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Social

El buen tiempo dispara la llegada de migrantes en diciembre: por qué se espera que siga el goteo de pateras en la Región

Las mafias aprovechan las bondades climáticas para fletar más barcazas con destino a Europa, en concreto a la zona levantina

Imagen de archivo de una patera.

Imagen de archivo de una patera. / SALVAMENTO MARÍTIMO - ARCHIVO

Ana Lucas

Ana Lucas

Como es habitual, con la llegada del buen tiempo se dispara la llegada de migrantes en patera al litoral de la Región. Al menos media docena de pateras que llevaban a bordo a un total de 52 personas arribaban en la tarde de este martes y la mañana de este miércoles al muelle de Santa Lucía, en Cartagena, indicaron fuentes policiales. La Delegación del Gobierno en Murcia confirmó la llegada de 41 personas, las que desembarcaron a lo largo del martes.

Las mafias aprovechan las bondades climáticas (presentes en la Comunidad murciana, pese a ser diciembre) para fletar más barcazas con destino a Europa, en concreto a la zona levantina.

Y se aguardan más todavía. Una climatología primaveral causa, cada año, el repunte del número de embarcaciones con inmigrantes. De ahí que abunden, generalmente, durante los meses de mayo a septiembre.

Normalmente, la mayoría de las llegadas se registran entre el quinto y el noveno mes, pero el calor ya a punto de llegar el invierno alarga la temporada de travesías, detallan agentes destinados en la Comunidad.

Fuentes policiales confirman que se esperan días de mucha intensidad en la denominada ruta argelina debido a la previsión del buen estado de la mar.  La gran mayoría de travesías desde Argelia hasta la Región se producen en los meses de verano y después se reducen drásticamente, al llegar el frío y el clima otoñal. El caso es que el tiempo de este mes de diciembre no es precisamente invernal, lo que hace que las salidas hacia la península se mantengan en fechas donde (en teoría) no debería llegar ninguna embarcación.

Los peligros de la ruta

Esta ruta, la argelina, nació tras la militarización de la del Estrecho, con patrullas tanto en la parte marroquí como en la española que ponían trabas a los pateristas.

Tiene aspectos negativos y más riesgos. Las travesías realizadas desde las costas argelinas hasta las españolas abarcan una distancia mínima de 160 kilómetros, lo que da lugar, en algunos puntos de la ruta, a que la embarcación se vea en alta mar en pleno tráfico de buques mercantes, a su suerte, sin refugio ni protección.

Según remarcó hace unos años una investigación de la Guardia Civil, el Mediterráneo "es un mar cerrado donde el estado de la mar cambia bruscamente" y es aún más peligroso en caso de sobrecargar las embarcaciones con más personas de las reglamentarias, como ocurre en la mayoría de las pateras.

Más naufragios

La consecuencia de todo esto, según alerta la Benemérita, es la aparición, cada vez más habitual, de naufragios en los que mueren migrantes que tratan de alcanzar la costa y cuyos cuerpos no son recuperados hasta varios días después de conocer su desaparición.

A mediados del mes de noviembre, una embarcación que llevaba a bordo a un migrante muerto, junto con 17 supervivientes más, dos de ellos menores, desembarcaba en la misma dársena de Cartagena. El difunto era un joven de 28 años de edad y origen argelino.

Al CATE

Todos los migrantes que llegan por mar a la Región son, por protocolo, llevados al Centro de Atención Temporal a Extranjeros (CATE). Dado que no han cometido delito alguno (solo han entrado en España de forma irregular, lo que sería una falta administrativa), a las 72 horas de llegar los migrantes pueden quedar libres.

Es en ese momento cuando se les expone que pueden formar parte del programa de acogida del Ministerio de Migraciones, algo que muchos aceptan. Los que no, quedan en libertad y les pierde la pista. Muchos de ellos manifiestan su intención de continuar su migración hasta Francia, donde tienen allegados y parientes.

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