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Violencia sexual

Salma asegura que su captor llegaba a sedarla y a maquillarla para que nadie viese los moratones

La mujer admitió ante la Policía que antes de que comenzasen los golpes y las violaciones llegó desarrollar sentimientos hacia Alberto S. M., que acabó hasta disparándole "de cerca" con una escopeta; "me amordazaba con cinta americana y me violaba", declaró

Dos años retenida y maltratada en una casa de la huerta de Murcia

Israel Sánchez

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Ana Lucas

Ana Lucas

Salma, la mujer que pasó casi dos años secuestrada en una casa de la huerta de Murcia, asegura que su captor llegaba a sedarla y a maquillarla él mismo para que nadie (de las personas que acudían a la casa de San José de la Vega donde acontecieron los hechos) viese los moratones que se le quedaban tras las palizas que le propinaba. Palizas y agresiones sexuales, dado que "me amordazaba con cinta americana y me violaba", manifestó la mujer, de 38 años, a los investigadores.

En su declaración ante la Policía, la mujer admitió que llegó a tener una relación e incluso a desarrollar sentimientos hacia Alberto S. M. antes de que comenzasen los golpes y las violaciones, pues pensó que sería "un buen hombre". Al principio, no le ponía la mano encima. Luego, según su testimonio, no dejó de hacerlo. Hasta le disparó con una escopeta (la pólvora le alcanzó en el brazo, aseguró) y dijo, según la denuncia: "La próxima, para ti", en referencia a la bala.

Permiso hasta para ir al baño

Al tratarse de un asunto de violencia sexual, el caso pasó a la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Jefatura Superior de Policía de la Región de Murcia. Ante estos profesionales (que ya acudieron al centro de salud del Infante, al dar una doctora la voz de alarma tras ver las lesiones brutales de la mujer), Salma relató que a Alberto tenía que pedirle permiso hasta para ir al baño.

La víctima asegura que una familiar de su secuestrador llegó a decirle que, cuando pudiese, se fuese de la casa

Afirmó que, cuando comenzó la violencia, cada vez le pegaba más. La llegó a golpear con botellas de bebidas alcohólicas, le tiró platos y la acuchilló, denunció. Contó que la amenazaba "con que me iba a descuartizar y me iban a comer los perros", como publicó ya este diario. "Pensaba que me iba a matar", detalló, al hablar del suplicio sufrido: palizas constantes, agresiones sexuales y amenazas de muerte a ella y a sus padres.

La Policía Nacional tiene claro que la mujer, especialmente vulnerable al ser extranjera y no tener red de afectos en la Región, fue víctima de un rapto por sometimiento,

"Cuando puedas, te vas"

Salma también apuntó que una familiar directa de Alberto (la mujer que llegó a ser detenida y puesta en libertad desde dependencias policiales, no fue puesta a disposición judicial) le dijo en una ocasión que, cuando pudiese, se fuese de la casa.

Esta persona habría dicho eso porque, según la víctima, se habría percatado de algunas de las lesiones que presentaba Salma en el cuerpo.

Alberto S.M, el detenido por secuestrar y violar a su pareja durante dos años.

Alberto S.M, el detenido por secuestrar y violar a su pareja durante dos años. / Israel Sánchez

Este mes, la víctima aprovechó que su captor se encontraba dormido para saltar el muro de la vivienda y marcharse. Lo hizo, explicó, con algunas monedas que ella misma habría escondido en el patio de la parcela. Monedas que no llegaban a los 2 euros.

Cabe recordar que la mujer no constaba oficialmente como desaparecida cuando, en verano de 2024, recibió asistencia médica después de la paliza que le propinó su captor, como consecuencia de la cual perdió la visión de un ojo.

La afectada, de origen marroquí, no tiene más familia en la Región, quitando a su amigo Juan, su ángel de la guarda. Únicamente cuenta con un hermano en España, pero él reside en Barcelona. La víctima, tras pasar por el hospital, fue dada de alta, puesto que la mayoría de las lesiones que presentaba eran antiguas. Tras salir del Reina Sofía, fue trasladada a una casa de acogida de la Región. Casa en la que no le permiten tener consigo a su gata, Carlita, a la cual cuida Juan.

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