17 de agosto de 2019
17.08.2019
Mascotas
Si ellos hablaran

¿Tú odias o cuidas a los gatos?

17.08.2019 | 17:27
¿Tú odias o cuidas a los gatos?

Los gatos son tan queridos como odiados. Perseguidos históricamente en épocas de brujas, llegaron a ser arrasados en Europa provocando la proliferación de ratas y, con ellas, la propagación de la peste negra que mató a más de cien millones de personas.

Existen dos tipos de gatos. Los que viven en casas como auténticos reyes, los de paté y siestas al lado de sus dueños, y los que malviven en la calle entre coches y envenenamientos. Estos últimos viven en colonias cuidadas por unos pero, cuando generan molestias, odiadas por otros.
Ambos grupos son irreconciliables. Sin embargo, no todas las colonias son iguales. Mezclar las que están mal gestionadas con las que son ejemplo de civismo es, además de una injusticia, un auténtico disparate.

Para empezar, cuidar una colonia de gatos es mucho más que cuidar a los gatos que en ella viven. La alimentación, por ejemplo, debe ser adecuada, teniendo en cuenta tanto la salud y bienestar de los animales como el entorno en el que éstos viven. Para ello, resulta imprescindible contar con un programa específico de limpieza que evite olores y molestias.

Además, cada una debe tener un plan sanitario de actuación supervisado por un veterinario y, por supuesto, un programa de esterilización estudiado y controlado. No sirve solo un aquí te pillo, aquí te esterilizo.

En resumidas cuentas, cada colonia debería ser como un 'mininúcleo zoológico' que garantizara la salud y el bienestar animal.
Sin embargo, siendo fundamental lo anterior, no lo es todo. Es importante también la parte educativa. Cada colonia es una 'microaula medioambiental' abierta a la educación y la concienciación. Explicar cómo se gestiona esa colonia, y colocar carteles con nombres y fotos de los animales que ellas viven, es también generar respeto hacia los animales.

Ahora bien. ¿Que todo lo anterior es imposible sin medios? ¿Que es muy difícil sin el respaldo de los ayuntamientos? Evidente pero, en todo caso, la culpa no es de los gatos que en ellas viven ni tampoco de las personas que los cuidan. Al fin y al cabo, estas últimas son solo víctimas de una sociedad que, en vez de ayudarlas y formarlas, a menudo las amenaza y persigue como auténticos delincuentes.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook