27 de septiembre de 2019
27.09.2019
Entrevista
Cantante

El Kanka: "Quiero que el salto cuantitativo de público venga acompañado de un salto cualitativo del 'show'"

"Soy de izquierdas, pero me tomo una cerveza con un tío de derechas sin problemas. Creo en el diálogo", dice

26.09.2019 | 21:33
El Kanka: "Quiero que el salto cuantitativo de público venga acompañado de un salto cualitativo del 'show'"

Al malagueño le gusta Murcia, es más que evidente. De aquí es buena parte de su equipo, y aquí hizo el ensayo general de la gira Donde caben 2, caben 3, su tour más ambicioso hasta el momento, pasando de salas a grandes recintos. La cosa, de hecho, iba a empezar por estas tierras, pero la cosa se demoró. Afortunadamente, el día ha llegado.

El Kanka tenía previsto arrancar su gira Donde caben 2, caben 3 –anunciada por sorpresa en el escenario del Viña Rock– a primeros de septiembre en Murcia; finalmente, será esta noche cuando actúe por estas tierras. Sevilla fue esta vez la ciudad donde comenzó el tour más ambicioso del cantautor malagueño, que actuará en salas y locales de mayor aforo al que hasta ahora ha estado acostumbrado. En cualquier caso, y aunque la de la capital del Segura no ha podido ser su primera fecha –si lo fue en la gira El arte de saltar–, El Kanka pasó unos días preparando su nuevo espectáculo en el Teatro Circo. Se da la circunstancia de que su equipo está compuesto mayoritariamente por murcianos, y que sus relaciones con la ciudad han sido muy estrechas desde el principio de su carrera, cuando Road Ramos produjo su primer disco.


¿Qué ha estado haciendo El Kanka en el Teatro Circo?

He estado unos días por aquí comiendo poco y bebiendo poca cerveza: el estilo murciano, ¿sabes? [Risas] Evidentemente, es ironía. Me estoy poniendo como un zollo, compañero... Como decías, es la gira más ambiciosa que vamos a hacer, de recintos grandes, y la idea es cambiar el show que estábamos haciendo con El arte de saltar: hemos introducido un par de canciones que sacamos en un EP ( Canepé); le hemos dado un 'lavaíto' al set list añadiendo algunos temas que hace tiempo que no tocábamos... Y nos vinimos a Murcia a ensayar porque hemos ampliado el equipo, el staff también, y queríamos hacer unos stages, unos ensayos en el Teatro Circo, como una especie de simulación de concierto con todo –incluso un poquito de público, unas cien personas– para que se vean los fallos. Es que hay mucha mala fama alrededor de los músicos, que parece que no trabajamos... ¡Trabajamos un montón! Por lo menos yo..., no sé los otros.

¿Una de las razones del ensayo general aquí podría ser que prácticamente todo tu equipo de producción está compuesto por murcianos?

Sí. Tanto yo como María, mi mánager, somos muy de 'vibraciones', de no buscar a los más cracks, a los que tienen más fama, sino a un equipo humano que conecte y tenga sentido. Es que son muchas horas en la furgoneta, en pruebas de sonido..., y como te lleves medio mal, es una mierda. Empezamos con Javier Toral, luego vino Juan Sepe, que es argentino pero vive en Murcia –estaba trabajando con Second–, y entre los dos han seleccionado al resto del equipo. Con Alvin, que es el técnico que yo tenía de monitores, también tengo mucha confianza. Los conozco y tengo buen rollo con ellos, y para mi eso es muy importante. En general tengo que decirte que los malagueños y los murcianos nos llevamos guay; nacimos en el Mediterráneo, como diría Serrat.

¿Cómo te has planteado este nuevo espectáculo?

Van a ser conciertos grandes en todos lo sentidos. Por ejemplo, hemos introducido a un músico más: Carlos Manzanares (Avatar), que es el productor de los dos últimos discos y es todo un musicazo: toca el piano, el acordeón y el saxofón, canta y hace pequeña percusión; un hombre orquesta total. Quiero que el salto cuantitativo en cuanto al número de personas que van a venir a vernos vaya acompañado de un salto cualitativo del show. De todas formas, siempre hemos sido de hacer conciertos muy cercanos, de que esté por encima de todo el pasárnoslo nosotros bien en el escenario, meter al público en el bolo, que cantemos todos y que haya ese buen rollete, y yo intento que no se pierda del todo esa esencia, aunque hay bromitas?

¿Bromitas privadas?

Sí, y algunas públicas. Siempre hemos sido muy de hacer el idiota en el escenario. Y hay algunas idioteces concretas que a mí intuitivamente me daba que se entendían cuando yo tocaba en un bar para cien personas y estaba nada más que con el Mani, mi percusionista, y hacíamos los dos una cosita que se veía perfectamente porque estábamos todos muy cerca. Ese tipo de cosas se han eliminado o se han cambiado por otras, porque el espacio es muy distinto. Pero va a ser todo muy intuitivo: «Creo que esto no se va a entender, pero esta otra cosa se va a pillar de puta madre»; hemos ido jugando un poco así, intentando no perder ese rollo nuestro, muy cercano, y que en el escenario haya un poquito de lo que sucede cuando quedas con tus colegas y te pones a tocar la guitarra y a cantar canciones. Vamos a no hacerlo todo encorsetado, por más que ahora estemos delante de 3.000 personas.

Esto parece que implica una mirada externa. No sé si recurres a un diseñador de producción que te diseña el espectáculo o si eres tú quien le confías a tu equipo lo que quieres hacer.

Esa es otra de las cosas que a mí me gusta mantenerlas como lo llevamos haciendo desde el principio. No descarto trabajar en algún momento con un productor de directo; tengo, de hecho, el contacto de algunos muy buenos. Pero, tío, es que este es nuestro rollo...

¿Qué inspiró el título de esta gira, Donde caben 2, caben 3 ?

Bueno, he tenido la suerte de que en la última gira hemos colgado el cartel de 'Entradas agotadas' en el 70% de los bolos, una barbaridad. Estábamos haciendo salas medianas, algunas un poquito más grandes, pero llenando todo; la cosa va un poco por ahí... Y me siento super afortunado, de todo esto, porque un artista que no sale en la radio?

Pero has salido en la tele, en OT .

Sí, claro, pero una cosa muy puntual. Mis canciones no están, digamos, de una forma recurrente.

¿Se notó la subida cuando estuviste allí?

Sí, claro que se notó. Piensa que fue un acercamiento a un público que, a priori, me desconocía; además, aunque esa vez fueron muchos compañeros –estuvo Funambulista, los de La Pegatina, Los Antílopes, Rozalén...–, lo mío fue un poco especial. Amaia estuvo ahí de forma machacona, cantó mis canciones y... se convirtió en la gran favorita del concurso. Así que sí que me ha venido guay, pero tampoco es que de repente al día siguiente ya no pudiera andar por la calle.

Lo último que has grabado es Canepé (2019) , un EP de transición entre El arte de saltar y lo que venga en el que hay una rumba, un pasodoble con cierto aroma chirigotero y una nana.

Es de las cosas más por la cara que hemos hecho. Acabábamos de sacar disco hacía un añito o así y teníamos la gira latinoamericana medio cerrada, igual que esta que empieza ahora de grandes aforos. Pero yo ya tenía muchas canciones nuevas; de hecho, considerábamos que podía haber sobrante para un hipotético futuro disco, así que dijo María: «¿Y si sacamos un poco sin avisar de un día 'pa' otro, por la puta cara, dos, tres temitas nuevos?».

« Por la puta cara» supongo que es 'producción ligera': me meto, grabo y ya.

Sí. Además lo hicimos sin avisar. La cosa era ofrecer un regalo, un disco que no se va a vender ni nada, que simplemente está en plataformas digitales. Queríamos que la gente viera lo que estoy haciendo ahora, y aprovechar para tener nuevo material que meter en estos conciertos en Latinoamérica y para esta gira que hacemos en España. Y que la producción fuera sencillita desde el principio, sí. Mi idea, de hecho, era que no solo fuera sencilla en cuanto al número de elementos, sino que también fuera poco sofisticada de concepto. Yo no quería que hubiera una preproducción ni nada así. Le dije al productor y a los músicos: «Os voy a mandar las canciones, escuchadlas, pero no penséis. Vamos a ir allí todos y a ver qué se nos ocurre». Lo hicimos así y fue muy divertido, lo disfruté muchísimo.

Sigues manteniendo el buen humor también en las letras de tus canciones, tu ironía fina, por ejemplo la de Guapos y guapas . ¿Qué tienes tú contra la gente que hace deporte?

[Risas] No tengo en contra nada en absoluto, más allá de la pura envidia. Yo soy una persona tirando a gordito cada vez más, y me encantaría cuidarme mucho más por fuera, pero me da la sensación de que en la sociedad en general se valora o se empuja más el culto al cuerpo que el culto a la mente, y eso me parece un gran error, porque el cuerpo es muy importante, pero la mente, a día de hoy, con la locura de vida que llevamos en occidente, más. Con todas las pantallas, el exceso de trabajo o la falta de él... Estamos en récord de gente con ansiedad, problemas mentales cotidianos, depresión?, eso está a la orden del día; y hay gente super jovencita que está padeciendo de estas cosas. Y creo que no hay nada de cultura de cuidarse el cerebro; de ir a terapia, por ejemplo. Eso parece que es de locos... Yo voy a terapia. Hace muchos años que hago psicoanálisis; creo que me viene muy bien, y estoy 'chalao perdío' aún así, pero sí que intento que no se me vaya de madre, conocerme a mí mismo, controlar un poco, estar más cómodo dentro de mi propia neurosis...

Por cierto, ¿qué tal tu experiencia literaria con Si yo te cantara ?

Me hicieron la propuesta y me daba mucho pudor, porque yo no soy escritor más allá de que soy escritor de canciones. Solo escribo canciones y cositas mías, de forma completamente lúdica, sin ningún tipo de pretensión. No me considero ni poeta ni nada. De entrada, casi rechazo el encargo porque no quería dármelas de lo que no era; además, primero me propusieron hacer un cancionero, y a mí eso me parecía que no aportaba nada porque, hoy en día, yo saco un disco y a los dos días están todas las letras en Internet.

Pero las puedes comentar.

Exactamente, eso es lo que se me ocurrió: «Si sacamos un cancionero, pero aportamos algo, entonces sí que te lo compro». El libro no deja de ser eso: una selección de letras de canciones que están comentadas por mí, con apuntes de mi letra en los márgenes y una pequeña introducción donde explico cómo se me ocurrió, de dónde viene el tema. Hay cinco ilustraciones, una de las cuales la he hecho yo (sin ser tampoco ilustrador). Madre mía, he sacado un libro sin ser escritor y he hecho una ilustración sin ser ilustrador..., tengo muy poca vergüenza. Pero bueno, pienso que a la gente que me sigue le puede resultar curioso ver lo mal que dibujo. Después hay al final unas foticos –tanto profesionales mías como de niño–, algunos poemillas que he hecho..., cositas que me parecía que podían tener su gracia. También hay un prólogo de mi padre, que es precioso, lo que más me gusta del libro. Cuando lo leí me emocioné un montón...

¿Tienes ya las canciones del nuevo álbum, o es pronto todavía?

Es que yo no pienso nunca en si voy a sacar disco o no a la hora de componer. Yo voy componiendo. De hecho, estoy convencido de que si trabajara en otra cosa, si la vida me hubiera puesto en otro sitio y fuera cocinero, yo haría canciones en mi casa. Es una forma de desahogarme, de expresarme, y eso lo sigo haciendo. Tengo ocho temas nuevos o así. De momento no tenemos pensamiento de grabar disco, pero no tardaremos tampoco mucho... Me imagino que en cuestión de año y pico...

¿Qué es lo que más te subleva de estos tiempos salvajes?

Últimamente está muy de moda el tema de la censura. No solo me subleva, me sorprende un montón.

¿Te ha afectado a ti?

A día de hoy no me ha afectado, pero no me sorprendería nada llegados a este punto... Porque tampoco me parece que el discurso de Rozalén sea tan incendiario, ¿no? Es una tía comprometida, pero lo hace de una forma muy elegante, amable, integradora... Igual que lo de Pedro y Luis Pastor: son gente que canta desde su postura, sí, pero con una intención más bien poética. Realmente me parece una barbaridad que estén pasando estas cosas, pero creo que no es una cosa meramente política; creo que tiene que ver con una capacidad para ofenderse mayúscula. Detrás de eso me parece que hay una intransigencia, una falta de empatía y de diálogo que me parece muy preocupante, no ya a nivel político, sino a nivel social, cotidiano. Yo, por ejemplo, soy de izquierdas, pero me tomo una cerveza con un tío de derechas sin problemas. Hablemos, joder. Yo creo en eso.

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