Seguridad
¿Por qué arden tantos coches en verano en Murcia? La falta de mantenimiento, el calor y hasta las ratas prenden la chispa
Los talleres mecánicos alertan de que "cualquier pequeño manguito con una pequeña fuga se convierte en una bomba de relojería cuando hace 40 grados"

Bomberos y agentes de la Policía Local de Cehegín, junto al coche cuyo motor se incendió el pasado 20 de julio cuando circulaba. / Policía Local
Una mujer era atendida por un ataque de ansiedad después de que el coche que conducía comenzase a emitir humo y llamas a la altura de la avenida Juan de Borbón, en Murcia, hace unos días; horas después, ardía un turismo en Cehegín. «El conductor detectó un fuerte olor a quemado y detuvo el vehículo de inmediato», explicaron agentes de la Policía Local, que sofocaron las llamas con los extintores.
Además, días antes, dos autobuses se incendiaron, en apenas unas horas, en la capital de la Región, sin causar daños personales. Todos estos episodios se produjeron en días de calor extremo en la Comunidad y, aunque los expertos coinciden en que el calor extremo no puede provocar que un vehículo arda, sí apuntan que las temperaturas extremas pueden someter a los componentes del vehículo a condiciones más exigentes, además de agravar problemas que ya existían de antes.
Averías eléctricas, deterioro de materiales, fugas de combustible o aceite, deficiencias de refrigeración y falta de mantenimiento suponen, junto al mercurio por las nubes, un cóctel perfecto para que salte la chispa, literalmente.

Un bombero revisa uno de los dos buses que ardieron en Murcia. / L. O.
José de la Cruz, presidente del Gremio Regional de Talleres de Reparación de Automóviles de la Región de Murcia (Gretamur), manifiesta que «están ardiendo motores de gasolina», puesto que «cualquier pequeño manguito que tenga una pequeña fuga se convierte en una bomba de relojería cuando hace 45 o 40 grados».
Aunque De la Cruz considera que «el objetivo de cualquier usuario tendría que ser salir con seguridad a la carretera», es consciente de que la realidad es que «la gente se confía, se limita a cambiar el aceite del vehículo y cree que con eso es suficiente, pero no es así».
El experto explica, en declaraciones a La Opinión, que «la gente no suele venir al taller diciendo ‘que me voy a vacaciones, échame un vistazo al coche’», lo cual está dando lugar a que su vehículo se averíe a cientos de kilómetros de su tierra, «donde no conocen el taller y tienen que parar donde la grúa los lleve», puntualiza.
"Te puede fastidiar las vacaciones"
Él mismo ha recibido, en lo que va de periodo estival, varias llamadas de clientes que «me preguntan si conozco un taller de confianza en Valencia o en Madrid». A la vez, aterrizan en el taller personas de fuera de la Región que se han quedado ‘varadas’ aquí por una avería y precisan de una reparación urgente para regresar a casa.
El responsable de Gretamur pide a los ciudadanos una mayor concienciación y que «tengan en cuenta que llevan a su familia dentro del coche». En especial, con la que está cayendo, con las «olas de calor en las autovías».
Las temperaturas extremas hacen mella en «el circuito de refrigeración, los neumáticos o las correas del ventilador», enumera José de la Cruz, quien recalca que «igual que nosotros, el coche sufre» ante una alerta por calor. De ahí la importancia, reitera, de «salir con seguridad», puesto que «no salir con el coche preparado en condiciones te puede fastidiar las vacaciones».
Volviendo a los vehículos incendiados, el presidente del gremio afirma que «el porcentaje de averías en carretera por arder un coche es muy bajo, pero existe esa posibilidad», especialmente si, insiste, el automóvil no ha pasado por el taller antes de su periplo.
En los vehículos de combustión, entre las posibles causas de un incendio se encuentran los fallos eléctricos y cortocircuitos, fugas de combustible o aceite sobre superficies calientes, problemas mecánicos, sobrecalentamientos o un mantenimiento deficiente.
Conexiones y cables mordidos
Por su parte, Javier Marín, bombero y CEO de la empresa 360 Formación, explica a La Opinión que «un automóvil concentra en un espacio reducido diferentes elementos capaces de intervenir en un incendio», entre los que cita «combustibles, aceites, materiales plásticos, componentes eléctricos y, cada vez con mayor frecuencia, baterías de alta capacidad».
Cuando el calor aprieta, «los sistemas de refrigeración y determinados componentes trabajan en condiciones más exigentes», precisa el experto, que incide en que «el envejecimiento de cables, manguitos, conexiones y otros elementos puede aumentar la vulnerabilidad del vehículo cuando ya existe algún defecto previo».
El bombero significa que «existe, además, un factor menos conocido que puede estar detrás de determinados incidentes, especialmente en vehículos que permanecen estacionados durante largos periodos», que es «la presencia de roedores en el compartimento del motor».
En este sentido, especifica que estos animales «pueden acceder al vano motor buscando refugio y llegar a roer el aislamiento del cableado, manguitos y otros componentes», con lo cual «el deterioro del cableado puede provocar fallos eléctricos y cortocircuitos que, en determinadas circunstancias y si existen materiales combustibles próximos, podrían contribuir al inicio de un incendio».
Marín aclara que «este riesgo puede pasar desapercibido porque los daños no siempre son visibles desde el exterior» y sugiere que «si un vehículo ha permanecido estacionado durante un periodo prolongado, especialmente en zonas rurales, solares, garajes, almacenes o lugares donde pueda existir presencia de roedores, conviene prestar atención a excrementos, olores extraños o comportamientos eléctricos anómalos».
¿Arden más los coches eléctricos?
En cuanto a la psicosis de que los coches eléctricos arden, el bombero Javier Marín admite que «las baterías de ion-litio pueden experimentar, en determinadas circunstancias de daño, defecto o sobrecalentamiento interno, un fenómeno conocido como fuga térmica o ‘thermal runaway’.
Se trata de «una reacción en cadena en la que las celdas generan calor de forma descontrolada y el proceso puede propagarse dentro del propio paquete de baterías», detalla.
El bombero deja claro que «esto no significa que un vehículo eléctrico vaya a incendiarse simplemente por estar expuesto al sol o por circular con temperaturas elevadas». Estos vehículos cuentan con sistemas de gestión y protección térmica, aunque hay que «conocer sus particularidades», incide.
Mención aparte merecen los autobuses, camiones y otros vehículos pesados, dado que, verbaliza el bombero, «presentan además una serie de riesgos específicos derivados de su peso, las largas distancias recorridas y las elevadas cargas a las que están sometidos neumáticos, frenos, rodamientos y otros componentes mecánicos».
Así las cosas, «en reventón o una pérdida importante de presión en un neumático puede desencadenar una situación de riesgo si el vehículo continúa circulando», destaca, a lo que añade que «la deformación y destrucción progresiva de la cubierta genera fricción y altas temperaturas».
«Si el neumático termina desintegrándose, pueden quedar restos de goma sometidos a un intenso rozamiento o entrar en contacto con elementos que se encuentran a elevada temperatura», apostilla Marín, que pone el acento en que «la combinación de altas temperaturas, caucho, grasas y otros materiales combustibles puede favorecer el inicio y la rápida propagación de un incendio».
Mejor no abrir el motor
El director ejecutivo de una compañía que da formación a bomberos y sanitarios declara que «un freno bloqueado, una avería mecánica o un rodamiento defectuoso pueden alcanzar temperaturas muy elevadas y convertirse en un posible foco de ignición próximo a los neumáticos».

Formación a cargo de personal de la empresa de Javier Marín. / L. O.
Los expertos coinciden en «la importancia del mantenimiento preventivo», puesto que «detrás de un incendio aparentemente repentino puede existir un deterioro previo que llevaba tiempo desarrollándose sin que el propietario fuera consciente de ello».
Y un consejo, por si aparece el humo conduciendo: «Si el incendio procede del compartimento del motor, abrir completamente el capó puede favorecer una entrada repentina de oxígeno y aumentar la intensidad de las llamas».
"Estrés, humo, calor y muy poco tiempo"
Desde 360 Formación destacan que disponer de medios de protección es importante, pero saber utilizarlos correctamente lo es todavía más. "La diferencia entre tener un extintor y saber utilizarlo puede ser enorme. En una emergencia real hay estrés, humo, calor y muy poco tiempo para tomar decisiones.
Por eso la formación práctica es fundamental: permite conocer los riesgos, valorar cuándo se puede intervenir y, sobre todo, cuándo hay que retirarse y ponerse a salvo”, explican desde la empresa, al tiempo que dejan claro que "la formación en prevención y extinción de incendios permite aprender a identificar diferentes tipos de fuego, seleccionar correctamente los medios de extinción, utilizar un extintor de forma segura y comprender cómo evoluciona un incendio".
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