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Tribunales

Apelación del crimen de la gasolinera de Lorca: los dos hermanos condenados alegan "miedo insuperable" e insisten en que iban drogados

Los dos adultos que acompañaban al menor que acuchilló hasta la muerte a un hombre en mayo de 2023 en una estación de servicio intentan revertir su sentencia de 12 años de cárcel 

Los dos hermanos condenados por el crimen de la gasolinera de Lorca, este martes en el banquillo de la Audiencia Provincial de Murcia.

Los dos hermanos condenados por el crimen de la gasolinera de Lorca, este martes en el banquillo de la Audiencia Provincial de Murcia. / Juan Carlos Caval

Ana Lucas

Ana Lucas

A Silvestre lo mató un menor de edad, un chico de 15 años, el cual, en su juicio, confesó lo que hizo: admitió que "pinchó" a su víctima mientras dos adultos que iban con él le pegaban. Le pinchó y acabó con su vida. Fue condenado a cuatro años de internamiento en régimen cerrado, seguidos de dos de libertad vigilada. El de Silvestre, que tenía 47 años cuando expiró, fue el primer asesinato del año 2023 en la Región: el conocido como crimen de la gasolinera de Lorca.

Los dos sujetos que iban con el adolescente, españoles y hermanos entre sí, fueron condenados el pasado verano a pasar una docena de años en prisión por homicidio. Los componentes del jurado popular no se tragaron entonces su versión de que pensaba que el menor solo estaba dando puñetazos a Silvestre, cuando lo estaba apuñalando. Este martes, el Palacio de Justicia, sede de la Audiencia Provincial, era escenario de la vista de apelación. En la cual los dos hermanos volvían a sentarse en el banquillo, para tratar de revertir su sentencia. Sus argumentos: sufrieron “miedo insuperable” y estaban bajo los efectos de las drogas.

Los trasladaron desde la cárcel donde están cumpliendo condena. Al ser audiencia pública, la sala se llenó de allegados de los hermanos, que así podían verlos, aunque fuese desde lejos, fuera del penal. Aunque no hubo interacción entre reos y familiares.

"Golpes de menor entidad"

La abogada de los ya condenados, Aída Pérez Aguilar, insistió, en su turno de palabra, en que los adultos no sabían que el menor portaba una navaja. “En ningún momento la calificación jurídica de los hechos probados podría ser de un homicidio”, subrayó la letrada, que admitió que sus clientes sí golpearon a Silvestre (las cámaras lo captaron), pero fueron “golpes de menor entidad”. Consideró, por tanto, que podrían ser condenados por un delito de lesiones, porque el autor del crimen es el menor.

La defensora de los hermanos indica que la víctima "portaba un bastón-estoque, un arma prohibida y mortal que podía causar la muerte de una persona"

Asimismo, Pérez Aguilar precisó que los adultos iban ebrios y drogados en el momento del crimen y, pese a ello, la circunstancia no se tuvo en cuenta como atenuante a la hora de dictar sentencia. Y recordó que “Silvestre portaba un bastón-estoque, un arma prohibida y mortal que podía causar la muerte de una persona”. “El conocimiento de la existencia del arma fue lo que hizo que los acusados arremetieran contra Silvestre, siempre golpes de menor entidad, como refirió la forense”.

"Sin titubeos"

La fiscal, por su parte, se opuso al recurso y pidió que la sentencia se quede como está. Aunque los adultos no mataron a nadie directamente, no clavaron el cuchillo en el corazón, la Fiscalía tiene claro que, si no llegan a estar ahí, y a actuar como actuaron, no se habría materializado el crimen.

Los hermanos con su abogada, Aída Pérez Aguilar, que toma la palabra en la vista de apelación.

Los hermanos con su abogada, Aída Pérez Aguilar, que toma la palabra en la vista de apelación. / Juan Carlos Caval

La acusación particular, ejercida por Dulce Libertad Sandoval, adoptó la misma postura que el Ministerio Publicó. Subrayó que hay imágenes, grabaciones, que muestran que los adultos actuaban “sin titubeos” y que “no puede haber un miedo insuperable por un arma si esa arma la tienen ellos desde el comienzo de la acción”.

Se les concedió a los individuos la opción de ejercer su derecho a la última palabra, pero ninguno de ellos lo quiso. Permanecieron en silencio mientras los policías nacionales que los custodiaban los volvieron a esposar, para trasladarlos de nuevo a la cárcel.

Ahora será el turno del tribunal de la Audiencia Provincial, compuesto por tres magistrados. El pleito queda visto para sentencia y en menos de media hora se levantó la sesión.

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