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Violencia sexual

Admite que violó a la cuidadora de su padre en su casa de Abanilla: el exnovio de la mujer la salvó

El agresor sexual, de 51 años, es condenado a cinco años de cárcel y el tribunal ordena que no se le suspenda la pena e ingrese en prisión

Manifestación en Murcia para clamar por los derechos de las mujeres y el fin de la violencia machista y las violaciones.

Manifestación en Murcia para clamar por los derechos de las mujeres y el fin de la violencia machista y las violaciones. / JUAN CARLOS CAVAL

Ana Lucas

Ana Lucas

Un hombre nacido hace 51 años en Abanilla ha sido condenado tras admitir en sede judicial que violó a la mujer que cuidaba a su padre. La agresión sexual tuvo lugar en noviembre del año 2020 en una vivienda de la población de Barinas, en el municipio de la citada Comarca Oriental.

Tal y como se lee en el relato de hechos probados de la sentencia de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Murcia, a la que ha tenido acceso este diario, eran las once y media de la noche cuando el sujeto comenzó a increpar a la mujer: ella estaba en su habitación y él empezó a mandarle mensajes (por la aplicación WhatsApp) en los que le sugería que fuesen de fiesta.

Cuando la cuidadora salió al comedor del domicilio (lo hizo en bata y ropa interior, al ser de noche), el individuo arremetió contra ella. «Le cogió los brazos y la acostó en el sofá de forma agresiva, utilizando la fuerza física, mientras ella intentaba zafarse», detalla la resolución judicial, que apunta que el encausado logró desnudar a su víctima y desnudarse él. La violó.

La víctima consiguió encerrarse con llave en su cuarto y desde ahí llamar a su ex, que avisó a la Guardia Civil

La mujer «se resistía, quitándole las manos y empujando, pero el procesado ejercía más fuerza que ella», apunta el documento de la Audiencia, que concreta que, cuando trató de violarla de nuevo, la víctima logró huir hasta su cuarto y cerrar la puerta con llave por dentro, para evitar que su atacante entrase. Desde la habitación, la mujer llamó a su expareja para pedirle ayuda. El hombre se la prestó: acudió a la Guardia Civil y los agentes se personaron en la vivienda. Así la mujer pudo ponerse a salvo.

Un lustro después, se fijó la vista en el Palacio de Justicia de Murcia. Puesto que las partes personadas (Ministerio Público, acusación particular y defensa) llegaron a un acuerdo, no hubo juicio como tal, sino que el proceso se saldó con una conformidad en virtud de la cual el agresor admitía lo que hizo y veía reducida su pena. La sentencia se dictó de viva voz y se declaró firme.

El abanillero fue condenado, como autor de un delito de violación, a una pena de cinco años entre rejas. Además, ha de entrar en prisión: el tribunal ordena que el hombre ingrese en un centro penitenciario «de forma inmediata», refleja la sentencia.

Alejamiento e indemnización

Cuando salga de la penitenciaría, no podrá acercarse a menos de 500 metros de la mujer, ni comunicarse con ella por medio alguno, durante ocho años. Además, ha de indemnizar a su víctima con 10.000 euros por daños morales. Este dinero podrá ir abonándolo en cuotas mensuales, de 200 euros cada una.

En esos ocho años (en los que cuales permanecerá en régimen de libertad vigilada), el individuo tiene prohibido vivir e incluso entrar en el municipio de la mujer, una pequeña localidad ubicada en la Vega Media.

La resolución también obliga al hombre a «comunicar inmediatamente, en el plazo máximo y por el medio que el tribunal señale a tal efecto, cada cambio del lugar de residencia o del lugar o puesto de trabajo del procesado».

Asimismo, se establece la «obligación de participar en programas de educación sexual». Y ha de hacerse cargo de las costas del procedimiento, incluso de las de la acusación particular.

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