Una nueva investigación sugiere, a partir de distintos cálculos y teorías, que si la vida microbiana surgió tan pronto como lo hizo en la Tierra en más del 1% de los planetas terrestres templados, ubicados en la zona habitable de sus estrellas dentro de la galaxia, entonces se podría esperar que el planeta similar a la Tierra más cercano que albergue vida se encuentre a menos de 65 años luz de distancia de nosotros. En ese caso, la vida extraterrestre podría llegar a confirmarse con las nuevas herramientas de observación astronómica que serán una realidad en los próximos años.

El astrónomo Piero Madau, de la Universidad de California, Santa Cruz (UCSC), en Estados Unidos, ha publicado recientemente un nuevo estudio en arXiv en el que sostiene que si la Tierra es un planeta promedio y las estimaciones sobre la cantidad de planetas potencialmente habitables en la Vía Láctea son correctas, tendríamos que encontrarnos con un planeta con alguna forma de vida extraterrestre a alrededor de 60 años luz de distancia de nuestra ubicación.

¿Planetas habitables por todos lados?

Los científicos han elaborado diversas estimaciones sobre el número de planetas habitables en nuestra galaxia: se cree que serían al menos 100.000 millones. Sin embargo, Madau redujo el escenario y planteó un marco matemático para calcular la población de planetas habitables en una zona delimitada por una distancia de 326 años luz del Sol.

Si la Tierra y el Sistema Solar son representativos de la norma y no algo inusual o extraño, Madau calculó que este volumen de espacio alrededor del Sol podría contener hasta 11.000 exoplanetas terrestres similares a la Tierra que orbitan dentro de las zonas habitables (HZ) de sus estrellas. De esta manera, todos ellos podrían albergar potencialmente alguna forma de vida alienígena.

Luego de obtener esta cifra, el astrónomo estadounidense buscó otro parámetro para intentar definir la distancia a la cual podríamos hallar vida extraterrestre: el tiempo en el cual podría surgir esta vida en los exoplanetas terrestres. Comenzó analizado que la Tierra es relativamente nueva en nuestra galaxia, ya que se formó con nuestro Sol hace aproximadamente 4.500 millones de años, o sea que ha existido durante menos del 33% de la edad del Universo.

Mientras tanto, la vida comenzó a emerger en forma primaria 500 millones de años después, hace aproximadamente 4.000 millones de años. Recién hace 3.500 millones de años habría surgido la fotosíntesis y los primeros organismos unicelulares, mientras que la progresiva modificación de la composición química de nuestra atmósfera desencadenó el Gran Evento de Oxidación hace unos 2.400 millones de años, dando lugar a la aparición de formas de vida complejas, luego de un largo proceso de evolución química y biológica.

¿Planetas con vida antes que la Tierra?

Teniendo en cuenta la importancia de estos pasos y del tiempo que insumieron, Madau creó un marco matemático para estimar cuándo se formaron “planetas terrestres templados” (TTP) en nuestro rincón de la galaxia y cuándo podría haber surgido vida microbiana en algunos de ellos. Según un artículo publicado en Universe Today, el análisis de Madau mostró que la formación de planetas terrestres rocosos cerca de nuestro Sistema Solar probablemente fue episódica.

Esto significa que comenzó con un estallido de formación estelar hace aproximadamente 10 a 11.000 millones de años, seguido de otro evento que alcanzó su punto máximo hace unos 5.000 millones de años y que habría producido el Sistema Solar. El marco matemático de Madau también permite concluir que la mayoría de los planetas terrestres dentro del área de 326 años luz de distancia al Sol probablemente sean más antiguos que el Sistema Solar: en consecuencia, la vida en la Tierra no debería haber sido la primera en desarrollarse en esta zona de la galaxia.

A partir de estos datos, el científico concluyó en el artículo citado previamente que “si la vida microbiana surgió tan pronto como lo hizo en la Tierra en más del 1% de los planetas terrestres rocosos, el planeta similar a la Tierra más cercano y que alberga vida debería encontrarse a menos de 65 años luz de nosotros”.

Aunque esto puede indicar mayores posibilidades de éxito en la búsqueda de marcadores de habitabilidad y biofirmas para la próxima generación de grandes instalaciones y telescopios, Madau aclaró que “las biofirmas serán extremadamente difíciles de detectar. Y también es posible que la vida sea tan rara que no haya firmas biológicas que podamos detectar con los parámetros que manejamos actualmente”.

Referencia

Beyond the Drake Equation: A Time-Dependent Inventory of Habitable Planets and Life-Bearing Worlds in the Solar Neighborhood. Piero Madau. arXiv (2023). DOI:https://doi.org/10.48550/arXiv.2309.11927