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Tribunales

Denunciantes del falso lama de Murcia piden investigar si vendió suplementos con mercurio

También han solicitado que se compruebe a qué tiendas, farmacias, parafarmacias y herbolarios de toda España se distribuían los elixires

El falso lama de Murcia

El falso lama de Murcia / EFE. Marcial Guillén

EFE

Los antiguos miembros de la Fundación Mahasandhi que en 2023 denunciaron a su líder espiritual por, supuestamente, utilizar mercurio en los rituales con sus seguidores han pedido que se investigue también si la organización de corte budista comercializó por toda España suplementos alimenticios que contenían ese metal pesado.

Los dos denunciantes, un hombre y una mujer que durante años fueron parte del círculo íntimo del falso gurú detenido en noviembre de 2023, han sido admitidos recientemente como acusación particular en el procedimiento (hasta ahora habían vendido participando solo como testigos), y este miércoles han declarado ante el juzgado de instrucción número 4 de Cieza, que investiga el caso, para ratificarse en su denuncia.

Sin embargo, según ha lamentado su abogado, el especialista en sectas Carlos Bardavío, la jueza no les ha permitido en este acto ampliar su declaración inicial, una decisión que el letrado recurrirá ante la Audiencia Provincial, al tiempo que solicitará nuevas diligencias para analizar si el falso lama, José Manuel C.R., comercializó productos de alimentación con mercurio.

Esa acusación se fundamenta en un informe que elaboró el servicio de Seguridad Alimentaria de la comunidad autónoma tras la detención del líder espiritual a petición del juzgado, cuando inspeccionaron la empresa Hiranyagarba, vinculada también a la fundación budista.

Según ese informe, la empresa estaba dada de alta como un negocio de “fabricación y distribución de complementos alimenticios”, y su actividad fue cesada cautelarmente.

Los técnicos de la comunidad analizaron tanto las materias primas que la empresa utilizaba para fabricar sus productos, como cinco de los preparados ya listos para su distribución, de los que cuatro superaban los niveles de mercurio permitidos para su uso alimentario.

Así, el informe detalla que “el límite máximo de mercurio en complementos alimenticios es de 0,1 miligramos por kilo” y en cuatro de los cinco productos analizados se encontraron valores de 0,2; 0,21; 0,48 y 0,55 miligramos por kilo respectivamente, por lo que esos productos no eran “aptos para su comercialización”.

Sin embargo, el informe es ambiguo ya que afirma también que los componentes de estos elixires, por sí solos, no pueden considerarse alimentos, y “no es posible determinar con exactitud” la existencia de un “grave riesgo potencial” si no se conoce si esos productos se utilizaban o no como alimentos.

Por ese motivo, el abogado ha solicitado formalmente que se elabore un nuevo informe sanitario para valorar si los elixires eran productos alimentarios, si las sustancias detectadas en ellos superan los umbrales legales en alimentación y si “suponen un riesgo efectivo para la salud pública, consumidores y usuarios”, tanto en caso de ingesta continuada como puntual.

También ha solicitado que se compruebe a qué tiendas, farmacias, parafarmacias y herbolarios de toda España se vendían los elixires con mercurio y cuántos se pudieron distribuir entre la población.

Además, ha pedido que se llame a declarar como testigo-perito a la farmacéutica responsable de la empresa Hiranyagarba para que ahonde en los controles y seguridad de la compañía ligada a la fundación budista, así como que se escuchen las aportaciones que los dos denunciantes puedan hacer sobre estos productos.

Una de las denunciantes, María (nombre ficticio), ha explicado que ella misma participó durante unos cinco años en la elaboración de las bases de plantas para esos compuestos.

El trabajo, por el que no recibía ninguna remuneración, ha indicado, se llevaba a cabo en la cocina de una de las casas-cueva en las que vivían el líder espiritual y algunos de sus fieles, en un complejo de unas 10 hectáreas en Abanilla, en el que la policía halló unos 180 kilos de mercurio.

El proceso consistía en hervir en ollas de aluminio plantas como alfalfa, avena, alcachofa, tomillo, romero o aloe, entre otras, lo que se hacía “sin ninguna medida de higiene o seguridad, sin controles de calidad”.

Esas bases líquidas se mezclaban después, ya en las instalaciones de la empresa, en el polígono industrial de Lorquí, con “componentes alquímicos que José Manuel importaba de India” y que son los que aportarían el mercurio a la mezcla.

Los productos, ha asegurado, se vendían como suplementos alimentarios en gotas “para subir las defensas o tener más energía” en la web de la fundación y en su tienda física, así como en herbolarios y negocios de parafarmacia de toda España, con precios que oscilaban entre los 37 y los 50 euros.

“Se ofrecían como complementos alimentarios a base de extractos de plantas y a mí me extrañaba el efecto tan potente que provocaban. Ahora entiendo que se debía al efecto neurotóxico del mercurio”, ha explicado.

El abogado Bardavío ha considerado que este metal pesado no solo afecta a la salud pública en general, sino también a la capacidad volitiva y cognitiva de las personas, por lo que su uso está directamente relacionado con los tres delitos de los que se acusa al falso lama: Asociación ilícita por control o alteración de la personalidad, contra la salud pública y contra el medio ambiente, por lo que ha insistido en que la jueza instructora tiene la obligación de investigar sobre este posible uso y comercialización de los elixires.

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