia como una obsesión».

Madurez literaria

Es, asegura, «un poeta distinto del chavalín que publicó con 19 años, tan ingenuo, impetuoso, insolente... pura vida, pero me siento más reconciliado con aquel que el que era con 30. Tenía ganas de demostrarlo todo con 19. Me gusta mucho pensar en el chaval tan desafiante». No es para menos, ya que su primer libro, Antes del Mundo fue áccesit del prestigioso Premio Adonais. «Era surrealista -recuerda sobre aquel poemario-, fuera de todo lo que se hacía, aunque por puro despiste...», reconoce. Y de aquello quedó «un surco», sí, pero a sus 44 años años señala que ahora va más «a lo reflexivo», a la imagen «sin ser fogonazo», a «lo que puede emocionar pensando y a dar que pensar emocionando». «Ahora -continúa- soy más de tierra, más honda, y antes era más de locura, de pirotecnia, efervescente. El irracionalismo me sirvió para pensar la poesía de otro modo», resume el autor, ganador, entre otros, del Premio Loewe y el Ojo Crítico.

«Venecia es, muy despacio, un agua que se hunde»; «Esa casa sin retorno que es tu nombre» o «Toda isla es un instante de egoísmo» son algunas de las imágenes que proyecta el «cotilleo» que hace de sí mismo en Los desnudos, y del que prefiere el primer poema, Casa nueva, porque es la que da sentido al libro. Es un poemario, afirma, «con poso» y que «que impulsa mucho hacia arriba» y al que desea, al menos, una segunda vida, porque, con apenas unos días en el mercado, «está en una especie de limbo», sin nada de lo que había preparado para él por culpa del coronavirus, incluida la presentación en la Feria del Libro. No obstante, aunque le preocupa lo que vaya a pasar con su libro, el futuro de estos versos no le inquieta tanto como lo que va a suceder, por ejemplo, con los restaurantes que echaron la persiana dentro del plan estatal para evitar más contagios: «¿Cuántos la van a volver a levantar?», se pregunta.

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