Las investigaciones se enmarcan en la operación "Spy Phones", puesta en marcha la pasada primavera por la Guardia de Finanzas en la norteña ciudad italiana de Vicenza, después de conocerse que un empresario romano había pedido a su secretaria que comprara un "telefonino" (teléfono móvil o celular) manipulado para espiar conversaciones.

Según las fuentes, citadas por los medios italianos, se trata del constructor Danilo Coppola, de 39 años, uno de los ya ex accionistas que se opuso a la opa que lanzó el banco español BBVA sobre el BNL italiano, acusado de bancarrota, blanqueo de dinero y apropiación indebida.

De acuerdo con las fuentes, el constructor pidió supuestamente a su secretaria, que está siendo investigada en la operación "Spy Phones", que localizara un móvil para escuchar conversaciones que le podían ser útiles para su caso.

El "software", según la Guardia de Finanzas, lo fabrica la empresa de Vicenza "Aces Group", propiedad de Samuele Caraccioli, de 31 años, y ha sido inventado por el ingeniero Livio Sinpoli, de 27 años, natural de la sureña Catanzaro.

De los más de 400 investigados, cinco son considerados "las mentes" del invento y de la empresa, mientras el resto lo habría comprado para instalarlo en móviles de sus maridos, esposas, hijos, novios o empleados, con el objetivo de controlar sus pasos o comprobar su fidelidad.

Los agentes aseguraron que los teléfonos manipulados han causado daños familiares y relataron el caso de una mujer siciliana a la que su celoso marido regaló un móvil con el que, como después se demostró, espiaba todos sus pasos.

En Nápoles (sur de Italia), dos matrimonios que vivían en el mismo edificio descubrieron que sus respectivas parejas mantenían relaciones.