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Tribunales

Absuelven al indigente que fue acusado de robar 30 botellas de ron y whisky de un bar de Murcia: "Yo iba a buscar comida"

La jueza considera que no hay pruebas de que José Luis se llevase todo el alcohol del local, ubicado junto a la Catedral, donde entró de noche

Una persona sin hogar, fotografiada junto al río en Murcia, mientras viandantes pasan a su lado (FOTO DE ARCHIVO)

Una persona sin hogar, fotografiada junto al río en Murcia, mientras viandantes pasan a su lado (FOTO DE ARCHIVO) / Juan Carlos Caval

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Ana Lucas

Ana Lucas

«Yo iba a buscar comida». Es lo que siempre defendió José Luis, de 56 años, un hombre natural de Molina de Segura que desde hace años vive en la calle en la ciudad de Murcia. En agosto de hace un lustro, vio que la persiana de un bar de copas (muy conocido y ubicado junto a la Catedral) estaba rota, y aprovechó la coyuntura para meterse dentro, a ver que había.

Él siempre sostuvo que su intención era buscar algo que llevarse a la boca. Sin embargo, al acceder sin permiso dejó sus huellas en un establecimiento en el que, casualmente, robaron esa misma madrugada, y la carambola le costó a José Luis una imputación por robo con fuerza por el que la Fiscalía pedía para él un año de cárcel y que indemnizase a la aseguradora del bar con 1.100 euros.

El indigente puede respirar, porque la titular de la plaza Nº 3 de la sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Murcia le ha exculpado, al considerar que no hay pruebas de que él fuese el autor de aquel robo, en el que los amigos de lo ajeno sustrajeron doce botellas de whisky, once de ginebra, cuatro de vodka y tres de ron.

No fue al juicio

«No ha quedado acreditado que el acusado fuera autor de los hechos objeto de denuncia», considera la magistrada. Se da la circunstancia de que José Luis, que no tiene ni teléfono móvil, no se presentó al juicio. Sí lo hizo su abogado, Álvaro Ortiz.

La magistrada, al exonerar al procesado, recuerda que «el punto de unión del acusado con los hechos es la identificación de sus huellas en dos botellas de alcohol que son recogidas por los agentes encargados de la inspección ocular», después de que el dueño del local denunciase el robo. Sin embargo, «tales huellas se plasmaban en dos botellas de alcohol, no en la puerta de acceso o en la caja registradora que resultaron forzadas».

"No se puede condenar a un ciudadano solo por una huella suya en el lugar de los hechos"

Expertos de la Policía Científica, que se personaron en el bar en cuestión tras la denuncia del dueño, hicieron una inspección a fondo y dieron con las huellas del molinense, el cual estaba fichado porque tenía antecedentes.

La jueza tiene en cuenta que un vecino, en calidad de testigo, declaró que vio a varias personas entrar y salir del pub esa noche. «Valorando los soportes probatorios aportados el día del juicio, nos encontramos ante un vacío probatorio, y solo se puede llegar a una sentencia de signo absolutorio: no aparece prueba de cargo suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia que interinamente protege al acusado», destaca el documento judicial.

"Se ha hecho justicia"

Álvaro Ortiz, el abogado de José Luis, celebra la sentencia porque «se ha hecho justicia, no se puede condenar a un ciudadano solo por encontrar una huella suya en el lugar de los hechos». El letrado recuerda que en la vista «pudimos acreditar que se vio a varias personas entrar y salir del local en diversos momentos» la noche de los hechos y que «ningún testigo vio en ningún momento entrar y salir del local» a su cliente, que admitió que accedió al bar.

Álvaro Ortiz, el abogado de José Luis.

Álvaro Ortiz, el abogado de José Luis. / L. O.

«Él siempre ha mantenido que eran días duros, que no tenía nada que comer y toqueteó un poco aquello», comenta Ortiz, que insiste en que «estamos contentos con el resultado del juicio».

Se da la circunstancia de que el molinense, al cierre de este artículo, no sabía que había sido exonerado. La razón: su abogado, que lo asistió en virtud del Turno de Oficio, no tenía cómo comunicarle el fallo, puesto que el mendigo no tiene teléfono ni dirección, dado que es un sintecho.

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