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Investigación

Una enfermera del cirujano detenido por violar a una paciente vio "movimientos extraños" en otras operaciones

La profesional sanitaria declara que el médico sospechoso de violar a una paciente sedada cambiaba la orientación de la camilla siempre

Analizan la basura del quirófano y la malla de compresión de la víctima en busca de restos biológicos

Sanitarios en un quirófano.

Sanitarios en un quirófano. / L.O.

Ana Lucas

Ana Lucas

Una de las enfermeras que operó con el cirujano detenido por violar a una paciente sedada declaró que en otras ocasiones había visto «movimientos extraños» en quirófano por parte de este doctor, indican fuentes judiciales y sanitarias.

La profesional sanitaria admitió que se había llegado a habituar a este tipo de actitudes y que, hasta el día de los hechos que se investigan, no consideró que fuese algo delictivo.

"Su deseo es que se acreditase que no hubiese habido ninguna violación", dice el abogado de la víctima

Apuntó, además, que el doctor tenía la costumbre de cambiar siempre la orientación de la camilla cuando iba a hacer, como a la víctima, una liposucción en las piernas. Ponía la citada camilla, detalló, de tal modo que el resto de sanitarios presentes en el quirófano no la veían bien. Eso no lo hacían otros doctores, aseguró.

La víctima, "en shock"

Por su parte, Raúl Pardo-Geijo, abogado que defiende los intereses de la víctima, explicó a La Opinión que la mujer continúa «en shock» y «lo que realmente quiere es que esto no hubiera ocurrido». «Su deseo es que se acreditase que no hubiese habido ninguna violación», manifestó el penalista.

El letrado subrayó que la mujer «está sufriendo». «Ella no es consciente de nada de lo que ha pasado», insistió, para detallar que «ella tiene unas mallas (tras la operación) y es el único sitio en el que pueden quedar fluidos». Se refiere a unas mallas de compresión que se ponen después de someterse a una intervención así.

Buscan restos biológicos

«No se las ha quitado y es el único sitio donde puede quedar un resto biológico», apuntó Pardo-Geijo, que confirmó que la Policía «recogerá esas mallas y analizará los restos de carácter biológico que pueda haber de este sujeto».

Detalló que «las enfermeras cogieron el cubo de la basura en el que el cirujano iba tirando gasas y se lo llevaron a la Policía», a fin de tratar de confirmar si había algún restos biológico que pudiera incriminar al facultativo.

A raíz de trascender el asunto, adelantado en exclusiva por La Opinión, otras tres mujeres se personaron en dependencias policiales, para explicar sus casos.

Las denunciantes coinciden en que su principal temor es que en su momento fuesen también víctimas y nunca lo sepan.

Los investigadores esperan que no sean las únicas: que más antiguas pacientes de este doctor aporten su testimonio. Sin embargo, tanto ellas como fuentes judiciales aluden a lo complicado que es demostrar que en algún momento pudo llegar a pasar algo.

Las mismas fuentes significan que ya es complicado, en muchas ocasiones, probar una agresión sexual, dado que se trata de un delito que acontece en la intimidad, sin testigos ni cámaras; en este caso, además, las hipotéticas víctimas se encontrarían bajo los efectos de la anestesia, por lo que no pueden recordar nada.

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