28 de diciembre de 2019
28.12.2019
La Opinión de Murcia
Mascotas
Si ellos hablaran

Nochevieja animal

28.12.2019 | 18:51
Nochevieja animal

Todo estaba saliendo según lo previsto. Eran las diez de la noche y varios amigos, como tantos otros, se habían reunido para despedir el año y recibir el nuevo. Sin embargo, esta cena era muy especial. Todos eran animales.

Tomó la palabra el León: «Queridos amigos, me alegra mucho reencontrarme con vosotros. No quiero mentiros, estoy muy preocupado. Nuestra situación es crítica. Nos persiguen, nos buscan, nos cazan y hostigan. Cada vez resulta más difícil sobrevivir al ser humano. Por eso, he pensado que este año, a media noche, podríamos, en nombre de todos los animales, pedir cada uno un deseo y sumarnos al mismo ¿Qué os parece?». Todos aplaudieron la idea.
Y, por fin, sonaron las doce campanadas que anunciaban el cambio de año.

El Tigre fue el primero en expresar su deseo: «Ojalá hoy sea el principio del fin de tanta barbarie. Nuestros hermanos son apartados de sus familias. Madres sin hijos, hijos sin padres. Todos destinados al comercio sin escrúpulos. Vendidos, usados y ultrajados. Por eso, para mis hermanos enjaulados, deseo selva, libertad y vida».

El siguiente en tomar la palabra fue un perro abandonado: «Compañeros, ojalá a partir de ahora, palabras como desamor, ingratitud, deslealtad, enemistad y maltrato desaparezcan para siempre del mundo. El año que acaba muchos perros fueron abandonados por culpa de ellas. Sin techo ni esperanza, han acabado viviendo en jaulas. A esos pobres olvidados, a los animales invisibles, les deseo una nueva familia, un verdadero hogar».

Entonces, fue un gato callejero el que comenzó a hablar: «Yo también dirijo mi deseo a todos los desheredados del mundo, a esos gatos de la calle que, cada noche, disfrazan el cielo raso de techo y convierten un solar en su pequeño palacio. A todos esos desdichados les deseo techo, comida y amor».

Y por fin habló el último de ellos, un toro bravo: «Yo, si me lo permitís, pediré por todos aquellos que entregan su vida en espectáculos manchados de sangre. A esos condenados desde su nacimiento, que lo último que oyen al morir es la algarabía de los que asisten pletóricos a su entierro. A todos esos que mueren yo les deseo que vivan».
–¡Así sea!, gritaron todos al unísono, mientras el 2020 comenzaba a llegar a todos los rincones del mundo, un nuevo mundo en el que, cada vez, más personas comparten esos mismos sueños.

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