Testimonio

La pesadilla de Ainhoa, de Cartagena, tras una cirugía de aumento de pecho: "Casi me desangro y estuve 20 días con diálisis"

La mujer, de 27 años, se operó en un quirófano alquilado del mismo hospital, el Virgen de la Caridad, donde fue intervenida Sara Gómez, la mujer que murió en 2022 tras someterse a una lipoescultura

"Dijeron a mis padres y a mi marido que me quedaban horas de vida"

Ainhoa Sánchez, durante su estancia en el hospital, en una foto facilitada por la mujer.

Ainhoa Sánchez, durante su estancia en el hospital, en una foto facilitada por la mujer. / La Opinión

Ana Lucas

Ana Lucas

«Yo estaba muerta: salieron a decir a mis padres y a mi marido que me quedaban horas de vida». Así se expresa Ainhoa Sánchez, vecina de Cartagena de 27 años de edad, que sigue sufriendo las secuelas de la intervención de cirugía estética a la que se sometió en febrero. Quería aumentarse el pecho y acabó en la UCI.

Sánchez se operó en un quirófano alquilado del mismo hospital, el Virgen de la Caridad de Cartagena, donde fue intervenida Sara Gómez, la mujer que murió en 2022 tras someterse a una lipoescultura. Su caso está ahora mismo judicializado.

El cirujano de Sánchez, un médico «muy conocido» en Cartagena. «Me operé 1 de febrero y se suponía que había salido todo bien, pero por la tarde empecé a encontrarme muy mal: no orinaba», manifiesta la afectada, que rememora que «a lo largo de la tarde empecé a vomitar, y me dijeron que estaba expulsando anestesia». 

"Me abandonaron"

Además, comenzó a «echar un olor muy fuerte», a la par que «me estaba poniendo súper hinchada, no podía mover brazos o piernas».

«Me levanté y empecé a sangrar por mis partes, entonces las enfermeras avisaron a mi cirujano y no apareció por ahí. Insistimos en que fuera un médico a verme, y por la noche subió uno», prosigue la mujer, a lo que añade que en el Virgen de la Caridad «me dijeron que a ver cómo pasaba la noche, que, si al día siguiente seguía igual, me trasladarían».

La mujer, cuando estaba ingresada en el hospital.

La mujer, cuando estaba ingresada en el hospital. / La Opinión

«Me abandonaron», tiene claro Sánchez, que pasó «toda la noche vomitando y sangrando», mientras que los sanitarios del Virgen de la Caridad «lo único que hacían era ponerme sueros». Dado que no mejoraba, «al día siguiente me trasladaron al Santa Lucía», donde «me metieron a la UCI».

Cuatro bolsas de sangre

La joven había sufrido «un fracaso renal, se me habían paralizado los riñones y los pulmones». Llegaron a poner «cuatro bolsas de sangre» para salvarla. Pasó en Cuidados Intensivos ocho días y «he estado con diálisis 20 días».

Cuando la llevaron a planta, recibió la visita de su cirujano. «Yo necesitaba una explicación, pero no tenía sentido: él dice que su cirugía está bien hecha y no entiende por qué ha pasado esto», destaca la paciente, que apunta que el médico se ampara en que «había más gente» en aquel quirófano alquilado

5.700 euros

Sánchez abonó por su operación un total de 5.700 euros. El dinero incluía el alquiler del quirófano. La joven hace público su testimonio para ver «si se puede ayudar a la gente, para dar una poco de voz a todo esto».

Este diario se puso en contacto con el departamento de comunicación del Virgen de la Caridad, para preguntar por este asunto, y desde el hospital indicaron que no hay ninguna queja al respecto y que no les consta que la paciente pusiese reclamación al centro. Apuntaron que se trata de un médico externo que no pertenece a la plantilla, que se limitó a alquilas las instalaciones y asume la responsabilidad.