En España se descubren anualmente 10.000 casos de envenenamiento que acaban con la vida de más de 20.000 animales salvajes cada año.

En realidad, esos son solo los que se descubren. Probablemente, no llegarán ni al 20 por ciento de los que, de verdad, se producen. Por otro lado, esa cifra tampoco incluye los miles de envenenamientos que se producen en las ciudades y que afectan principalmente a palomas, gatos y perros. Un disparate.

Según un estudio realizado en nuestro país por distintas organizaciones ecologistas internacionales de máximo nivel, las principales aves que se envenenan son, en primer lugar, los buitres, tanto el leonado como el negro. A los anteriores les seguirían los alimoches, quebrantahuesos y todo tipo de águilas y milanos. En cuanto a mamíferos, las mayores bajas se concentrarían en lobos, linces ibéricos y zorros. Evidentemente, hay muchos otros. Sin embargo, por la importancia que tienen los animales citados y la situación de peligro de extinción en la que se encuentran algunos de ellos, merecen ser destacados.

En cuanto a la cantidad de venenos usados, es importante resaltar que rozan el centenar. La principal sustancia tóxica utilizada es el carbamato aldicarb, prohibida desde el año 2007 y que está probado que cada año se lleva por delante la vida de 1.000 animales. Le sigue el carbofurano, que acaba con 5.000 y la estricnina, que mata a más de 1.000. Lo peor de algunos de estos venenos es que, encima, su efecto no tiene fin. Por ejemplo, si un animal cae víctima de la estricnina y muere, el carroñero que posteriormente lo ingiera morirá también y así, sucesivamente. Ese, y no otro, es el motivo porque el que la lista de animales envenenados la encabezan los buitres.

No es extraño por tanto que, ante la gravísima situación que todo esto provoca, se haya registrado en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley para abordar el tema. Sin embargo, dado que ni siquiera se ha presentado como una propuesta de ley, eso significa que la agonía será larga y que en los próximos años seguiremos viendo morir a miles de animales envenenados sin que nadie haga nada, absolutamente nada.