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¿Por qué hace tanto calor en la Región de Murcia?

Ante un fin de semana de mediados de septiembre donde se esperan más de 35 grados, muchos de hacen esa pregunta

Un hombre bebe agua en la calles de Murcia, ayer, en uno de los peores días de la ola de calor.

Un hombre bebe agua en la calles de Murcia, ayer, en uno de los peores días de la ola de calor. / Juan Carlos Caval

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El final de esta semana sorprendía en redes sociales con el comentario de un joven de Málaga que advertía, medio en broma y medio en serio, que “no vengáis a Murcia en septiembre". Y es que las previsiones apuntan a que la Región de Murcia va a vivir este fin de semana temperaturas que superarán los 35 grados: valores que se sienten más propios del verano que de un mes que ya empieza a mirar hacia el otoño.

Murcia se ubica en el sureste de la Península Ibérica, una zona históricamente marcada por un clima mediterráneo semiárido: eso se traduce en inviernos suaves, precipitaciones escasas e irregulares y veranos muy cálidos. Lo preocupante es que en los últimos años el calor se ha intensificado hasta niveles que obligan a activar avisos rojos por parte de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

De hecho este mismo agosto de 2025 la Región ha llegado a registrar 45,1 grados en la capital y más de 44 en localidades como Archena o Molina de Segura. No es récord absoluto (Alcantarilla alcanzó 47 ºC en 2021), pero sí una combinación poco habitual de intensidad y duración.

Las causas: del aire africano al cambio climático

El portavoz de la Aemet en Murcia, Juan José Gómez, explicaba hace unos días que la razón inmediata de esta ola de calor ha sido la llegada de una masa de aire cálido muy estacionaria. Al no desplazarse, cada día que pasaba se recalentaba un poco más, empujando los termómetros hacia arriba.

Pero los meteorólogos también insisten en mirar más allá de lo puntual: “Si tienes un clima más caliente, cuando se da una situación como esta, el incremento de temperatura es mayor”. Y ese fondo más cálido tiene un nombre claro: cambio climático.

Según el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM, el aumento de los gases de efecto invernadero, fruto de la quema de combustibles fósiles, la deforestación o la agricultura intensiva, está haciendo que las olas de calor sean cada vez más frecuentes e intensas en todo el planeta.

A ello se suma un fenómeno muy visible en las ciudades: las islas de calor urbanas. El asfalto y el cemento acumulan calor durante el día y lo liberan lentamente por la noche. Resultado: mínimas tropicales, por encima de los 20 ºC, y lo que ahora ya se llaman “noches tórridas”, cuando no se baja de los 25 ºC. Antes eran algo excepcional, hoy en Murcia se repiten casi a diario en pleno verano.

El calor extremo no se queda en una simple incomodidad. En España el Ministerio de Sanidad calcula que este verano de 2025 más de 1.500 personas han fallecido por causas relacionadas con el calor, un 42 % más que el año anterior. Murcia, de momento, no ha registrado muertes confirmadas por golpe de calor, pero la alarma está encendida.

El impacto también se extiende al medio ambiente. El Mar Menor, esa laguna costera que arrastra años de crisis ecológica, es uno de los ecosistemas más vulnerables al calor excesivo. Informes del Instituto Español de Oceanografía advierten que estas condiciones de estrés térmico aumentan el riesgo de colapso del ecosistema.

La Organización Meteorológica Mundial lo ha dicho claro: incluso si se reducen las emisiones de gases contaminantes, las olas de calor seguirán aumentando al menos hasta 2060. Y en una región como Murcia, con un clima ya de por sí seco y caluroso, las consecuencias se notan con más fuerza.

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