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Testimonio

Habla la víctima del secuestro en la caravana en Murcia: "Intenté escapar saltando la verja, pero él me agarró del pelo y me arrastró de nuevo dentro"

"Mis hijos han dejado de ir al instituto, estamos escondidos en el piso de un amigo por miedo", dice la mujer, que ha vuelto a denunciar a su expareja al considerar que violó la orden de alejamiento

La víctima del secuestro en la caravana muestra sus hematomas.

La víctima del secuestro en la caravana muestra sus hematomas. / L. O.

Ana Lucas

Ana Lucas

«Él sigue en libertad aunque me golpeó, me privó de mi libertad y abusó de mí en muchos sentidos». Así se expresa la mujer a la que la Policía rescató de una autocaravana, estacionada en un huerto de Nonduermas, donde, según su denuncia, llevaba días retenida por el que era entonces su novio, el cual le había pegado una paliza.

La alerta saltaba el segundo viernes del mes de abril. La voz de alarma la dieron desde el 112, aunque no de la Región: de Madrid. Este centro recibió la llamada de una trabajadora bancaria que alertó de que había una mujer retenida contra su voluntad en el interior de un vehículo que estaba rodeado de cámaras de vigilancia, a fin de que no pudiese escapar.

Esto pasó así porque la víctima pidió ayuda a esta empleada de una sucursal bancaria con la que pudo contactar durante apenas segundos a fin de anular una tarjeta. «La empleada del banco me salvo», sentencia ahora la afectada, en conversación con La Opinión. «Le dije: ‘Estoy privada de mi libertad y solo tengo unos segundos’», rememora al respecto.

"Escuché clarito cómo decía a una amiga que me ofrecía 2.000 euros para que no siguiese adelante con el proceso judicial"

La perjudicada (que prefiere no dar su nombre, para protegerse ella y proteger a sus descendientes) permanece ahora en la localidad de Albacete donde reside con sus tres hijos. Se encuentra «bien, aunque con miedo». «No estoy saliendo sola, me están acompañando mis hijos a todos lados, aunque pensamos que, como está lejos, él no va a venir por aquí», narra, por teléfono, a este periódico.

De su agresor, manifiesta que «ya había dado indicios de que era una persona posesiva», dado que, antes de lo de Nonduermas, ya le había pegado en una ocasión. «Pero él me dijo que se le fue la pinza y yo le creí y no denuncié», dice.

Detalle de un hematoma en el muslo de la víctima, días después de la liberación.

Detalle de un hematoma en el muslo de la víctima, días después de la liberación. / L. O.

Ahora, cuando han pasado ya dos semanas de su liberación, «mis hijos y yo estamos escondidos en el piso de un amigo», significa la perjudicada. Los componentes de su prole (de 19, 17 y 16 años respectivamente) «han dejado de ir al instituto, porque él me amenazaba con matarlos o hacerles algo: por miedo y su seguridad tenemos que estar escondidos mientras él sigue libre», recalca.

La afectada toma la palabra para ofrecer «una mejor versión de los hechos, de mi historia» y también para «poner en alerta a la comunidad, que sepan que, si algo pasa, ya sea conmigo o con mis amados hijos, es el responsable».

"Ya me pegó en una ocasión anterior, pero él me dijo que se le fue la pinza y yo le creí y no denuncié"

El presunto secuestrador salió del Juzgado de Guardia de Murcia en libertad con cargos y con una orden de alejamiento tanto de la mujer como de los hijos de ella, la cual, días después, se personó en el cuartel de la Guardia Civil para denunciar que el individuo había tratado de contactar con ella.

En concreto (según consta en la denuncia, a la que ha tenido acceso este diario), lo que habría hecho este hombre habría sido hablar con una amiga (allegada también de la víctima) sobre el asunto. «Escuché clarito cómo decía a una amiga que me ofrecía 2.000 euros para que no siguiese adelante con el proceso judicial», asegura la afectada.

El testimonio de esta amiga común tendrá peso a la hora de que la autoridad judicial valore si se trató en verdad de un quebrantamiento. A juicio de la víctima, «es increíble que alguien pueda golpear a otra persona, ya sea una mujer, un hombre o perro, y lo dejen libre».

"Después de la golpiza me decía todo el tiempo que yo no servía para nada y me amarró con un cable"

Teme que una de las estrategias de defensa de su presunto agresor sea «hacerse pasar por loco», dado que, según afirma que escuchó en sede judicial, un familiar directo del hombre «cuando llegó al juzgado, le dijo a otra persona que él tiene esquizofrenia y se ha dejado los medicamentos».

"El perrito no era agresivo"

Otro de los aspectos que la víctima pone sobre la mesa es el del can al que la Policía halló en la parcela, y del cual se ocupó el servicio municipal de Zoonosis. «El perro no era potencialmente peligroso, al contrario, fue mi compañero», precisa la mujer, que insiste en que «el perrito no era agresivo».

De aquella experiencia en la autocaravana, subraya que «intenté escaparme, me subí por la verja, pero él me agarró, me arrastró del pelo y me metió de nuevo». «Casi me mata», incide. Desde aquello, asegura que ha visitado urgencias en más de una ocasión, dado que, por los nervios, no puede dormir. En el centro sanitario «me dieron un lorazepam, que me produjo efectos secundarios: lo vomité todo».

Todo ello como consecuencia de que su ex «me amarró con un cable de cargador, me insultó y me maltrató», significa, aunque admite que no habría vuelto a su casa (habría ido a un hotel) porque «yo tampoco quería que mis hijos me vieran así». Durante días, destaca, el hombre se dedicó a «empujarme, jalarme el pelo, no dejarme coger el móvil». Además, «tenía cámaras en la parcela».

«Después de la golpiza me decía todo el tiempo que yo no servía para nada», resalta la afectada, que no olvida que el que fue su compañero sentimental «me amenazaba con matarme a la niña». La mujer ya ha recibido asistencia letrada y permanece a la espera de que avance el procedimiento judicial.

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