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Investigación

Las dudas que planean sobre el crimen de la anciana de Alhama de Murcia 12 años después: "Fue un ritual asesino y no lo hizo Mario"

La familia del joven condenado por matar a puñaladas a la octogenaria solicita que se reabra el caso y se coteje con un sospechoso el ADN hallado en la víctima

Mario Carrasco, fotografiado en mayo de 2017 en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial.

Mario Carrasco, fotografiado en mayo de 2017 en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial. / Jorge Gómez

Ana Lucas

Ana Lucas

La familia de Mario Carrasco, el joven condenado a casi 19 años de cárcel por asesinar a una anciana en su casa de Alhama de Murcia, lleva mucho tiempo pidiendo la reapertura del caso. Ya lo hizo en 2018, cuando anunció que contaba con pruebas que confirmarían la inocencia del chico, que actualmente se encuentra internado en la prisión de Morón de la Frontera.

Mario fue condenado en 2017 a 18 años, 9 meses y 1 día de cárcel tras ser declarado culpable de degollar a una señora de 83 años en Alhama el 4 de abril del año 2014.

En el mismo proceso se condenó a Juan Jesús M.N., alias ‘Cayetano’, a una pena de 4 años y 3 meses por el delito de robo con violencia, pues se consideró que había asaltado el domicilio de la víctima en compañía de Mario. El jurado popular consideró probado que ‘Cayetano’ no pudo evitar en ningún momento que su colega matase a la anciana, de nombre Dolores.

A día de hoy «Mario está muy mal, tiene una discapacidad del 50%, tiene una dependencia, llevaba una medicación, en los 12 años que lleva en prisión se niegan a darle la medicación que él necesita: me llegan a decir que no tienen personal suficiente para dársela» Así se expresa Fernando Carrasco, padre del joven, que lamenta, en conversación con La Opinión, que «mi hijo no se sabe cuidar por sí solo».

El padre de Mario cree que la Guardia Civil pegó y amenazó a otro sospechoso para que inculpase a su hijo en el crimen

«Se mete en líos y me lo cambian de centro penitenciario, porque la lía, porque no está medicado. El está tachado ahí como un ‘mataviejas’, imagínate qué etiqueta lleva», apunta el hombre, que lucha para que la Justicia le escuche: quiere que se reabra la causa para, principalmente, cotejar vestigios genéticos hallados en el cadáver de la víctima con el ADN del que él tiene claro que es el verdadero culpable del crimen. Un hombre que no se encuentra investigado, aunque, en opinión de Fernando Carrasco, se debe a sus contactos con elites de poder.

"Sin pruebas"

A Mario, insiste su progenitor, «se le condena sin ningún tipo de prueba, porque en la escena del crimen aparecen huellas y pelos humanos y nada coincide con su ADN». «La esperanza nunca se pierde, pero llevamos muchos años en los que nos echan para atrás todo, recurso contra recurso, no hay forma de que alguien se atreva a abrir este caso», destaca el hombre, que no cesa en su cruzada y ha contratado los servicios del abogado José Luis Mazón.

El padre de Mario sostiene que ‘Cayetano’ en su momento inculpó a su hijo porque «llegaron a pegarle en el cuartel de la Guardia Civil, le amenazaron para que dijera lo que querían que dijera».

En cuanto al rastro genético encontrado en la difunta, «ese ADN se analizó, lo analizó la Científica en su día», significa Carrasco, «lo que estamos solicitando es que se coteje con el del sospechoso» al que ellos consideran autor.

"Hay un complot"

José Luis Mazón, por su parte, va más allá al destacar que el crimen de Dolores «no fue un robo, fue un ritual asesino que incluía demostrar el valor degollando a una vieja». El letrado considera que «hay un complot para que no se sepa la verdad en este asunto».

A este respecto, alude a la existencia de «testigos que habían escuchado al sospechoso cuasi reconocer su participación».

El abogado denuncia que «el fiscal manipuló el caso para imputar a un inocente y encubrir al hijo de un guardia civil». «Mario no tiene nada que ver y está cumpliendo una condena por ‘mataviejas’, que eso es lo peor», espeta.

En opinión de Mazón, «le echaron el muerto a dos chavales que no tuvieron nada que ver» con el crimen de Dolores. De hecho, «Mario nunca estuvo en la casa».

En el caso de ‘Cayetano’, «cuando salió de la cárcel contó que lo habían chantajeado», dijo.

José Luis Mazón cree que la jueza de Totana rechaza reabrir la causa porque, siempre según su opinión, «también forma parte del complot», al igual que «los investigadores y el fiscal».

En estos momentos, apunta, «estamos esperando que la Audiencia Provincial de Murcia en verano resuelva si nos da esa medida», la de «comprobar si el ADN hallado en la víctima concuerda con el de nuestro sospechoso».

La familia de Mario ha instalado dos vallas, una junto a la Ciudad de la Justicia de Murcia y otra cerca de los juzgados de Totana.

La familia de Mario ha instalado dos vallas, una junto a la Ciudad de la Justicia de Murcia y otra cerca de los juzgados de Totana. / L. O.

El letrado, además, pone el acento en que los verdaderos asesinos actuaron «el 4 del 4 (por el mes de abril) del 14 (el año 2014)», secuencia numérica que se compone de «contraseñas».

La familia de Mario ha instalado dos vallas (una junto a la Ciudad de la Justicia de Murcia y otra cerca de los juzgados de Totana) con la idea de «remover el caso, a ver si damos con alguien que se atreva a echar para adelante y se tome el ADN a esas personas que tienen nombre, apellidos y dirección», dice Fernando Carrasco.

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