Tribunales
El único acusado de matar y descuartizar al traficante El Bolas en San Javier niega el crimen: "Me apunté al club de tiro por el arroz y conejo"
Jesús Ángel M. J., que apunta que no le apodan Chulín, insiste en que Javier R. H. "era un buen tipo", asegura que él no lo mató y lamenta los audios reproducidos en la sala: "Me da vergüenza, me va a pasar factura toda mi vida"

Juicio contra El Chulín (en primer plano) por el crimen de El Bolas en San Javier. / EFE
Jesús Ángel M. J., alias Chulín (aunque él dice que no le apodan así), único procesado por el crimen de El Bolas, por el que se enfrenta a la petición de hasta 25 años de cárcel, tomaba la palabra este jueves, en el juicio que se sigue contra él en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial, con sede en Cartagena, donde se le está juzgado por asesinato.
La Fiscalía (que solicita que el encausado pase tres lustros entre rejas) y la acusación particular (que eleva la petición a un cuarto de siglo) creen que se dan indicios suficientes para condenar a Jesús Ángel, el cual está acusado de pegarle dos tiros a la víctima, Javier R. H., de 47 años, y acabar con su vida en 2015. Algo que el procesado niega.
La sesión comenzó este jueves con una serie de audios aportados en la causa (grabados después del crimen) los cuales se escuchaban mal, pero es la voz del procesado, que dice sobre la víctima: "Se lo estaba buscando, sí, se lo estaba buscando". "Era buen tipo, no teníamos problemas entre nosotros", manifestó luego Chulín, a preguntas del fiscal, cuando comenzó su declaración.
Un testigo declara que Javier R. H. le dijo que un amigo suyo se la había jugado y que ese asunto "antes del miércoles lo iba a dejar arreglado"
Cabe recordar que el representante del Ministerio Público, José Manuel Marcos, sostiene que tanto El Bolas como Chulín se dedicaban al narcotráfico y que el procesado sentía animadversión hacia el hombre al que se le acusa de haber matado porque le presionaba de manera reiterada para que le abonase una deuda de 50.000 euros. Lo que dice el acusado es que le debería alrededor de 12.000 euros, un dinero que, según él, Javier jamás le reclamó.
El procesado sentenció que él no debía la cantidad de 50.000 euros, sino mucho menos: "Mira a ver por dónde lo tienes por ahí, que yo no lo tengo", rememoró que le dijo, años antes, a El Bolas. "No sé si el se acordó de que era de otra persona, se cayó del burro, comprendió que no" era una deuda con él, testificó después Jesús Ángel.
"Se lo estaba buscando"
Volviendo a los audios, en un momento dado, la voz masculina que presuntamente es de Chulín habla de "un tiro en la cabeza". "Te vas a buscar un problema", le comenta, en un momento dado, su interlocutor masculino. "A un perro no le hacen eso", aporta una mujer. "Se lo estaba buscando, María del Mar", contesta entonces Chulín.
"Matao está. Se lo estaba buscando que lo matasen", insiste en las grabaciones el sospechoso, que acto seguido apunta que no sabe por qué le había pasado eso. No admite haberlo matado él. "Siento mucho lo que dije. Sí que lo dije, porque está grabado", comentaría horas después el acusado, en su testifical, sobre estos audios. "Desde luego que no lo sentía", incidió.

Juicio contra el Chulín por el crimen del Bolas en San Javier. / EFE
A las doce y media de la tarde, después de hacer un receso, comenzaba la declaración del procesado, que se levantó y se puso ante el micrófono para contestar a las preguntas de todas las partes: Fiscalía, acusación particular y defensa.
"Nos conocíamos desde críos"
Javier y él "nos conocíamos desde bien 'jovencicos', desde críos: salíamos juntos de vez en cuando, teníamos una buena relación desde hacía años". Siempre fueron amigos, subrayó, a preguntas del fiscal Marcos. "La actividad que compartimos fue a posteriori, cuando éramos mayores, y era el tráfico de estupefacientes", admitió.
En su negocio ilícito, "él estaba por encima", detalló Chulín, que confirmó que Javier R. H. le daba a él las sustancias para que las vendiese. Le entregaba, dijo, un kilo de cocaína, el cual él "tardaba tiempo en distribuirlo". "Él me lo dejaba y yo, cuando tenía cierto dinero, unos 30.000 euros, se lo daba", significó.
"Él me daba una cosa y yo la distribuía, eso no es una sociedad. Si yo tengo una tienda y viene un vendedor a traerme el género, no soy socio de él, soy un cliente"
"Esa deuda no existió y las cantidades eran menores. Él reclamaba eso porque estaba confundido", subrayó el procesado sobre los 50.000 euros en cuestión que el fiscal ve como origen del crimen. "Él se creía que eso era así, él estaba con que sí, y yo le decía que mirase por otro lado quién le debía eso", destacó el encausado.
Jesús Ángel M. J. negó que El Bolas fuese su socio en trapicheos de droga: "Él me daba una cosa y yo la distribuía, eso no es una sociedad. Si yo tengo una tienda y viene un vendedor a traerme el género, no soy socio de él, soy un cliente".
Una vez "me dio un kilo (de cocaína), le pagué 400 gramos y le dejé a deber 600. Después de salir de prisión, en 2013, del dinero que había recogido de la calle le di 200". Chulín estuvo en la cárcel por un asunto de narcotráfico y salió dos años antes del asesinato de El Bolas. A la fecha de la muerte, Chulín aún debía lo equivalente a 400 gramos a su 'suministrador'.
El procesado dice que se apuntó al club de tiro "porque era barato y hacían arroz y conejo los domingos, que me gusta"
"¿Quién se acuerda de lo que hizo hace 10 años?", se preguntó Chulín, que detalló que aquella noche salió para la finca donde se cometió el crimen "porque saltó la alarma". "Si no, ¿a qué voy a la finca, al campo?" El fiscal le cuestionó por qué no lo contó entonces y él insistió en que sí. "Me suena mucho haber dicho que era un salto de alarma: puedo estar equivocado", especificó.
"Supongo que fue para eso", reiteró. En esa finca, llamada Los Rastrojos, residía "un marroquí", el cual en esa fecha "se había ido a Marruecos", argumentó el procesado, que también habló de su revólver. "Se lo compré al club de tiro, era mía para tenerla depositada ahí", concretó Chulín, que aseguró que no quedó el día del crimen con la víctima, que no le disparó en la cabeza, que no es el asesino.
Se apuntó al club de tiro "porque era barato y hacían arroz y conejo los domingos, que me gusta. Íbamos un compañero de San Pedro y yo a hacer tiradas, principalmente los domingos". Tenía varias armas de fuego en su casa, destacó, porque se las dejaron "baratas". El revólver en cuestión "se quedó el club de tiro con él".
"¿Cómo voy a ir yo con la sierra?"
En cuanto a la cantidad de armas blancas que fueron encontradas en su domicilio, argumentó que "fuimos a Toledo, compré machetes exclusivos y tenía una colección en una vitrina". Además, habló de sus herramientas: "La Policía dice que faltaba una sierra, pero faltaban más cosas", apuntó. Incidió en que tenía la sierra desaparecida en su casa y se produjo el siguiente diálogo con el fiscal:
- Si usted tiene la sierra en su casa, tarda un minuto en llevarla al juzgado. ¿Por qué no la aportó?
- Porque no me la pidieron.
- No cuestiono su relato, pero atenta a la lógica del sentido común...
- ¿Cómo voy a ir yo con la sierra al juzgado, si no me la han pedido?
De los audios escuchados antes en la sala, dijo que "me pierde la boca, luego me escucho y me da bastante vergüenza". "Lo siento mucho, me va a pasar factura toda mi vida haber escuchado eso. Era malhablado, pero no era cero empatía. Esos 14 minutitos (de audio) son los que me van a pasar factura", recalcó.
A continuación, intervino la abogada de la acusación particular, Olga Beatriz Castelucci. A ella le dijo que "él (Javier) ya estaba muy arriba y miraba a la gente 'pa' abajo, pero yo después me fui a Ibiza con él, en 2011, 2012... no sé si fue en septiembre, no le sé precisar". Apuntó esto para tratar de demostrar que él no tenía problemas con la víctima.
"Soy impulsivo y malhablado"
Su letrado defensor, Eduardo Romera, pidió al hombre que explicase de qué había vivido antes de ser traficante: "Me he tirado 20 años en la hostelería. Tuve un bar en San Pedro durante cinco años; después, con un amigo de Murcia, montamos una empresa de máquinas recreativas".
"Luego, cuando entró el euro, tuvimos que cambiar todos los monederos de las máquinas, la gente ya no le echaba tanto y cortamos con la empresa. Luego mi madre tenía unas 55 casas de alquileres de vacaciones, no de ella, de personas que le dejaban las llaves. Eso nos lo quedamos mi mujer y yo. Me estuve trayendo coches de Alemania con un amigo, estuve con el tratamiento de barcos...", fue desgranando.
"Si hay una cosa que me afecta, reacciono peor que otra persona, diciendo barbaridades", admitió el encausado
Habló de la sierra en cuestión, "de arco", la cual "se la di a una chica, una criminóloga, que ni se ha presentado ni me la han devuelto", espetó el acusado, que se considera "impulsivo y malhablado", aunque no agresivo. "Si hay una cosa que me afecta, reacciono peor que otra persona, diciendo barbaridades".
"No quiero morir"
También declaró este jueves por videoconferencia (antes que Chulín) un testigo que apuntó que El Bolas le había contado que un amigo suyo se la había jugado y que ese asunto "antes del miércoles lo iba a dejar arreglado", sin dar más detalles sobre las historias que llevaba entre manos.
Este testigo no dio más datos porque, aseguró, tiene "miedo". "No quiero morir", manifestó, para añadir que Jesús le debía a Javier 180.000 euros, según sabía él. "No tengo ningún tipo de prueba", reconoció este testigo, que confesó que él también se había dedicado a traficar, pero que ya no lo hacía.
El Ministerio Público detalla que los posicionamientos de los móviles de víctima y acusado demuestran que el día del crimen ambos coincidieron en la finca en la que se produjo el asesinato, descubierto ocho días después, cuando el cadáver de El Bolas fue encontrado en el maletero de su coche, aparcado en el aparcamiento de Los Arcos, en San Javier.
Agentes de la Policía Nacional encontraron el cuerpo desmembrado dentro del maletero de su Audi A6 ranchera de color negro, el cual llevaba varios días en el disuasorio del hospital, en una zona de estacionamiento gratuito, no vigilada y algo alejada del recinto hospitalario. Después de pegarle un tiro en la cabeza, le amputaron las extremidades y la cabeza del tronco.
- La remodelación del Gobierno regional llega al tercer escalón con el nombramiento de 17 directores generales
- Publican las notas de la PAU 2026 en la Región de Murcia: baja el número de aprobados y la nota media
- Estas son las caras de los nuevos directores generales de la Región de Murcia
- El marisco en carretilla que ya arrasó en Lorca vuelve a liarla en Cartagena con paladas, barra libre y mucho espectáculo
- Educación publica el calendario escolar de la Región de Murcia: el curso arrancará el 8 de septiembre
- Herido grave un vecino de Guadalupe al ser arrollado por un coche en el porche de su casa
- Aires nuevos en Salud: Isabel Ayala renueva al equipo del SMS
- Ruiqi Jinzhang, mejor nota de la PAU en Murcia: 'Los últimos días no salía de mi habitación
