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La Comisión de Ética federal del PSOE confirma la expulsión de Emilio Ivars

Se le abrió un expediente disciplinario por acceder sin permiso a un correo electrónico de la organización y por filtrar información interna a la prensa

Emilio Ivars.

Emilio Ivars. / L.O.

Jaime Ferrán

Jaime Ferrán

La Comisión de Ética federal del PSOE ha decidido expulsar de la formación al exdiputado Emilio Ivars, después de que el Partido Socialista regional le abriera un expediente disciplinario tras detectar que accedió sin permiso a un correo electrónico de la organización del partido. «También se ha tomado esta decisión por haber filtrado información interna a la prensa», detallaron en su día fuentes socialistas.

LA OPINIÓN se puso ayer en contacto con Ivars, quien por la tarde aseguraba no estar enterado de la noticia, ya que estaba pasando unos días fuera de Murcia. Esta Redacción, no obstante, pudo saber que la comunicación por correo postal ha salido de Ferraz esta misma semana.

A Ivars no le abrieron solo un expediente de expulsión, sino que también se le suspendió cautelarmente de militancia «por precaución, hasta que se tome una decisión definitiva», apuntaron desde PSOE. Ivars tuvo entonces tiempo para explicar al partido lo sucedido; sin embargo, finalmente parece que sus razonamientos no han bastado al organismo que tenía que resolver su expediente y se ha optado por tramitar su expulsión.

El propio afectado comentó ayer que «ya se esperaba» esta decisión de la Comisión de Ética federal. En sus redes sociales, afirmaba que no es la comisión de ética la que le expulsa: «Es Santos Cerdán, en nombre de la Comisión de Ética Federal, por lo que el procedimiento no acaba y seguiré recurriendo a Garantías y la justicia ordinaria si es necesario».

Emilio Ivars ha sido secretario segundo de la Asamblea Regional, así como de la Diputación Permanente, además de diputado regional del Grupo Parlamentario Socialista, cargo que abandonó el pasado 31 de agosto.

Previamente había anunciado por sorpresa su intención de renunciar al acta y reincorporarse a su actividad profesional explicando que había «perdido completamente la ilusión por esta tarea política» y afirmando que se sentía «absolutamente inútil en la aportación a la política».

Pesó también en su decisión, según contó, el clima político en la Asamblea: «Parece que tenemos que ser míos, tuyos, buenos, malos, contigo, contra mí, no encuentro mi sitio ni mi oportunidad de aportación ni de enriquecimiento personal. No estoy aportando nada a la política institucional ni ésta me aporta nada a mí».

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