El año de la cabra

El Segura, río valenciano

30.10.2015 | 04:00
El Segura, río valenciano

Hace unos días, denunciaba UPyD el uso en la Región de Murcia de un curioso manual de enseñanza primaria, de lo que hasta hace poco llamaban en la ridícula jerga pedagógica ´conocimiento del medio´, antaño Geografía, de la catalanísima editorial Vicens Vives, donde se afirma que el Mar Menor es un laguna litoral valenciana y, lo más sibilino, que el Segura es un río valenciano. Interpelada la, catalanísima, editorial sobre el hecho, la respuesta no ha podido ser más reveladora: del estado de la enseñanza española y de las razones de la postración histórica de esta región eternamente ninguneada, sobre todo por sí misma. Sólo la falta de respeto a nosotros mismos que nos caracteriza puede explicar un hecho semejante. Lo que han dicho los de Vicens Vives es que la inclusión del Mar Menor como lago valenciano ha sido un error. Horror. Resulta que hay maestros en ´Espanya´, que además hacen libros de texto, que no saben dónde está el Mar Menor. Hubiera sido más piadoso atribuirlo, atendiendo a las tendencias conspirativas tan caras a los catalanes nacionalistas, a un deseo de incluir el Mar Menor en los ´Països Catalans´. Estaríamos entonces ante unos imperialistas frustrados pero cultos. Así estamos ante unos imperialistas necios, ignorantes, zotes. Ese es el nivel de nuestra enseñanza.

Nivel que confirma, para nuestra vergüenza, la propia editorial cuando sostiene que el Segura como río valenciano no es un error, puesto que desemboca en la ´Comunitat´. Lo que quieren decir, no lo duden, es que el Segura es un río catalán, incluso contra sus propias teorías sobre el Anschluss (el proyecto de anexión de los territorios de la vieja Corona de Aragón para la formación de la Catalunya Gran al modo en que Hitler se anexionó Austria) que se fundamentan en el dicho nacionalista «de Salses a Guardamar», los límites de la lengua catalana entre el Rosellón y el Segura. Con lo que toda la Vega Baja quedaría fuera. Aunque eso empieza a darles igual, hoy que el sueño de ver izarse la bandera independentista catalana hasta en Raspay y Orihuela ha sido convertido en una nana para dormir a los niños estelados. Y no hay que descartar, dado que nuestro primer ´Conquistador´ fue Jaime I (esa conquista, sin embargo, no debe parecerle a Ada Colau un genocidio), que en el futuro esplendoroso que le aguarda a la Cataluña Imperial estos viejos reinos no sean incorporados al ´espacio vital´ del ´catanazismo´.

Pero eso no es lo grave. Lo que los nacionalistas catalanes sueñan y se proponen hacer ya lo sabemos. Lo tremendo es lo nuestro, porque el manual no es de hoy: hace ya ocho años que me presenté en el colegio de mi hija a informarles de que el Segura no era un río valenciano. O, al menos, de que era inconcebible que en un colegio de Molina ¡de Segura!, y en el manual con que se educaba a nuestros niños, no se nombrara a la Región de Murcia en relación con el río que pasaba por delante. Y así estamos al menos desde entonces. La pregunta es por qué se consiente un manual semejante en nuestras escuelas; qué hacen la Inspección Educativa, la Consejería, la Alta Inspección del Estado y la cabra de la Legión; cómo es posible que los manuales nacionalistas se nos cuelen hasta poner de manifiesto tanta sumisión, cobardía, desidia, ignorancia y falta de respeto a nosotros mismos. Nadie nos atiende, ni nos tiene en cuenta, ni nos soterra, ni nos nada, porque, en efecto, no somos nadie. Más allá de UPyD no ha habido la menor respuesta al manualito nacionalista. Porque, sobre todo, cómo es posible que haya maestros y colegios que puedan poner este librucho como manual. A lo mejor es que lleva muchas ilustraciones.

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