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Tribunales

Una mujer estrella una botella en la cabeza a un borracho que la estaba molestando mientras desayunaba con una amiga en Cartagena y es condenada a prisión

Un juzgado le impone una pena de dos años y tres meses de cárcel como autora de un delito de lesiones con instrumento peligroso

Dos mujeres sostienen pancartas en una movilización (FOTO DE ARCHIVO).

Dos mujeres sostienen pancartas en una movilización (FOTO DE ARCHIVO). / GETTY IMAGES

Ana Lucas

Ana Lucas

Una mujer que dio un botellazo en la cabeza a un borracho que la estaba molestando mientras desayunaba con una amiga en un establecimiento hostelero ubicado en Cartagena ha sido condenada a dos años y tres meses de prisión.

Aunque el suceso aconteció el año antes de que estallase la pandemia de coronavirus, no ha sido hasta el presente 2026 que la Sección Quinta de la Audiencia Provincial, con sede en Cartagena, se ha pronunciado.

El escenario, un bar de San Félix, diputación del municipio de Cartagena. La mujer estaba en el local desayunando con una amiga, cuando se cruzó con un sujeto con el que había coincidido antes en una discoteca.

La procesada, que ahora tiene 37 años, recurrió y alegó que actuó en legítima defensa ante el acoso sufrido

Tal y como se lee en el relato de hechos probados de la resolución, a la que ha tenido acceso este diario, el hombre "se encontraba ebrio y se dirigió en varias ocasiones a la acusada, esta se sintió molesta y lo agredió con una botella en la cabeza".

Tuvieron que darle puntos que tardaron en curar ocho días, aunque no le quedan secuelas. El varón llevó el caso a los tribunales y reclamó una indemnización.

El Juzgado de lo Penal Nº 2 de Cartagena condenó, en mayo de 2024, a la mujer dos años y tres meses de cárcel como autora de un delito de lesiones con instrumento peligroso, con la atenuante de dilaciones indebidas.

La mujer, que ahora tiene 37 años, recurrió y alegó que obró en legítima defensa. En concreto, destaca el documento judicial, alude a "error en la apreciación y la valoración de la prueba, vulneración de los principios de presunción de inocencia y de in dubio pro reo e infracción de precepto penal sustantivo".

El sujeto admite que había bebido, aunque considera que no iba "tan tomado" como para "meterse con nadie"

Además, considera que se da la "eximente de legítima defensa, por lo que solicita que se dicte nueva sentencia por la que, revocando la de instancia, la absuelva del delito por los que ha sido condenada, mediante la aplicación de dicha eximente".

Aseguró la encausada que, cuando lo vio en la discoteca, este individuo se mostró muy pesado, ya con demasiado alcohol encima, y que les ofreció a ella y a su amiga dinero por tener sexo con ellas. Llegó a decir que el hombre intentó tocarle los pechos, sin su consentimiento.

Ella se limitó, insistió, a golpear a su acosador sexual, el cual también "la amenazó con usar la fuerza", según la procesada.

"Iba tomado" y se durmió

El sujeto, por su parte, afirma que había bebido, aunque no iba "tan tomado" como para "meterse con nadie" y que solo recuerda que se durmió, que perdió el conocimiento, que alguien le pegó un botellazo en la testa y que fue su amigo quien le dijo que había sido esa mujer.

También se cuenta con el testimonio del vigilante de seguridad de la discoteca, que corrobora que este hombre iba aquella noche "bastante mareado o muy bebido", y que estuvo "metiéndose con la chica", según pudo escuchar por el pinganillo.

"El fracaso del recurso se impone desde el mismo momento en el que el soporte fáctico de la defensa no se corresponde con el que ha resultado probado", significa la Sección Quinta de la Audiencia, órgano que, al rechazar el recurso de la condenada y confirmar la sentencia, tiene en cuenta el testimonio de los agentes de la Policía Local que se presentaron en la discoteca al tener conocimiento de la primera riña.

Entonces, los policías se entrevistaron con la mujer aparte y ella les dijo que había sido insultada por el individuo, al cual empujó y apartó de su lado. Ella no contó entonces a los agentes haber sido víctima de agresión o de acoso sexual.

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