El desalojo de una fiesta ilegal en Bruselas ha provocado veinte detenciones y ha dejado a treinta personas heridas. Más de 500.000 personas se encontraban reunidas en el parque Bois de Cambre de la capital belga, convocadas por redes sociales para asistir a un supuesto concierto que nunca se llegó a celebrar. La Policía empleó cañones de agua para dispersar a los asistentes, lo que generó numerosos altercados. En Bélgica las medidas de seguridad contra el COVID-19 indican que sólo se pueden reunir un máximo de cuatro personas en la vía pública.