Investigación

El sospechoso del crimen de Monteagudo cree que una huella de sangre lo exculpará

José Antonio H.G., que se encuentra en prisión provisional acusado de degollar a su camello, sostiene que la prueba de ADN apuntará al verdadero asesino 

Tres miembros de la Guardia Civil, en la puerta de la vivienda de La Cueva de Monteagudo, la noche en la que se encontró el cuerpo de Lorenzo.

Tres miembros de la Guardia Civil, en la puerta de la vivienda de La Cueva de Monteagudo, la noche en la que se encontró el cuerpo de Lorenzo. / JUAN CARLOS CAVAL

Ana Lucas

Ana Lucas

José Antonio H.G., el hombre que se encuentra en prisión provisional por su presunta implicación en el asesinato de un hombre en Monteagudo en enero, tiene claro que las pruebas demostrarán su inocencia. En concreto, el sospechoso está a la espera del resultado del análisis de una mancha de sangre que se halló en la puerta de la vivienda de Lorenzo A. M., de 62 años, el vecino que fue decapitado.

Miembros de la Científica recogieron aquella noche numerosos vestigios. En el exterior del domicilio, un bajo, había gotas de sangre. Tal y como estaban dispuestas, los investigadores pronto elucubraron que esa sangre podría pertenecer al autor del crimen, que probablemente dejó el reguero tras de sí al salir de la casa y huir.

Un investigador de la Policía Científica recoge vestigios cerca de la casa de Lorenzo la noche del crimen de Monteagudo.

Un investigador de la Policía Científica recoge vestigios cerca de la casa de Lorenzo la noche del crimen de Monteagudo. / Juan Carlos Caval

De este modo, los especialistas movilizados al lugar tomaron muestras y las llevaron al laboratorio. Lo que ocurre es que el análisis del ADN tarda bastante: semanas, incluso meses, dado que no se lleva a cabo en la Región de Murcia. Según confirman desde la Guardia Civil, cuerpo encargado de este caso, las pruebas se llevan a cabo en dependencias ubicadas en Madrid o en Valencia. Instalaciones en las cuales suelen haber lista de espera, debido al gran volumen de trabajo que tienen

Fermín Guerrero, abogado que defiende los intereses de José Antonio H.G., tiene previsto personarse la semana que viene en el juzgado que lleva el caso. El letrado espera que, si los análisis confirman que se trata de un resto biológico de otra persona, su cliente pueda ser puesto en libertad, continúe o no en calidad de investigado en la causa.

Fue a comprar droga

El sospechoso, murciano de 44 años de edad, fue arrestado al mes siguiente del crimen en su domicilio de la localidad de Casillas, en Murcia. Desde un principio insistió en que él no había matado a Lorenzo, aunque sí admitió que lo había visto aquel día, dado que había ido a su casa a comprarle droga.

A José Antonio lo acusan, ha remarcado siempre su defensa, porque testigos dijeron que había una deuda de droga (por cien gramos de cocaína) entre él y Loren zo, y porque otros vecinos afirman que lo vieron en bici por las inmediaciones de la vivienda el mismo día del crimen. Él reconoce que estuvo, pero remarca que ni lo mató ni estaba delante cuando se produjo el asesinato

Mientras llega el resultado del análisis (el crimen se cometió el 12 de enero, hace más de cinco meses) José Antonio H.G. permanece en el penal de Sangonera, donde suelen ingresar los presos de preventiva. Se encuentra nervioso y afectado por dolencias de salud, ya que tiene un problema de azúcar. 

Segundo detenido

Los investigadores del Instituto Armado llegaron a efectuar una segunda detención en el marco de las pesquisas: se arrestó a un hombre que iba a entrar a vivir en la casa en la que estaba Lorenzo de alquiler. Tras ser interrogado, fue puesto en libertad. El dueño del bajo de la La Cueva de Monteagudo donde fue descubierto el cadáver no ha sido investigado en ningún momento.

El hallazgo se producía sobre las nueve menos diez de la noche. Un varón alertaba: había encontrado a su amigo muerto en su domicilio, con el cuello cortado. Según aseguró el testigo, el cadáver estaba en el salón del domicilio, donde había mucha sangre.

Los investigadores comenzaron a trabajar con la teoría de que la víctima conocía a sus asesinos, puesto que la entrada a la casa no estaba forzada. Afirmaron los allegados que nadie más tenía llave, por lo que sospecharon que el vecino habría abierto la puerta a alguien que le daba confianza.

Ya lo quisieron matar

Se da la circunstancia de que no era el primer episodio violento que sufría el vecino, que aseguró en 2017 que ya habían intentado matarlo. Entonces, contó a La Opinión, una bala le entró por la parte derecha del cuello y le salió por el tórax tras rozarle un pulmón.

El día que quisieron acabar con su vida, Lorenzo dijo que tenía más de mil euros en efectivo en casa (de la venta de una grúa, según él), que llamaron dos tipos al timbre de su casa preguntándo por un amigo en común y eso le hizo sospechar.