08 de noviembre de 2020
08.11.2020
La Opinión de Murcia
Mascotas
Derecho animal

Condenado por un delito de odio

07.11.2020 | 18:57
Condenado por un delito de odio

l juzgado de lo Penal nº 20 de Barcelona, en sentencia de conformidad reciente, ha condenado a un taxista como autor de un delito de odio por no permitir acceder a una persona invidente con su perro guía al vehículo, y negarse a realizar el servicio. El acceso de perros de asistencia a espacios públicos y privados se encuentra regulado en leyes autonómicas. A pesar de no existir una ley marco nacional, todas reconocen los derechos de las personas y perros de asistencia a acceder, permanecer y deambular en compañía del mismo en cualquier espacio, establecimiento o transporte público o de uso público, con independencia de su titularidad pública o privada.

En definitiva, los perros de asistencia a personas con discapacidad pueden entrar en cualquier lugar, ya sea un supermercado, un autobús, un comercio, o cualquier otro lugar que podamos imaginar, por estar realizando una función de guía o asistencia al usuario del mismo. Con ello, la negativa del conductor de taxi que se negó a transportar a una persona y a su perro guía ha sido considerada como un delito de odio, en cuanto que por su acción se ha producido una discriminación por razón de su discapacidad.

La sentencia ha sido dada a conocer para concienciar sobre este tipo de hechos y la obligación de los profesionales que presten un servicio de ámbito público o privado de actuar sin discriminación alguna. Aunque parezca extraño, no es la primera ni última vez que se producen hechos de este tipo, a pesar de ser una cuestión comúnmente conocida la labor que realizan estos animales, no sólo para personas con discapacidad visual, sino con otras discapacidades que ven en el perro de asistencia su apoyo para salvar los obstáculos que les presentan en la vida diaria por razón de su discapacidad.

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