Delincuencia
Pobreza, exclusión y hasta quien delinque "para no sentirse excluido": así se crean los suburbios de la Región
Expertos apuntan a que la escasez, una familia desestructurada y hasta la asimilación dan lugar a que surjan en las ciudades zonas aisladas y conflictivas como Las 600

Una mujer observa desde su casa el despliegue policial en una redada en el Espíritu Santo de Espinardo en 2021. / Israel Sánchez
«La criminología debe incidir en el medio físico en el que se ha producido un determinado hecho delictivo. En este sentido, no se puede dejar de lado la existencia de determinados emplazamientos que presentan una mayor incidencia criminal». Lo afirma Alberto Pintado, vicedecano de Criminología de la Universidad de Murcia (UMU), en declaraciones a este diario, preguntado por los barrios ‘sin ley’ de la Región.
Desde su punto de vista, «el contacto entre iguales origina que, aquellas personas que, en un principio, no tenían intención de realizar una determinada acción, puedan llegar a cometer tales actos, simplemente por el hecho de no sentirse excluidos dentro de un determinado ambiente».

Alberto Pintado, vicedecano de Criminología de la Universidad de Murcia (UMU). / La Opinión
Pintado destaca que «la teoría del aprendizaje social nos dice que, a través de un proceso de interacción o comunicación, el comportamiento delictivo se aprende del mismo modo que otras conductas licitas en su relación con personas y grupos. El individuo, de esta manera, aprende no solo la conducta delictiva, sino, también, las técnicas de comisión del delito».
«Por otro lado, los factores relacionados con la socialización (familia desestructurada, deficiente escolarización o el tener amigos delincuentes) y con la economía (pobreza o riqueza), unidos a lo ya mencionado, pueden servir como factor desencadenante de entornos criminógenos», dice.
"No se debe caer en la generalización y el estigma por raza o etnia: generalizar es estar equivocados"
En la misma línea se expresa Rocío Arregui, abogada, doctora en Derecho y profesora asociada de Derecho Penal en la UMU, al explica que «es cierto que en ocasiones encontramos una tendencia a la imitación de conductas delictivas por determinados sujetos, y cierta correlación con determinadas zonas, barrios, o colectivos, pero no se debe caer en la generalización y el estigma, puesto que estaríamos presuponiendo una peligrosidad en sujetos que no tienen necesariamente que cometer delitos por el mero hecho de residir en una u otra zona o de pertenecer a determinada raza o etnia: si actuamos generalizando estaríamos equivocándonos».
"No basta con policías"
La experta dice que «sí es destacable que estas personas pueden verse influidas por determinados factores criminológicos, como es la escasa formación y el desempleo y la pobreza que a veces puede conllevar dicha falta de estudios, así como la relativización del delito en sí, precisamente por esa generalizacion de conductas antisociales o incluso delictivas que provoca que acaben viéndolas como algo normal o incluso necesario para conseguir sus objetivos vitales».
«Hasta tal punto se observa correlación entre determinados factores y comisión de delitos que, en los menores de edad (que ya hayan cumplido catorce años) que delinquen sí está previsto por ley que se realice un informe que tenga en cuenta todos estos factores (nivel de estudios,residencia, trabajos de los padres, aspectos económicos de la familia,...) para intentar entender si han influido en la conducta delictiva e imponer una medida educativa lo más eficaz posible», resalta.
Víctor Javier Navarro, policía local y criminólogo, apostilla que «la vulnerabilidad de estos barrios es latente si existen carencias básicas que garanticen prosperidad desde el punto de vista laboral, social y familiar», por lo que apuesta por «estudios para identificar los factores que hacen mas vulnerable un vecindario».

San José Obrero, en Alcantarilla, la conocida como 'ciudad sin ley'. / La Opinión
A este respecto, pone el acento en «situaciones como la presencia de vehículos abandonados, infraestructuras deterioradas, calles sucias o abandono en la inversión servicios que hacen que afloren conductas como la prostitución, el consumo de droga o la venta ilegal de objetos, llevando consigo a un efecto de abandono». A su juicio, no basta con «presencia policial», sino que hay que abordar la «prevención situacional».
Desde Jupol, sindicato mayoritario en la Policía Nacional, apuntan que los agentes que se adentran en estos suburbios del delito «se enfrentan a violencia de tipo verbal y agresiones físicas».
En estos barrios, detallan los policías, «suele residir población con alto riesgo de exclusión social y son el lugar habitual donde recalan muchos de los objetos robados en otras partes de la ciudad». Además, cada vez ven más «peleas entre bandas».
«Desde Jupol Murcia entendemos que nuestra prioridad en estos casos es reclamar y denunciar la falta de seguridad a la que se pueden enfrentar los policías: falta de chalecos antibalas y antitrauma, cascos, o que haya suficientes efectivos a diario en estas barriadas», subrayan.
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