02 de agosto de 2020
02.08.2020
La Opinión de Murcia
Mascotas
Pensamientos animalistas

Acariciar un perro es la mejor medicina

02.08.2020 | 04:00
Acariciar un perro es la mejor medicina

Acariciar a un animal puede sustituir la ingesta de medicinas, reduce el estrés y la tensión, y es el mejor relajante tanto para el perro y el gato como para su propietario».

Cuando en 1947, Ange Condoret, reputada especialista en el tratamiento de personas con problemas mentales, realizó la anterior afirmación, el mundo acababa de dejar atrás la Segunda Guerra Mundial. La coincidencia en las fechas no es casual.

Fue precisamente en los hospitales militares que acogían a los excombatientes que habían participado en dicha contienda en los que, por primera vez, se comprobó los efectos positivos que tenía la compañía de los animales entre los heridos. Soldados que sufrían dolores insoportables encontraban alivio con la compañía de esos animales que, en realidad, eran también excombatientes como ellos.

El uso de perros militares comenzó durante la Primera Guerra Mundial. El más emblemático de todos ellos fue Rintintín, el famoso perro que tantas series y películas protagonizó. Rintintín, durante la contienda, desempeñó misiones de enlace entre las trincheras alemanas. Sin embargo, en medio de una batalla cayó herido y fue el sargento estadounidense Lee Duncan el que lo rescató.

Cuando finalizó la guerra, Duncan lo llevó a vivir con él a California. Allí, un productor de cine amigo suyo los descubrió y lo convirtió en estrella internacional.

Rintintín llegó a ser tan querido que, cuando falleció, la agencia de prensa United Express publicó: «El más célebre animal del mundo del cine nos ha dejado para ingresar en las reservas de caza de los Campos Eliseos. Ejemplo de bondad y coraje, el recuerdo de sus espléndidos films nos acompañará durante toda la vida».

En cualquier caso, lo más importante es que la figura de Rintintín supuso un antes y un después. A partir de él, la sociedad comenzó a reconocer la entrega y la fidelidad de los perros y, por fin, la compañía de los animales comenzó a considerarse también como una terapia eficaz.

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