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Sucesos

Secuestros y asesinatos: un paseo por las casas del horror de la Región de Murcia

El caso de la mujer raptada y agredida durante casi dos años en una vivienda de la huerta es el último de una lista de atrocidades que se remontan años atrás

Interior de la casa de Molina de Segura donde se cometió el crimen de los holandeses.

Interior de la casa de Molina de Segura donde se cometió el crimen de los holandeses. / GLORIA NICOLAS

La mujer logró escapar el pasado martes aprovechando que su captor dormía. Valiéndose de una escalera, saltó el muro de la vivienda de la huerta de Murcia en la que llevaba casi dos años retenida contra su voluntad y caminó varios kilómetros hasta llegar a casa de su ex, para pedir ayuda.

Este hombre la llevó al médico. El calvario de esta víctima impactó sobremanera, pero ella no ha sido la primera mujer que ha sufrido una tortura similar en la Comunidad murciana. Su caso es el último de una lista de horrores que se remontan años atrás.

Rapto y asesinato en Barriomar

Un cámara toma una imagen del exterior de la vivienda de Barriomar donde la menor estuvo secuestrada y finalmente fue asesinada.

Un cámara toma una imagen del exterior de la vivienda de Barriomar donde la menor estuvo secuestrada y finalmente fue asesinada. / G. NICOLAS

Los hechos tuvieron lugar en 2004, en una vivienda ubicada en el carril de Gilandario, en Barriomar, en Murcia. Un joven de (Ramón, de 18 años) mató a su novia (Ana María, de 15) cuando se enteró de que no era virgen. No acabó con su vida de un golpe: la tuvo encerrada y torturándola durante tres días, sin que ella pudiese pedir ayuda ni defenderse.

Le pegó una paliza con los puños y con una barra de hierro. Hasta le dio en la testa con un bote de conservas, lo cual la dejó malherida. Al final, Ramón confesó a un vecino que había asesinado a la chica y le rogó que llamase a su madre.

Asesinan a una niña tras años de abusos en Fortuna

Casa de Fortuna donde vivía la niña con su familia.

Casa de Fortuna donde vivía la niña con su familia. / PILAR MORALES

El calvario que la pequeña Lesley venía sufriendo, y que la llevó finalmente a la muerte, era de sobra conocido por vecinos, que luego, con el fatal desenlace sobre la mesa, explicarían que oían "gritos aterrados" de la niña y el hermano de la pequeña. No dijeron nada.

Este joven, también menor de edad, contó que su padrastro, Juan Pedro, les pegaba habitualmente. Al hombre, según la confesión del chico, le gustaba coger a los niños y sumergirles la cabeza bajo el agua por largo tiempo. También solía golpearles con una correa e incluso pisarle la barriga a Lesley para que echara los gases que, según él, tenía. La Audiencia Provincial acabó condenando a la madre y al padrastro de la criatura. Años después, a la madre la echaron de España.

El crimen de los holandeses

Así era la 'Casa Colorá' en la que mataron a los holandeses.

Así era la 'Casa Colorá' en la que mataron a los holandeses. / GLORIA NICOLAS

Lo que pasó en esa casa (la Casa Colorá, se llamaba) fue de una brutalidad extrema: el crimen de los holandeses. La Fiscalía explicaría luego, en su escrito de acusación del caso, que las agresiones se produjeron "sin que las víctimas tuvieran en ningún momento una posibilidad de defensa, por lo sorpresivo del ataque y las circunstancias del lugar en el que se produjo, aprovechándose de esta situación de indefensión".

En su declaración en el juicio, el sicario Ion dijo que él solo mató a golpes a los dos holandeses durante un enfrentamiento ocurrido en la casa rural que había sido alquilada por Juan Cuenca, el cerebro del crimen. Cometió el doble asesinato a puñetazos, patadas y valiéndose de un cenicero y de un jarrón que había en la casa rural de Molina de Segura donde acontecieron los hechos.

Una vez que confirmó que tanto Visser como su pareja estaban muertos, el rumano se encargó de desmembrar sus cuerpos con una motosierra y con el hacha que le había proporcionado el mismo Cuenca.

Secuestrada por tres hombres en Alhama de Murcia

Combo con dos estancias de la casa del secuestro de Alhama.

Combo con dos estancias de la casa del secuestro de Alhama. / Guardia Civil

Era otoño de 2025 cuando la Guardia Civil liberaba en Alhama de Murcia a una mujer de 50 años que, según indicó, permaneció retenida una semana en contra de su voluntad en una habitación de su domicilio, donde sufrió desnutrición severa, deshidratación, magulladuras y quemaduras de cigarro.

En el marco de la investigación fueron detenidos tres varones jóvenes, conocidos delincuentes de la zona y vinculados al mundo de las drogas, que convivían con la víctima en el mismo domicilio.

Obligadas a prostituirse en Alquerías

Una de las estancias de la casa de Alquerías donde vivían y trabajaban las víctimas.

Una de las estancias de la casa de Alquerías donde vivían y trabajaban las víctimas. / Guardia Civil

Captaba a mujeres sin hogar y las obligaba a prostituirse en un burdel clandestino en la huerta de Murcia. El supuesto proxeneta, español de 58 años, se quedaba con la mitad de lo que las trabajadoras cobraban y las coaccionaba y amenazaba para que no se fuesen de una vivienda, en Alquerías, que carecía de condiciones básicas de higiene y seguridad. Ahí las retenía.

Las amenazaba para que no se fuesen, contó una de las víctimas que logró escapar y acudir a la Benemérita.

Dos años raptada en San José de la Vega

Vivienda de la huerta de Murcia donde la mujer estuvo encerrada.

Vivienda de la huerta de Murcia donde la mujer estuvo encerrada. / Israel Sánchez

El registro de la casa de los horrores de San José de la Vega fue autorizado por el Juzgado de Guardia de Murcia este miércoles, un día después del arresto de Alberto S. M.

Orden judicial en mano, los investigadores procedieron a inspeccionar la casa de la huerta donde la mujer pasó estos años retenida. En el interior de la propiedad hallaron armas blancas y de fuego, estupefacientes y útiles como los que la perjudicada describió que usaba el sospechoso para atarla y amordazarla. Le dijo que la mataría y se la daría de comer a sus perros, contó luego la mujer.

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