Don de gentes
Víctor Mirete Ramallo
Técnico de mantenimiento en el morales meseguer y escritor 

Víctor Mirete: "No vivo de ilusiones, sino ilusionado"

Comenzó a escribir poesía a los trece años "para ligar", confiesa.

29.08.2016 | 09:35
Víctor Mirete Ramallo

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  • Un color: amarillo
  • Música: Manolo García y Michael Jackson.
  • Película: El padrino, de Francis Ford Coppola.
  • Comida: La aletría de mi madre.
  • Libro: La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón.
  • Un deseo: Que no llegue el momento en que me aburra.
  • Chiste: – ¿Cuál es el mayor miedo de Batman? – Que le Robin.

Murcia, 1982. El día que nació, 21 de junio, le fastidió a su padre un partido de la selección nacional en el Mundial de España. Padre de dos hijas: Lucía, de once, y Helena, de un año. Publicó su primera novela, ´El dragón perdido´, con 29 años; dos años después, ´Los niños de Belzéc´, y este año dará a luz la tercera entrega de su saga, ´El diario de René´.

­­­Víctor Mirete vive apasionado por y para la cultura. Con la ayuda de otros amigos, igual de comprometidos, acaban de crear la Asociación Cultural Palin, que tiene entre otros fines lograr la recuperación de la desaparecida Feria del Libro de la ciudad de Murcia. Trabaja como técnico de mantenimiento en el Hospital Morales Meseguer y el resto del tiempo lo dedica a hablar de literatura y cultura en distintos foros y emisoras de radio y aún le sobra tiempo para escribir. Está a punto de publicar la tercera entrega de su saga El diario de René. Es un apasionado de la novela de ficción histórica ambientada en la primera mitad del siglo XX. «No vivo de ilusiones, sino ilusionado», afirma.

¿Cómo pasaste de la poesía a la novela histórica?
Con trece años escribía poesía, en las horas de las clases de matemáticas, para ligar; luego me di cuenta de que podía sacarle provecho escribiendo poesía para que fuesen otros los que ligasen (risas). Yo creo que todos los escritores han comenzado por poesía. Después hice relatos cortos utilizando como personajes a mis compañeros de clase. Mi primera novela llegó a los 29 años en la etapa de mayor estabilidad de mi vida. Ahora estoy reinventándome pero me gusta cerrar ciclos.

¿De dónde sacas el tiempo? Encima, ahora creas Palin.
El tiempo está ahí. Hay que saber usarlo. Me pongo nervioso si me veo sin hacer nada. Ahora hemos empezado con mucha fuerza con un sueño, que es hacer llegar la cultura a la sociedad a través de la Asociación Palin, con un grupo de autores. Intentamos construir un edificio para aportar mecanismos para que la cultura sea un bien de uso común en la sociedad. Utilizamos como armas la cooperación, la suma de capacidades, la generosidad y la originalidad. Creo que somos la primera asociación multidisciplinar artística en España.

Son espectaculares las presentaciones de tus libros. ¿Eres un actor frustrado?
Soy, como dice mi mujer, una navaja multiusos en cuanto al factor creativo. Vivimos en una sociedad muy escaparatista y audiovisual, lo cual me encanta y, claro, hay que adaptarse y convertirse en un escritor que vaya más allá de su libro. Hay que escaparse de las páginas, ponerse delante del público y fusionar todas las posibilidades creativas y artísticas como son la fotografía, la puesta en escena actoral, la imagen en movimiento y la música.

¿Es fácil que te editen tus libros?
Nunca pensé que alguien iba a estar tan loco para gastar dinero editando un libro mío, pero tampoco pensé que yo iba a estar tan cuerdo para escribirlos. Ese loco es Javier Salinas, de Malvec.

¿Por qué hay tantos autores, y tan buenos, en Murcia?
Somos posiblemente la segunda ciudad con más talento cultural por metro cuadrado en todas las disciplinas artísticas.

¿Qué proyecto inmediato tienes?
Vamos a hacer una gira literaria por varias ciudades con otros tres autores de sagas con un espectáculo literario y audiovisual nunca antes visto.

De puño y letra

  • «Para vivir sin hacer nada hay que ser alguien; y para ser alguien hay que hacer mucho para poder vivir».
  • Grafoanálisis de Pablo Alzuagaray.
    Víctor pertenece por sus rasgos gráficos típicos al arquetipo de El Artífice: se trata de un tipo de personalidad innata por la cual posee una capacidad de ver y observar la vida de una manera muy singular, como a través de un cristal de un color diferente al que los demás ven; en el fondo, esa forma de interpretar la vida, la gente, el mundo que le rodea está profundamente influida por sus valoraciones sentimentales acerca de lo bueno y lo malo, lo bello y lo ingrato. Posee un especial ingenio para manipular elementos y formas del mundo concreto ya sea como artista o como técnico. http://www.consultoresgrafologos.com

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