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La Opinión de Murcia

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Diez años en lista de espera para adoptar a un recién nacido en la Región

Cuatro madres en 2022 renuncian a su hijo en la comunidad murciana nada más parir: lo tienen que ratificar en seis semanas

Un niño se entretiene delante de una pantalla en un centro de la comunidad. ABEL F. ROS | CARM

En 2022 se han registrado en la Región de Murcia cuatro casos de mujeres que renunciaron a su hijo nada más dar a luz. Se denominan renuncias de bebé en nacimiento y son criaturas que son dadas en adopción, según los datos que maneja la Consejería de Política Social.

Estos recién nacidos son los favoritos de las parejas que quieren adoptar un niño, y que siempre prefieren que sea pequeño. Para adoptar a uno de estos bebés hay diez años de espera, apuntan desde el departamento. «La adopción no es una alternativa para familias que no pueden tener hijos: yo busco familias para mis niños, no niños para las familias», comenta una profesional de Política Social. 

«No indagamos en su historia», explican desde Protección de Menores, en referencia a las madres que optan por renunciar a su hijo. El protocolo marca que han de renunciar en el momento del parto y ratificarlo a las semanas, cuando tienen que volver a firmar un documento. «Pero a la patria potestad no puedes renunciar en ningún caso, sería un abandono siempre», puntualizan. 

El curioso caso del carrito en la calle

En Protección de Menores se han dado casos curiosos que nunca fueron abandonos, sino despistes. Por ejemplo, «hace unos años nos llamaron porque en la puerta de unos grandes almacenes se había encontrado un carricoche con un bebé». 

Desde Protección de Menores y desde la Policía se movilizaron rápidamente para poner a salvo al pequeño y buscar a sus parientes. Los padre aparecieron enseguida. Y lo que relataron distaba mucho de un abandono de menores: resulta que al bebé lo estaba paseando en su carrito una de sus abuelas, que se encontró con la otra en la calle. 

Las consuegras se pararon, se pusieron a hablar y, al despedirse, ninguna se llevó el carricoche. «Ahí no hay un desamparo. Ha habido una negligencia, un incidente gravísimo, pero no un desamparo», explican. 

Antes de retirar una tutela, los especialistas de Protección de Menores «pedimos información a Servicios Sociales, al centro de salud, para ver si la niña tiene un seguimiento sanitario; al centro educativo, donde te dan una formación muy válida. Cuando tienes toda esa información, tomas la decisión». Y es que «puede que sea un incidente aislado», puntualizan. En este caso, no hubo delito alguno: solo despiste.

El procedimiento ordinario de retirada de tutela es un asunto administrativo en el cual se abre un expediente, lo cual se comunica a los padres, que son citados para una entrevista: Política Social les da diez días para alegar qué ha sucedido y se dicta resolución. La finalidad: el bienestar del menor, por encima de todo.

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