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Nieves Jiménez

Comentaré, cada semana, las revistas del corazón, destacando lo más relevante, lo más curioso o las declaraciones más histriónicas con un punto de ironía. A menudo, lo más destacado no será lo que muestren en portada. Lo mejor está donde menos lo esperas.

Sobre este blog de Gente

El corazón es uno de los géneros que sigue, aún, manteniendo más el interés. Sólo hay que observar como los programas de televisión no desaparecen y algunas radios le dedican tertulias, tanto en la programación de noche como de día y durante una hora. Las revistas han gozado de mala reputación. Sie...


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  • 02
    Enero
    2016

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    Murcia Gente

    Sin transparencias no hay paraíso

    Sin transparencias no hay paraíso

      Lou Reed decía que no le gustaba la nostalgia, a menos que fuera suya. Eso deben pensar los sesudos programadores de televisión cuando toca el brainstorming de las galas de Nochebuena y Nochevieja. A los despistados teníamos que avisarles “no, tranquilo, no hemos vuelto a 1990”, aunque TVE rescatara de un sótano frío y húmedo a Pepe Viyuela. Sin silla. Creo. No aguanté demasiado como para comprobarlo. O Carolina Cerezuela que llevaba el tinte “que siempre quiso encontrar Guti pero nunca lo logra” que dijo una vez David Gistau de Soraya (la cantante, claro). A ver, tampoco vamos a dárnoslas de exquisitos como cada año. Que ni tan buenísimo era lo que veíamos antes ni lo de ahora es dantesco. Tened en cuenta que lo que estáis viendo hoy será el alimento del Cachitos del futuro. Si, ya sé, os acaba de recorrer un escalofrío por el espinazo. Toda la noche fue un chute de nostalgia en vena. Que si quieres recuperar, rememorar y lucir los magníficos archivos, hazte un Cachitos 24 horas versión dos por uno y ya tienes los dos canales ocupados estos días, TVE de mi vida. José Mota será uno de estos que lleva aquí desde los ‘90 pero hay que reconocerle su progresión. Ya no es aquel de Cruz y Raya que debutaba en TVE con ‘¿Pero esto qué es?’ Luego ya cada uno es libre de cambiar de canal. Este año, obviamente, tocaba sacarle punta a la nueva política bañada con la leyenda mítica de los fantasmas de La Moncloa. Zapatero ya lo confesó: “Lo que me dicen los anteriores presidentes es lo siguiente: que hay un momento en que ves gente que entra y que sale, pero luego descubres zonas de palacio donde no hay nadie, ni siquiera secretarias”.En realidad, esta sátira del de Montiel es lo que vemos a diario en redes sociales como Twitter entre los muchos memes y tuits de los más que ingeniosos tuiteros. Precisamente, el sketch dedicado al ‘tuitero solidario’ fue de lo mejor. Mota incorporó bichos nuevos en su museo: Ada Colau, Romeva, Pablo Iglesias… Y hubo momentos para guardar como el del belén de Ada Colau y esa cachaza hablando de la catalana; el ministro Montoro chupando más sangre que el propio Drácula de Bram Stoker al que tenía más humillado que un toro ante un Dominguín cualquiera. Y la parodia del Debate a cuatro de las últimas elecciones con un Pablo Iglesias y una Soraya clavados. Felipe González y Aznar en plan niñas del pasillo de El Resplandor daban mucho miedo. Y no oímos las habituales “sus vi a crujir a tooooos” pero sí, de fondo, “váyase, señor González” o “las chuches” así como a Zapatero en la bodeguilla jurando que él no vio la crisis, “todos encabezonaos y yo que no y ellos que sí, y por no romperles la terquedad…”. Para cerrar, aparecía Merkel (lekrem, lekrem) que con sus chaquetas y ese perfil se empieza a parecer a Helmut Kohl. En realidad, lo gracioso de la nostalgia es eso, buscarle ese punto de guasa que te permita reír para sobrellevarlo y no confirmarnos, necesariamente, lo que hemos sido o por lo que hemos pasado. En Telecinco, Paz Padilla, que parece que le ha concedido el ayuntamiento la plaza de presentadora en propiedad, recibía a Luis Rollán. Un Luis Rollán al que seguro vas a saludar con un abrazo y sales disparada por culpa de todo el brillo de cremas y aceites que lleva encima el muchacho. Si en Mota había fantasmas de La Moncloa de ficción en Telecinco resucitaron a Charo Reina, Loreto Valverde y a Camela. De verdad que son reales. Existen. Ahí ya no había suficiente alcohol para soportar. Está claro, cualquier tiempo pasado fue anterior que proclamaban Les Luthiers. Respecto a las campanadas, low cost. Previsibles y sin enganche suficiente para que la familia nos peleáramos por el mando a distancia. Ninguna espectacularmente bella, ningún morbo como aquel año de Pantoja. Todo medido, como las transparencias de Pedroche. La clasicidad de TVE con Anne Igartiburu demasiado ceñidísima de Caprile, remarcando lo bien que le está sentando la buena nueva, junto a Ramón García. Ya lo hacen con los ojos cerrados. El tema estrella era el embarazo de Igartiburu que ya no es la despampanante que salió enseñando, hace unos años, el búlgaro, Lina Morgan dixit. Anoche ya era una señora casada de provincias. Telecinco apostó por los chicos de Cámbiame. Aquello era de frenopático. ¿Que el año más comentado fue el de las bragas de Pedroche? pues en vista del buen resultado que le dio a la cadena y a la mismísima señora de DaviDiverxo allá va Telecinco, por otra parte los pioneros. Aquello fue como estar pasando la Nochevieja en una discoteca del polígono de tu provincia. Con un Pelayo vestido por David Delfín (de ser bien nacidos es ser agradecidos) más princesa y pavoneándose más que sus propias compañeras. Creo que Pelayo tiene una Pedroche escondida en su interior y está a un tris de demostrarlo. “Te lo dice Pelayo” era su coletilla. Pues vale.

      Me imagino a Pelayo con unas ganas locas de salir al balcón a rememorar al Gordo y el Flaco tirándole tartas a la cara a Pedroche. Suerte que uno de los méritos de los de Telecinco es que no se les entiende una papa de lo que gritan, con ese lenguaje megapijo. Apostaría a que habrán pasado por la Escuela de Seducción de Bienvenida Pérez. Entonces me acordaba de Amilibia (y se metían con él por su Bla, Bla, Bla) y su pistola. El mérito de Pedroche es que no va de nada y se ríe de sí misma. Este año, con un tul creado por Pronovias con más de 20.300 cristales tallados. Si le llovieron las críticas el año pasado por enseñar más muslamen del habitual pensaría ‘si no queréis caldo, dos tazas’, “no me ha obligado nadie a hacerlo de nuevo”, juraba. Dos tapetes de ganchillo tapaban lo que nunca podrían hacer unas bragas. Por eso no las llevaba. Carlos Sobera, a su lado, intentaba explicar lo de los cuartos, pero dudo que alguien en España estuviera atendiéndole. Las transparencias de Cristina Pedroche tenían a la audiencia masculina absortos como cuando Claudette Colbert paraba aquel coche en la carretera enseñando su pierna. Ahora sólo falta que Cristina Rodríguez y compañía se apliquen la frase, “esto, si vas a comprar choped, te lo consiento” que soltó la de Benidorm en Supermodelo a una de las aspirantes. “Las mujeres valen mucho, como sexo es uno de los mejores”, afirmaba Benavente, claro que él no había visto a la televisiva pandilla femenina de la Nochevieja, que ya se habría cuidado de soltar semejante frase. El político Harold MacMillan afirmaba que “deberíamos utilizar el pasado como trampolín y no como sofá”. Como sofá no sé, pero como la cama que me estaba llamando a gritos para irme a dormir y no salir de ella hasta el año que viene, de miedo.

    @NievesJemezB

     

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