Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Tribunales

Ocho años de cárcel para un sexagenario por intentar matar a cuchilladas a un amigo de la infancia en Águilas: "Me robó"

El encausado afirma que sacó el arma blanca para defenderse y que "tuvo la mala fortuna de que él iba con mala leche, con tanto ímpetu, que se la clavó" varias veces

Una ambulancia entra en el recinto del Hospital Rafael Méndez, al que fue llevado el afectado.

Una ambulancia entra en el recinto del Hospital Rafael Méndez, al que fue llevado el afectado. / L.O.

Ana Lucas

Ana Lucas

Un hombre de 65 años de edad ha sido condenado a ocho años y medio de cárcel por intentar matar a cuchilladas en Águilas a un amigo suyo de la infancia, con el que jugaba en la playa y al que, décadas después, acusó de haberle robado unos días antes del apuñalamiento. Él alega que se defendió, pero la Audiencia Provincial no considera que así fuese.

Además de la pena de cárcel, el procesado ha de indemnizar a su víctima con 3.000 euros por los daños morales y con más de 20.000 por las lesiones físicas y secuelas que le produjo al auchillarlo. Cuando salga de prisión, tiene prohibido aproximarse a menos de 200 euros del afectado durante una década.

Tal y como se lee en el relato de hechos probados de la sentencia de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Murcia, a la que ha tenido acceso este diario, la tentativa de homicidio aconteció en marzo de 2020, días antes del confinamiento por la pandemia de coronavirus. El afectado llegó en coche, con dos hombres más, a casa del encausado, el cual salió a la puerta mientras ellos aparcaban el automóvil. Y cuando salió, lo hizo con un cuchillo de cocina.

"Ánimo de matar"

La víctima y uno de sus acompañantes "se acercaron al procesado e iniciaron una breve conversación o discusión, sacando en un momento dado el procesado un cuchillo que llevaba oculto; y, guiado por un ánimo de matar, o al menos, aceptando que ello pudiera suceder, le asestó varias puñaladas al varón en diversas partes del cuerpo, logrando este salir corriendo e introducirse en el interior del vehículo antes mencionado con la ayuda de las otras dos personas que le acompañaban, que le trasladaron al centro médico más próximo", detalla la resolución judicial.

El encausado narra que de noche, mientras él se encontraba ya detenido, "hasta siete personas acudieron a su casa con intención de matarle"

"El procesado asestó tales puñaladas en la zona del tórax, el abdomen y los miembros superiores derecho e izquierdo, causándole heridas que le provocaron un neumotórax abierto, rotura diafragmática y laceración hepática, heridas que, según el informe forense, le hubieran producido irrefutablemente la muerte de no haber recibido asistencia médica inmediata", apostilla la sentencia.

"Temí por mi vida"

En el juicio, el procesado explicó que había tenido un problema previo con su amigo, que le robó. Apuntó que conoce al hombre desde niños, cuando jugaban juntos en la playa, pero que, años después, las cosas habían cambiado, se había vuelto "una persona conflictiva" y que él temió por su vida.

El encausado afirmó que ese día su antiguo amigo fue a su casa "con cara de mala leche y los puños cerrados", y que intentó darle una paliza. Destacó que él sacó el cuchillo para defenderse y que lo colocó "como para pincharle", pero sin acercárselo, aunque tuvo la mala fortuna de que él iba con tanto ímpetu que se lo clavó". Y se la clavó más de una vez.

"Cuando salí corriendo, me siguió dando puñaladas en la espalda y en los brazos, sin motivo alguno", declara el afectado

"Tras clavarse el cuchillo, dio unos pasos hacia atrás, pero volvió a echarse hacia delante, clavándose nuevamente el cuchillo, mucho más allá de lo que el procesado pudo prever. Cuando se negó a la petición del hombre de que se subiera al vehículo para hablar, este salió corriendo, y el propio procesado pidió a los dos acompañantes que le llevaran al hospital, por temor a que le 'cargaran a él el muerto'; y llamó a la Policía, contándoles que la misma persona que con anterioridad había robado en su casa, en esta ocasión pretendía matarle", concreta la sentencia.

Contó también el hombre que esa misma noche, mientras él se encontraba ya detenido en dependencias policiales, "hasta siete personas acudieron a su casa con intención de matarle".

La víctima, por su parte, relató que ese día fueron "a hacer tratos", negocios, sobre la compra de una vivienda, y que, al darle la mano a su amigo, él sacó un cuchillo y le pinchó en el abdomen y en el pulmón derecho.

"Cuando salí corriendo, me siguió dando puñaladas en la espalda y en los brazos, sin motivo alguno, pues no existía conflicto previo", aseveró, para remarca que no recuerda más nada: se despertó en el Rafael Méndez. Sostiene que él nunca robó a su amigo ni ese día le atacó ni amenazó.

"No es proporcional"

Al dictar sentencia, la Audiencia subraya que "no existió una agresión ilegítima previa, y tampoco se puede afirmar en consecuencia la proporcionalidad del medio empleado con la agresión supuesta que el perjudicado pudiera pretender. Menos aún un robo sucedido días antes puede tener la consideración de tal, pues en tal caso estaríamos más bien ante una posterior venganza".

"La alegación del procesado en relación al miedo de que su vida corriera peligro no se compadece en absoluto con la declaración coincidente de todos los testigos que han depuesto que acudieron al domicilio del procesado para negociar la compra de la vivienda, y que este salió a recibirles y hablar con ellos, portando ya un cuchillo consigo, pues lo sacó de debajo de su ropa", significa el tribunal, que condena al vecino por un delito de homicidio en grado de tentativa.

Se da la circunstancia de que el hombre tenía antecedentes por lo mismo: fue condenado en sentencia firme en febrero de 2025 a nueve años de cárcel por otra tentativa homicidio.

Tracking Pixel Contents