15 de noviembre de 2020
15.11.2020
La Opinión de Murcia
Mascotas
Si ellos hablaran

Cientos de personas vieron volar un ave gigantesca

14.11.2020 | 16:27
Cientos de personas vieron volar un ave gigantesca

Hay quien cree que existen humanos con alas capaces de volar. Se les conoce como hombres polillas. Evidentemente, es pura ficción. Sin embargo, hace algunos años en Cataluña ocurrió un suceso que conmocionó la ciudad.

Barcelona, 10 de junio de 1990. Página 27 del periódico la Vanguardia. Aparece publicada una carta firmada por Pere Carbó. En la misma, relata cómo la noche del 28 de mayo, junto a numerosos vecinos, observó la presencia de una extraña ave gigantesca posada frente a su edificio.

Cuatro días más tarde, otro lector comentaba que en el barrio de Guinardó la había visto también y, un matemático vecino del barrio de las Corts y muy conocido en la ciudad, Claudio Ametlle, corroboró dicha visión.

El 16 de junio aparece un nuevo testigo. Éste relata cómo junto a su hija, la había visto posada sobre una cornisa. Unos días más tarde, un grupo de amigos situaba a la misma en Salou y otro afirmaba haberla visto en Bellvei del Penedés y en Gavá.

Los avistamientos del animal comenzaron a producirse por docenas. No eran personas sospechosas de locura ni enajenación alguna. Incluso una de ellas, era un aparejador del ayuntamiento de Sant Joan Despi, que afirmó haberla visto también el 27de junio.

Más de 50 cartas fueron publicadas en los medios confirmando su presencia.

Finalmente, hubo un comunicado. La policía de Barcelona reconoció haber recibido centenares de llamadas alertando sobre su presencia y la Facultad de Biología manifestó que, aunque en Barcelona no hay albatros ni águilas arpías, por las dimensiones de las que todos los testigos hablaban, quizás se tratara de alguna que hubiera huido de algún centro cercano. Se inspeccionaron todos los zoos pero no faltaba ninguna. Nada más se supo la respecto.

Durante años, ha habido muchas especulaciones. Hubo, incluso, científicos que plantearon que alguna de esas aves podría haber recorrido los más de 10.000 km que separan su hábitat natural de Barcelona. Desde luego, es cierto que en el mundo de la ciencia ya casi todo cabe, al origen del coronavirus me remito, pero, viendo las últimas intervenciones policiales en domicilios particulares que poseen animales salvajes como si fueran de compañía, lo más probable es que a alguien se le escapara. Al fin y al cabo, dado el nulo control existente en España sobre la adquisición de animales salvajes, todo es posible.

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