01 de julio de 2012
01.07.2012
La Opinión de Murcia
Música

Los ecos del Puertas de Castilla

El centro municipal es un referente dentro y fuera de España con su Fonoteca de Música Experimental y Arte Sonoro

01.07.2012 | 06:00
Marta López-Briones (d) y Susana López, en la Fonoteca del Puertas de Castilla

Casi en pañales anda aún el arte sonoro, un término que a algunos les puede resultar todavía algo extraño, aunque en Murcia se encuentra el mayor centro de estudio y conservación dedicado a esta disciplina –con un catálogo online que se puede consultar desde hace un mes–. La Fonoteca de Música Experimental y Arte Sonoro del Centro Municipal Puertas de Castilla abrió sus puertas en 2010 con 5.000 piezas –casetes, vinilos, CDs, DVDs, DAT y hasta, por ejemplo, un cilindro de cera para un fonógrafo– que el artista madrileño Francisco López había recopilado durante 30 años.

Dos años después, la cifra casi se ha duplicado y son ya 9.000 los ´tesoros´ que guarda el centro del ayuntamiento de Murcia y que, con tanta paciencia como entusiasmo, investiga, cataloga y digitaliza la coordinadora de la Fonoteca, Susana López. Ella, además de artista, es la ´guardiana´ de una sala en la que sabe dónde se esconde cada cosa y conoce a la perfección la historia de un arte que cuenta que empezó su andadura en los años 50 con pioneros como los franceses Pierre Henry y Pierre Schaeffer –aunque hay referentes anteriores como Luigi Russolo, en los años 20–, quienes «intentaban salirse de los estudios clásicos de música, de lo que se enseñaba en los conservatorios, y que, influidos por la filosofía punk del ´hazlo tú mismo´, manipulaban grabaciones hasta convertirlas en nuevas composiciones; modificaban la realidad para crear una nueva», relata.

500 personas registradas
Hace un mes que comenzó a funcionar el catálogo online de la Fonoteca del Puertas de Castilla –fue presentado en el Museo Reina Sofía de Madrid– y ya hay 500 personas registradas en www.sonm.es, donde están disponibles para su escucha 2.800 discos. 2.800 mundos por los que navegar y de los que se puede disfrutar como si se escuchase una radio, ya que hay una herramienta de selección aleatoria de archivos. Además, ´pinchando´ sobre el nombre de la pieza o del autor, se puede acceder a más información.

La directora del centro, Marta López-Briones, quien recomienda «a los neófitos empezar por los clásicos», explica que «el arte sonoro es una disciplina relativamente nueva, pero se está popularizando porque hay gente muy seguidora, una inmensa red de creadores y, además, cuando la gente viene o entra en la web y lo experimenta, entiende con facilidad qué es el arte sonoro; no le resulta algo ajeno», añade la responsable del centro, y destaca que se están empezando a interesar por este arte centros como el Matadero o La Casa Encendida, en Madrid. «Pero nosotros hemos abierto el camino, hemos creado la colección, el sitio de investigación seria», afirma. Un centro pionero en España y que también es referencia fuera, ya que sólo México cuenta con una gran fonoteca, «pero es histórica, no tiene tanta variedad ni tantos artistas independientes», apunta López-Briones.

Porque la fonoteca del Puertas de Castilla, asegura Susana López, «es como una wikipedia de la música experimental y el arte sonoro, porque también se puede encontrar bibliografía, libros, revistas... Es como un museo, pero un museo vivo que crece y se alimenta continuamente».

La importancia del objeto
Y además de un museo sonoro lo es también en parte visual, ya que en este arte se cuida mucho el packaging –el ´envoltorio´–. «El objeto es muy importante y es habitual que los artistas hagan ediciones limitadas de sus piezas que son auténticas obras de arte», comenta López-Briones. Así, en el Puertas de Castilla se pueden encontrar, por ejemplo, carcasas de casete ´decoradas´ con cualquier material imaginable, desde tela de saco o rejilla hasta clavos y tornillos. O vinilos como el que Jordi Valls grabó en la tamborrada de Calanda –en cuya decorada superficie hay hasta gotas de su sangre tras horas golpeando los tambores– o uno de Chop Shop partido por la mitad con el que se pueden hacer cuatro combinaciones sonoras y en el que, por supuesto, el ruido de la aguja al saltar es parte de la pieza creada por uno de los miles de artistas cuyos mundos sonoros salvaguarda el Puertas de Castilla.

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