Investigación
El forense determina que el acusado de estrangular hasta la muerte a su novia en Librilla es perfectamente imputable por su asesinato
Manuel Enrique, que fue al hospital tras el crimen y aseguró que se había tomado muchas pastillas, no presenta ningún trastorno mental que lo libre de sentarse en el banquillo

Manuel Enrique, el presunto asesino machista, cuando fue llevado al Juzgado de Guardia de Totana. / Israel Sánchez
Manuel Enrique, conocido como Quique, el presunto asesino machista de Librilla, no presenta ningún trastorno mental que lo libre de sentarse en el banquillo de la Audiencia Provincial de Murcia por lo que él mismo admitió que había hecho: estrangular hasta la muerte a Ainhoa, su novia, una joven de 19 años, en el piso que compartían en el pueblo.
Así lo determina el informe del forense del Instituto de Medicina Legal que examinó al sujeto, el cual, según este profesional, es "responsable de sus actos" y carece de dolencia psíquica alguna que "afecte a sus esferas intelectivas, volitivas, ni al juicio de la realidad", indican fuentes cercanas al caso.
El asesinato machista tuvo lugar en octubre. Después de que Quique se plantase en el hospital y dijese que se había tomado muchas pastillas, para suicidarse por lo que había hecho un familiar suyo acudió al piso de la pareja, en la calle Totana de Librilla, y descubrió el cadáver de la joven de 19 años.

Juan Carlos Caval
Desde el principio se habló de la salud mental del individuo. Vecinos del municipio explicaron que el chico sufría “depresiones” y que ya había protagonizado un episodio autolítico hacía unos meses, tal y como confirmaron después fuentes de la Guardia Civil. Entonces alegó que estaba deprimido precisamente por problemas con su pareja. A la que acabó matando.
Los fármacos con los que, según el propio Quique, se atiborró, no le produjeron daños de consideración. De hecho, los sanitarios del Virgen de la Arrixaca (lugar en el que fue arrestado) le dieron el alta apenas horas después de ingresar, y del centro médico de El Palmar fue llevado a los calabozos primero y a la cárcel después, tras determinarlo así la titular del Juzgado de Guardia de Totana.
Será un jurado el que decida el destino de este individuo, español de 27 años, dado que son los tribunales populares los que se encargan de emitir el veredicto en casos de asesinato y homicidio. Al ser un asunto de violencia machista, se juzgará en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Murcia, aunque aún no hay fecha para el inicio de la vista.
Cabe recordar que una dolencia psiquiátrica acreditada puede exonerar a un encausado de ir a la cárcel. Si los informes forenses así lo determinan, podría ser una persona inimputable. No es el caso de Quique, que tiene, sostiene el forense, que ya obra en poder de la autoridad judicial, "integridad absoluta del juicio de la realidad".
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