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Caso Abierto - La Opinión de Murcia

Investigación

El acusado de violar y asesinar a su tía octogenaria en Abarán se defiende: su wifi y un ADN desconocido, sus bazas

Joaquín G. V., que se sienta en el banquillo el jueves y para quien el fiscal pide prisión permanente revisable, asegura que el día del crimen fichó en su trabajo y, al salir, su teléfono se conectó a la red inalámbrica de su casa hasta pasada la medianoche

Combo de imágenes que muestra al sospechoso, Joaquín, y a la víctima, Maruja. R.D.C.

Joaquín G. V., el acusado de matar a su octogenaria tía abuela, Maruja, en su domicilio de Abarán en abril de hace tres años, está en libertad con cargos y la semana que viene se sentará en el banquillo de la Audiencia Provincial de Murcia. El fiscal pide para él la pena máxima que hay en España: la prisión permanente revisable. Es la primera vez que en la comunidad murciana se solicita esta pena. Sin embargo, su abogado, el conocido penalista Pablo Martínez, no solo confía en la inocencia de su cliente, sino que asegura que hay pruebas de que no pudo cometer el crimen.  

El procesado, que salió de la cárcel hace unos meses tras depositar una fianza de 6.000 euros, se sentará en el banquillo el día 12 de este mes, acusado de acuchillar hasta la muerte a Maruja en un crimen en el que la Fiscalía ve un móvil sexual

Tiene claro el Ministerio Público que Joaquín, el día del asesinato, cogió una copia de las llaves de su casa (copia que tenía su madre), entró y, navaja en mano, quiso tener sexo con ella. Al negarse la mujer, le asestó tres cuchilladas en el cuello. Tras matarla, le puso un pañuelo en la zona de los cortes, para ocultar las heridas y que se pensase que la señora falleció por causas naturales, y cambió la colcha de la cama manchada de sangre por otra limpia. Dejó la cama hecha y la habitación ordenada. Y se marchó.

Pablo Martínez, abogado defensor de Joaquín. R.D.C.

La defensa del hombre, sin embargo, sostiene otra cosa. «Según el médico forense, la mujer falleció 72 horas antes de la localización del cadáver, un día que, materialmente, mi cliente no pudo cometer el crimen», apunta el letrado Pablo Martínez, en declaraciones a La Opinión. 

El letrado no solo sostiene que Joaquín G. V. no estuvo la noche del 22 de abril de 2019 en ningún momento en casa de su tía abuela, sino que afirma que puede probarlo. En su trabajo, en un desguace, tenía que fichar por huella dactilar: salió a las ocho menos veinte de la tarde tardó «entre 18 y 20 minutos» en llegar a su casa de Abarán, donde estuvo sin salir hasta el día siguiente, que volvió a acudir a su puesto.

Cuatro horas con el móvil

Para demostrar esto, se ampara en su rastro digital. Asegura la defensa que el hombre, desde su vivienda, «a las 20.02 accedió a su teléfono móvil teniendo una actividad constante en Internet, viendo vídeos, consultando WhatsApp, recibiendo llamadas, visitando Facebook, y editando fotografías al menos hasta las 00.11 horas del día siguiente, ya 23 de abril». 

Pero hay más: el perfil genético de varón obtenido en la mano izquierda de Maruja no coincide con el de Joaquín, recalca Pablo Martínez, que insiste en que «no hay pruebas» de que su cliente fuese el autor del crimen, aunque «donde se tiene que demostrar es en el juicio». Mientras tanto, lamenta, ha de soportar que «lo señalen por la calle» y sentir «muy malas miradas» por parte de algunos de sus vecinos. Y es que Joaquín sigue viviendo en casa de sus padres, en Abarán

El abogado comenta que le llama la atención que el acusado esté en libertad cuando se pide para él la permanente revisable. También sostiene que no se hallaron las huellas de Joaquín en el domicilio de Maruja.

La previsión es que el 11 de mayo se elija a los miembros del jurado popular y el día 12 arranque el juicio como tal, en la cuarta planta del Palacio de Justicia. Los ataques sexuales se juzgarán de forma independiente al asesinato y allanamiento de morada, y sin jurado popular, que sí ha de emitir un veredicto por el crimen. 

Archivado el delito de acoso

La titular del Juzgado de Instrucción Nº 4 de Cieza ha archivado el procedimiento por acoso que se seguía contra Joaquín por, presuntamente, hostigar a su tía abuela.

En la resolución judicial se detalla que "sostiene el Ministerio Público, en su escrito de acusación, por lo que aquí interesa, que tras la presunta violación ocurrida el día 16 de enero de 2019), Maruja no permitió más la entrada a su vivienda a Joaquín pese a lo cual éste, durante los meses siguientes, habría seguido merodeando por la vivienda, tocándole en algunas ocasiones el telefonillo de la vivienda, lo que le habría causado un lógico estado de temor, desasosiego y miedo que la llevara a alterar sus rutinas y horarios".

"Tales afirmaciones se basan exclusivamente en las manifestaciones absolutamente imprecisas y vagas de algunos testigos en la causa, personas allegadas de la finada", que solo hablaron tras el crimen. Y Maruja jamás denunció el supuesto acoso. De ahí que la jueza dé carpetazo a la causa.

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