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Asesinatos

Asesinados a golpes, desmembrados y enterrados en un huerto de Murcia: así fue el crimen de los holandeses que rememora Carles Porta en Movistar+

La plataforma estrena este jueves 'Missing in Murcia', una historia, dirigida por el conocido periodista catalán, en la que hablan policías jueces, fiscales, forenses, periodistas y hasta Evedasto Lifante

La Policía Científica, en el huerto de Alquerías la noche que se hallaron los cuerpos de los holandeses.

La Policía Científica, en el huerto de Alquerías la noche que se hallaron los cuerpos de los holandeses. / Gloria Nicolás

Ana Lucas

Ana Lucas

Fueron asesinados a golpes, desmembrados y enterrados en un huerto de Alquerías. Es posiblemente el crimen más mediático que se recuerda de los acontecidos en la Región de Murcia desde que, allá por 2002, una mujer, Paquita, matase a sus dos hijos en Santomera. El caso de los holandeses -primero su desaparición, el posterior hallazgo de los cuerpos y el arresto de los sospechosos- generó una enorme expectación mediática y social, tanto a nivel regional como nacional e internacional. Ahora, el conocido periodista Carles Porta estrena este jueves, 13 de noviembre, en Movistar+ un trabajo titulado 'Missing in Murcia', en el cual se rememora el caso de un doble asesinato: el de Ingrid Visser, jugadora de voleibol, y su pareja, Lodewijk Severein.

Movistar Plus+ estrena este jueves una historia, dirigida por el conocido periodista catalán, en la que hablan policías, jueces, fiscales, forenses, periodistas y hasta Evedasto Lifante, el que era dueño del club de voley en el que jugaba Ingrid Visser. Este empresario llegó a ser sospechoso en el doble crimen, pero luego exonerado. Escuchar su voz delante de la cámara es uno de los ganchos de los dos episodios de este 'true crime'.

Viaje a Murcia

La trama arranca cuando la pareja llega a Murcia, en un vuelo procedente de Países Bajos, por un motivo de peso: ella se sometió a un tratamiento de fertilidad cuando vivía en la Región, cree estar embarazada y tiene una cita médica para corroborarlo. Aparte, su novio tiene entre manos negocios con responsables del Club Voleibol Murcia 2002, donde antaño jugó Visser. Que sus familiares de ambos supieran de la existencia de esos negocios fue clave para encontrarlos.

Los forenses afirman que los holandeses no pudieron defenderse

Banquillo de los acusados, con Cuenca a la cabeza, del crimen de los holandeses. / L. O.

Se les perdió la pista. Sus parientes se percataron de que algo iba mal cuando no cogieron el vuelo de vuelta a casa. Empezó la búsqueda. Los familiares se trasladaron a Murcia (la pareja se había alojado en un hotel del centro) y empezaron a buscar: pusieron carteles en la calle, dieron una rueda de prensa, acudieron a la Policía. Los investigadores supieron pronto de qué hilo tenían que tirar: el de esos negocios al parecer algo extraños con los responsables del club. Los parientes tenían un nombre: Lorente.

Ese 'Lorente' resultó ser Juan Cuenca Lorente, en tiempos gerente del equipo y, tal y como descubriría la Policía Nacional (y acabaría admitiendo él mismo en el juicio), cerebro del doble asesinato. El 'true crime' de Porta va desgranando los pasos que dan los investigadores: desde la visualización de las cámaras de seguridad de la zona en la que se pierde el rastro de la pareja hasta el testimonio de una mujer, Rosa, que será clave en la resolución del rompecabezas que los agentes llevaban entre manos.

Sepultados entre limoneros

El trabajo de Porta desgrana qué pasó para desembocar en el arresto de Cuenca y el descubrimiento de los cadáveres de la pareja en el huerto de un amigo suyo, Serafín de Alba. Un lugar apartado de Alquerías, sembrado de limoneros, en el cual, según se probaría luego en el juicio, y se explica en el documental, dos individuos, Constantin Stan y Valentín Ion, los enterraron.

La pareja de holandeses, en la fotografía que difundió su familia para tratar de hallarlos cuando desaparecieron en mayo de 2013.

La pareja de holandeses, en la fotografía que difundió su familia para tratar de hallarlos cuando desaparecieron en mayo de 2013. / L. O.

Stan e Ion son los dos ciudadanos de origen rumano a los que contrató Juan Cuenca, y que fueron con él a la casa rural de El Fenazar, en Molina de Segura, donde encontraron la muerte los holandeses. Allí llegaron porque los llevó en su coche la propia Rosa, que trabajaba entonces para Cuenca. Cuando lo hizo (no tenía conocimiento alguno de que en esa casa iba a producirse un asesinato), Rosa llevó a sus hijas en el automóvil. Las menores jugaban con Visser en la parte trasera del turismo, se recuerda en los capítulos.

Lo que pasó en esa casa (la Casa Colorá, se llamaba) fue de una brutalidad extrema. La Fiscalía explicaría luego, en su escrito de acusación del caso, que las agresiones se produjeron "sin que las víctimas tuvieran en ningún momento una posibilidad de defensa, por lo sorpresivo del ataque y las circunstancias del lugar en el que se produjo, aprovechándose de esta situación de indefensión".

El juicio

Fue en 2016 cuando la Audiencia Provincial de Murcia, conforme al veredicto del jurado, condenaba a Valentín Ion a 34 años de cárcel, los mismos que le caían a Juan Cuenca. En su declaración en el juicio, Ion dijo que él solo mató a golpes a los dos holandeses durante un enfrentamiento ocurrido en la casa rural que había sido alquilada por Cuenca.

En concreto, relató que cometió el doble asesinato a puñetazos, patadas y valiéndose de un cenicero y de un jarrón que había en la casa rural de Molina de Segura donde acontecieron los hechos.

Una vez que confirmó que tanto Visser como su pareja estaban muertos, el rumano explicó que también fue él quien se encargó de desmembrar sus cuerpos con una motosierra y con el hacha que le había proporcionado el mismo Cuenca.

Un sospechoso que se libró

Se sentaba también en el banquillo Constantin Stan, pero el jurado popular lo exoneró, pues solo consideró probada su participación en el descuartizamiento y enterramiento de los cuerpos. Este hombre fue condenado a la pena de prisión de cinco meses por un delito de encubrimiento

Dos testigos dicen que vieron vivos a los holandeses un día después de que los matasen

Imagen de Visser y su pareja. / L. O.

Ion, en su declaración en el juicio, exoneró a Stan: aseguró que, mientras él asesinaba a los dos holandeses, su compatriota se encontraba en la planta superior de la casa rural y no tuvo conocimiento de lo que ocurría.

El condenado Ion cumplía condena en Campos del Río, pero unos días antes del deceso la Junta de Tratamiento Penitenciario del penal acordó su excarcelación porque sufría cáncer y la enfermedad estaba muy avanzada. El sexagenario salió de la cárcel y murió.

Tras 'Missing in Murcia', una semana después se podrá ver en la misma plataforma 'Muerte en el hotel', sobre la muerte de un empresario estadounidense en Madrid, mientras que el 27 de noviembre llegará a la plataforma 'Crimen por encargo' sobre el caso de una joven atrapada en una relación obsesiva que acabó en crimen.

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